jueves, 4 de julio de 2013

El vampiro de la catedral de Amiens

El vampiro de la catedral de Amiens, Francia, es una de las leyendas de vampiros más confusas del folklore bretón.
Durante el siglo XIV se la creyó habitada por espectros, en concreto por un Ghoul, al cual situaban en una de las campanas, tal como lo haría Edgar Allan Poe en su poema las campanas de 1848.
Al parecer, un hombre llamado Gerard Doufrie fue atacado por un vampiro laico en una de las entradas occidentales de la catedral. Doufrie se arrastró agónicamente hacia el interior de la nave, donde falleció en medio de la honda consternación del párroco, quien razonó que una muerte semejante no sólo es enojosa, sino subversiva.
Pasaron los años y los piadosos ciudadanos de Amiens comenzaron a observar extrañas luces multicolores en las ventanas de la catedral. En 1390 se realizó una búsqueda minuciosa encabezada por el Obispo de Paris, pero no arrojó novedades sobre el asunto, quizá porque la pesquisa se efectuó en Notre Dame, en un intento sospechoso de abaratar gastos.
En 1395, Marie Lac D’Urine señaló que, volviendo al hogar después de una dura jornada de trabajo, vio a un vampiro trepando como un insecto por los muros de la catedral. Atónita, Marie instigó al cura a echar mano sobre el misterio, pero el eclesiástico desechó la sugerencia argumentando que no tenía ninguna autoridad sobre los muros exteriores.
A mediados de 1399 las apariciones del vampiro de la catedral de Amiens se hicieron intolerables. La gente estaba hastiada de las interrupciones del servicio católico, y las inexcusables demoras en confesiones y homilías.
Ya en 1911, Ambrose Bierce investigó el tema y llegó a una conclusión demoledora, la cual se reproduce a continuación:
A comienzos del siglo XIV un vampiro fue acorralado en la cripta de la catedral de Amiens y la población entera rodeó el lugar. Veinte hombres armados con un sacerdote a la cabeza, llevando un crucifijo, entraron y capturaron al vampiro que, pensando escapar mediante una estratagema, había asumido el aspecto de un conocido ciudadano, lo que no impidió que lo ahorcaran y descuartizaran en medio de abominables orgías populares.
El ciudadano cuya forma había asumido el vampiro quedó tan afectado por el siniestro episodio, que no volvió a aparecer en Amiens, y su destino sigue siendo un misterio…