martes, 7 de enero de 2014

El gato de Capitol Hill

Uno de los fantasmas más conocidos en Washington D.C. es el del gato de Capitol Hill.
La historia cuenta que el gato puede ser visto con facilidad paseando por los pasillos del Capitolio en vísperas de una crisis nacional, como ocurrió en las noches previas a los asesinatos de Abraham Lincoln y John F. Kennedy, las noches anteriores al ataque a Pearl Harbor, el desplome de la bolsa de valores de 1928 y en otras ocasiones en que Estados Unidos se enfrenta a una crisis.
En la década de los 1890, el gato fue supuestamente el culpable de la muerte de un guardia, quien sufrió un ataque cardiaco tras verlo aparecer de la nada.
En la plaza del senado, pueden verse con facilidad marcas de huellas hechas por un gato; supuestamente producidas por el gato fantasma. Aunque según otros, estas marcas tienen su origen en los días en que se introducían gatos en el los túneles y sótanos bajo el capitolio para mantener a raya las poblaciones de ratas y ratones; y de acuerdo a la leyenda, el mismo gato fantasma es el espíritu de un felino que no quiso irse.
El refugio de este gato es la cripta que se encuentra en el sótano del Capitolio, que originalmente iba a ser la cámara mortuoria del presidente George Washington.
Este fantasma es del tamaño de un gato doméstico común y corriente, totalmente negro; pero que en ocasiones puede crecer al tamaño de un gigantesco tigre una vez que es visto o molestado.
Muchos guardias han contado haber sido perseguidos por el gato, alcanzando el tamaño de un tigre; y que salta para atacar, solo para desvanecerse en una nube de humo antes de alcanzar a su víctima.
La historia del gato no resulta tan descabellada si tomamos en cuenta que la colina del Capitolio es la sede de múltiples historias de fantasmas, ya que a lo largo de su existencia, una multitud de personas han sido asesinadas en sus pasillos y en sus escalinatas; e incluso cabe mencionar que fue usado como hospital para los heridos de la Guerra Civil.