viernes, 27 de diciembre de 2013

El castillo encantado de Glamis (Escocia)


El castillo de Glamis, se encuentra en el condado escocés de Angus, alli se cuenta una leyenda sobre sus antiguos moradores. El tercer conde de Stratmore tuvo varios hijos, pero uno de ellos nació deforme, algo no humano.
El conde le encerró en la más oscura y siniestra de sus mazmorras para que nadie pudiera verlo jamás, haciendo después tapiar la entrada. Se dice que el ser, para subsistir, llegó a comerse sus propios brazos.
Sir Patrick Lyon, tercer conde de Strathmore y propietario del Castillo de Glamis, le gustaba contar una anécdota muy peculiar:
Decía el conde que una noche de sábado en la que estaba jugando a las cartas con su amigo el Conde de Crawford, un criado se atrevió de advertirle de que se acercaba el sabbath.
Enfadado por la interrupción, el conde Patrick respondió que seguirían jugando y que si el demonio deseaba unirse a ellos sería bien recibido. A medianoche el demonio en persona se presentó en la sala donde aceptó la invitación. Jugaron una larga partida, y en el transcurso de la misma los dos condes perdieron su alma, quedando condenados a permanecer en aquella habitación desde el día de su muerte hasta el Juicio Final jugando a las cartas.
Esta historia siempre ponía los pelos de punta al interlocutor del Conde, acrecentando su aura de jugador borracho y disoluto, y, sobre todo, la secular fama del Castillo de Glamis como lugar maldito.
Situado en el Valle de Strathmore, en Tayside, Escocia, el Castillo de Glamis pertenece a la familia Lyon desde 1372. La primera noticia de su existencia data de 1034, año en el cual el rey Malcolm II fue asesinado entre sus muros por un grupo de rebeldes. Se dice que mientras huían en medio de la noche, los asesinos se ahogaron en el cercano lago Forfar al quebrarse la superficie helada de este.
Algunos afirman que es con el asesinato del rey cuando comienza la historia sobrenatural del castillo. Otros sitúan su inicio en 1372, con la llegada de la familia Lyon desde Forteviot, pues los Lyon habrían traído con ellos un cáliz acerca del cual se decía que si abandonaba alguna vez Forteviot acarrearía la desgracia sobre la familia.
De ser cierto, la maldición del cáliz tardaría aún 150 años en manifestarse. En 1538 Janet Douglas, Lady Glamis por matrimonio, era injustamente condenada a morir en la hoguera, bajo la acusación de emplear la brujería en contra del rey Jacobo V de Escocia.
El castillo pasó a poder del rey, hasta que a su muerte fue devuelto a los Lyon.
Aseguran que desde entonces el fantasma de Lady Glamis es visto con frecuencia por sus pasillos y capilla, bajo la forma de una “dama blanca” o una “dama gris”.
Pero el de Lady Glamis no es el único fantasma que habita el castillo. También han sido vistos una anciana portando un fardo, un hombre de barba canosa que fue un antiguo prisionero fallecido de hambre en el sótano, un paje negro con ropajes a la manera del siglo XVII, un ser demasiado delgado al cual se le llamó Jack el Corredor y una mujer torturada a la que arrancaron la lengua.
En una ocasión, un huésped vio aparecer una cara pálida y ojerosa al otro lado de la ventana de su habitación. El rostro desapareció como si algo tirase de él, y entonces se escucharon unos chillidos horribles.
Otros huéspedes oían unos golpes en las paredes que no les dejaban dormir, y cuentan que esto le sucedió también a lady Elizabeth Bowes-Lyon, la futura reina madre de la actual Isabel II de Inglaterra, quien pasó su infancia en el castillo.
En algún lugar del sótano hay una habitación secreta donde el conde enterraba vivos a sus enemigos.
En 1957 un trabajador abandonó su trabajo aterrorizado porque todas las noches escuchaba en la habitación contigua a la suya a Sir Patrick y el conde Crawford, los jugadores de cartas, arrojar unos dados, golpear el suelo con los pies y lanzar horribles gritos.
Y otro de los misterios del castillo es que desde fuera  se cuentan  mas ventanas de las que  se pueden ver desde el interior.
Pero el mayor misterio del castillo es un oscuro secreto familiar que cada conde debe transmitir al próximo conde cuando este cumple 21 años.
Claude Bowes-Lyon, decimotercer conde, muerto en 1904, vivió toda su vida obsesionado por el misterio. Se cuenta que en una ocasión un amigo le preguntó,  y el conde respondió “si te contara la verdadera naturaleza del secreto de familia te postrarías de rodillas y darías gracias a Dios de que no fuera el tuyo”.
Se cree que el enigma tiene relación con una habitación oculta. Un obrero la encontró por accidente en 1880 e  inmediatamente el conde le envió a Australia con una importante suma de dinero para que no volviera ni contara  nunca nada.