jueves, 18 de julio de 2013

Instrumentos de tortura III

El azotamiento de una monja S. XIX
A finales del siglo XVIII la sociedad va cambiando. El sentido de la decencia en aquella época, nos parece extraño, para ellos dejar a una monja medio desnuda mostrando sus senos, estaba de acuerdo con los cánones del arte clásico. En este período se ha pasado del puritanismo al liberalismo, llegando incluso al sadismo, si bien los límites del respeto no habían sido traspasados, se notaba en el aire un cierto anticlericalismo. Hay una mezcla entre dulzura, seguridad, insipidez y teatralidad. Dando lugar a fuertes y grandes cambios.
Esta muestra ha sido incluida porque nos da una imagen de la época. La tortura aquí, denota una cierta nostalgia, igual que lo hacen los juegos de guerra de los niños o las estatuas de héroes patrióticos.
Carretilla de los trabajadores forzados.
Los condenados a trabajos forzados pasaban años, a veces una vida entera, encadenados a una carretilla, de día y de noche, bajo el calor o el frío. La vida de estos condenados era breve.
El cepo o brete austriaco, probablemente del S. XVIII.
El Cepo, era un método más que de muerte, de castigo por delitos de robo, disturbios o pendencias; aunque en un momento dado se podía tener expuesta a la víctima hasta la muerte, si así se decidía por la corte de justicia.
También fue utilizado como método de tortura para conseguir una confesión en las mazmorras de castillos, palacios de justicia o cárceles inquisitoriales.
La víctima con las manos y pies aprisionados en las aberturas correspondientes, era de esta manera expuesta en la plaza pública, donde la chusma, en el mejor de los casos le provocaba, abofeteaba y embadurnaba con heces y orina, sustancias procedentes de orinales y pozos ciegos que se le emplastaban en boca, orejas, nariz y pelo; pero en muchas ocasiones era también golpeada, lapidada, quemada, lacerada e incluso gravemente mutilada. También las incesantes cosquillas en las plantas de los pies y en los costados llegaban a convertirse en una tortura insoportable. Sólo los transgresores más inocuos, podían esperar librarse con no más de unos pocos cardenales.
Los grilletes.
Los grilletes han sido utilizados desde época antigua. Según diversas fuentes, ya los egipcios conocían las cadenas y las utilizaban para engrilletar a los esclavos y a los reos de delitos de cualquier índole. En las mazmorras medievales era muy habitual tener colgados de brazos o muñecas a los presos, por medio de unas cadenas adosadas al muro, finalizadas en argollas. Las víctimas podían permanecer de esta manera durante tiempo indefinido, provocando a corto plazo, inmensos dolores, calambres y luxaciones; y a largo plazo, la invalidez total de las extremidades superiores e inferiores.
El cepo chino
Este instrumento consiste en una caja, generalmente de madera, en la cual se colocaban los pies del torturado. La labor del verdugo era dar vueltas a una manivela que, utilizando los principios básicos de la prensa y el tornillo, podía provocar la trituración de los pies.
La cigüeña o la hija del basurero, en Europa en general (1500 a 1650)
Es un instrumento de tortura bastante eficaz, pues puede utilizarse durante mucho tiempo sin causar la muerte de la víctima, pero ocasionándole un dolor muy agudo. Su principal función es la de inmovilizar a la víctima.
La Cigüeña, en sí, es un aparato hecho de hierro que sujetaba al condenado por cuello, manos y tobillo, y lo sometía a una posición incomodísima, aunque a primera vista parezca únicamente otro método de inmovilización o de constricción, no más temible que millares de artilugios más o menos similares, la "cigüeña" provoca en la víctima, a menudo ya, a los pocos minutos, fuertes calambres: primero de los músculos abdominales y rectales, y luego de los pectorales, cervicales y de las extremidades; calambres que con el paso de las horas conducen a una única, continua y atroz agonía sobre todo, parece ser, en el abdomen y recto. En tal situación la víctima puede ser golpeada, pateada, quemada y mutilada a placer.
Un ejemplar en la Torre de Londres, se conoce como la "scavenger's daughter" - la hija del basurero - término cuyo origen se desconoce. La palabra italiana cicogna, "cigüeña", usada para describir este instrumento, es citada por Muratori, quien la atribuye a archivos judiciales venecianos e inquisitoriales romanos y milaneses del período 1550-1650.
El cilicio de pinchos, español o francés, finales del S. XVIII a S. XIX.
Los instrumentos provistos de pinchos en su interior eran y en determinados ambientes, aún lo son,
predilectos de religiosos auto mortificantes. Naturalmente, los mismos instrumentos servían también para la tortura inquisitorial y punitiva.
Un sencillo cinturón hecho de malla de alambre espinoso con casi 220 puntas de hierro dirigidas hacia dentro, no es más que uno de los numerosos ingenios conocidos entre los que han llegado a nuestros días y de muchas fuentes iconográficas. Ceñido en torno a la víctima, rápidamente hiere v lacera la carne con cada pequeño movimiento, con cada respiración; luego sobreviene la infección, la putrefacción y la gangrena.