lunes, 1 de julio de 2013

Evangelio de los vampiros. El libro de la soledad. Cap. IX

Dissaor enseño a Tukultininurta el arte de la batalla; cómo ésta se libra primero en el interior, y luego en el exterior; Vampiros Abismales vinieron y le hablaron de las maneras del depredador; de la caza y el acecho; la alianza con las sombras de la Noche, para caer como el granizo sobre los ejércitos de la mañana; y conoció los trece mandamientos.
El Vampiro es un eterno guerrero cuyo campo de batalla es la Noche; así Tukultininurta adoptó las maneras del vampiro, aún siendo una Criatura de la Noche.
Sabido es que el humano de la raza de Abel fue el primero en hacer la guerra contra los Vampiros, los No-muertos y las Criaturas de la Noche; y la crueldad de esos humanos no conoce fin; sabido es cómo hicieron holocausto con los silenos, los hombres lobo, los hombres-reptil y los hombres-gato.
En los días en que Dissaor le reveló misterios de la guerra a su primogénito, las llamas y el sufrimiento cubrían la Tierra, debido a la raza de Abel.
Y en el Nueva y poderosa nación se traicionaron los preceptos de la sabiduría; todo fue corrompido y desvirtuado.
Por esto hubo juicio del Abismo contra la Nueva y poderosa nación; y Dissaor dijo:  sea la venganza, yo pagaré mal con un mal mayor.
En la víspera de su primera batalla se revelaron las Criaturas de las Tinieblas a Tukultininurta; Ashshur, Enlil y Shamash, los tres llegaron al llamado de Ishtar; ellos fueron sus Protectores.
Y Tukultininurta fue con sus ejércitos.
Y dijo:  “con la ayuda de Ashshur, Enlil y Shamash, y apoyado por Aradia, sueña del cielo y de la tierra, que marchaban todos al frente de mis ejércitos, yo, el primogénito de Dissaor, alcancé a Kashtiliash, rey de Kardunish, para entablar con él combate; e impuse la derrota a sus tropas, e hice besar el suelo a sus guerreros.
En medio del combate, alcancé con mi propia mano a Kashtiliash, rey de Karduniash, rey de los casitas; y con mis pies, como si fuera un escabel, hollé su nuca señorial;
Prisionero y encadenado, le arrastré ante Ashshur, y fue exhibido para su vergüenza en Aradia.
Me apoderé del país de Sumer y de Akkad en su totalidad, hasta sus fronteras; ly en el mas inferior, por donde el sol aparece, establecí la frontera de mi estado.,
Y arrasé las murallas, donde un gran usurpador desvirtuaba el arte y la ciencia de la otrora Gran Ciudad; ordené saquear los templos de Esagil, y levanté a Marduk su gran trono, poniéndolo en camino a Asiria; pues la verdadera Babilonia deberá ser restaurada en el interior de los que vengan después de mi.
La sangre de los enemigos muertos cubría las cimas de las montañas y los valles; las cabezas decapitadas de los guerreros estaban amontonadas como el grano;
Los nobles fueron arrojados a los leones y cachorros de león, ante la Señora del palacio; los sobrevivientes se dispersaron ante mi avance, como pájaros sobre las cimas de las altas montañas.
Yo soy Tukultininurta el Soberbio, el Solitario; Dissaor me ha exaltado como a su primogénito; con ayuda de Ashshur y de los Grandes recorro las cuatro zonas del mundo;
Mi presencia es irresistible, los reyes huyen ante mi, soy el sol y la luna de todos los pueblos, el que dirige, después de Shamash, las cuatro zonas del mundo; soy el ishshiakku de Ashshur;  aquel a quien Marduk, el héroe entre los dioses, ha enseñado un destino sin igual.
Mi caballo está cubierto de duro cobre; todos los reyes huyen ante mí.
Destruí la ciudad, la aplasté como un león; conduje a sus dioses ante Aradia; entonces marché y ataqué tres veces más la puerta de la ciudad; quité de las manos de las esclavas la piedra de molino, y quité las manos de sus esclavos de su labor; liberé sus cuerpos; como en el final de los tiempos libraré a las Criaturas de la Noche de la esclavitud que sufren por causa de la raza de Abel, por la Nueva y poderosa nación.
Sean tales Criaturas como la manada del lobo; así se alzarán en poder, y yo los guiaré.
¡Maldito sea quien te lastime, solitario! Cuando Alción llegue, me pondré en marcha nuevamente, e invadiré el interior de tu ciudad; y dejaré ver a tus enemigos las afiladas armas de Addu y Yarimlim.
Cuando me sea dada la señal, enfureceré y marcharé contra tus enemigos; y haré que estalle la peste, y comenzarán a morir, como reinó la mortandad en el país de Khatti.
Cuando vean que me prepare a tomar por la fuerza ciudades fortificadas, tendrá miedo; saldrán a mi encuentro los ancianos, y se postrarán a mis pies, y dirán: “¡Señor, no nos destruyas!”  “Acéptanos Señor, como vasallos, y nosotros pondremos desde ahora a la disposición a ti nuestros conductores y tropas”; Mas yo les diré:  ¡apártense de mí, hacedores de maldad!  Pues ustedes marginaron y se burlaron de las Criaturas de la Noche que eran superiores a ustedes en sensibilidad y conocimiento; por esto serán aniquilados, hacedores de maldad, pues ustedes así trataron a las Criaturas de la Noche; mía será la venganza; yo pagaré.
Y verás pasar ante ti los cadáveres de tus enemigos.
Te consideraron muerto para el mundo, mas yo te digo.  ¿Cómo pueden los mortales conocer los designios de los Inmortales?
Soy el mashmashu; te recibí como a un cordero; te convertiré en león.
Mi paso es como un terremoto; soy el eterno enemigo de los pueblos de la llanura; aunque eran innumerables como las estrellas del cielo, los vencí; prendí fuego a sus poblados; hice prisioneros a los sobrevivientes.
De mí emana el pulukhtu del rey; he dicho a aquel que un Nombre lleva la Cruz: cierra abruptamente las Puertas del Libro de la Soledad; que estos Libros vuelvan a Aradia hasta que pase el tiempo de la confusión; que escuchen sólo una parte del Apocalipsis del los Vampiros; y sean las últimas líneas que estas generaciones conozcan del Evangelio de los Vampiros, pues algunos han tomado éstas líneas; y no las tomarán más.