jueves, 16 de enero de 2014

Morrigan



Diosa celta de la muerte, la destrucción y de la guerra, reina de los fantasmas, representada con armadura y armas, principalmente una espada, esta diosa está presente en todas las guerras adoptando la forma de cuervo para infundir fuerza e ira en los soldados para combatir colectivamente.
También es Diosa de los rios, lagos y todas las aguas dulces.
Su nombre significa gran reina o reina espectral. Hija de Delbáeth y Ernmas, esposa de Dagda con quien renovaba el ciclo de la fecundidad cada año durante la fiesta de Samhain. Sus hijos eran los futuros guerreros de Irlanda que guiarán a los combatientes a la victoria.
También representa el misterio, la renovación, la muerte que da luz a una nueva vida, la fertilidad, el amor, el deseo sexual y la abundancia en las tierras.
Es la señora de la noche, la magia, la brujería, la adivinación y las profecías. De naturaleza vengativa, guarda rencor hacia sus enemigos y cobra lo que es justo.
Morrigan es doncella, madre y viuda, que junto a sus hermanas Badb y Macha forma una tríada de diosas, en otras ocasiones se la describe como una diosa triple, incluyendo a Badb y Macha como otras manifestaciones de la propia Morrigan.
Asociada con la abundancia, la riqueza y la fecundidad, fundamentalmente por su poder de hacer renacer todo luego después de su supestas aniquilación.
Pese a su aspecto feroz y terrible y a su personalidad tempestuosa y bélica, era considerada una hechicera sensual y apasionada, vagabunda en las noches oscuras.
Es honrada por las sacerdotisas celtas, pues solo ella posee los secretos de la vida y la muerte..
Morrigan pertenece a los Tuatha de Danann, seres mágicos que vivieron en Irlanda, mucho antes que los actuales irlandeses.
Adoptaba diferentes personalidades llamadas nemhain, cuyo aspecto espantoso adoptaba cuando se presentaba ante los que iban a morir.
Es conocida por estar involucrada en la Táin Bó Cúailnge, donde es al mismo tiempo auxiliadora y estorbo para el héroe Cuchulainn.
Intentó seducir a Cuchulainn presentándose como una atractiva joven, pero éste la rechazó por preferir el fragor de la batalla. Morrigan dolida le ataca en varias ocasiones adoptando diferentes formas pero Cuchulainn siempre vence, al final Morrigan lo lleva hacia su destino, la muerte, descendiendo sobre él, en forma de cuervo, cuando está herido de muerte atado a un árbol.
A Morrigan se invocaba a la batalla por medio de una incitación de los cuernos de guerra o de los graznidos de los cuervos. Los cráneos de los caídos en batalla eran llamados “las bellotas de Morrigan”. 
Cuando los soldados celtas estaban en el campo de batalla y veían o escuchaban a Morrigan, sabían que había llegado el momento de trascender, entonces daban lo mejor de sí realizando todo tipo de actos heroicos, enardeciéndose en la batalla y despreciando la propia muerte.