miércoles, 2 de mayo de 2012

Evangelio de los vampiros. La busqueda. Cap. VIII

A las siete Puertas de Aradia se entra por el Segundo Umbral.
El Que Busca anhela penetrar estas puertas, mas debe dejar atrás toda emoción que lo hace depender de su envoltura mortal.
Pues el Guía que ahora vuelve a él es un No-muerto incorpóreo desprovisto de cadenas.
Tú Que Buscas, recuerda que estás desnudo ante tu Guía.
Y no solo ante tu Guía, sino ante Dissaor, Aradia y Lamec.
Y no sólo ante la Trinidad Obscura, sino ante las Criaturas de las Tinieblas.
Si El Que Busca ha caminado el sendero del primer Libro, y ha conocido los Primeros Misterios, y se encuentra ahora en el Libro de la Búsqueda;
Sepa que ha recorrido un largo camino.
Pues ha llegado a la obscuridad donde muchos seres se confunden y enloquecen.
Esta es la obscuridad donde nada existe, sino lo que aún existe, en el lugar donde no existirá el numero siete.
Ni setecientos tres, ni seiscientos siete.
La obscuridad a la que ha llegado no es otra sino su propia obscuridad.
Y las Puertas de Aradia se hallan dentro de él.
Había creído falsamente El Que Busca, que viajaría fuera de él para entrar a Aradia.
Mas Dissaor, a quien fue dada la llave, y no permite la entrada a su Dimensión mas a quien él elige;
Revela que la entrada a Aradia es a través de la obscuridad interior.
Por esto muchos seres obscuros hallaron refugio en Aradia durante el diluvio; y los Vampiros gigantes habitan ahora en Aradia.
Y por esto muchas Criaturas de la Noche y Vampiros fueron sumergidos para perdición bajo las aguas, que fueron las aguas del conocimiento.
Tú Que Buscas, fuiste imprudente al leer sin cuidado la historia del diluvio; como lo fueron muchos antes que tu.
Ya es demasiado tarde: las aguas del conocimiento vienen hacia ti.
¿Tu cuervo interior ya está listo para traerte la mandrágora?
Esta es una pregunta de aquella Criatura de las Tinieblas que te ha vigilado durante tu paso por este Libro, y cuyo nombre no te es lícito conocer.
¿Le responderás que tu cuervo interior ha extendido sus alas?
He aquí, el Guía ya está de nuevo ante ti.
Vives en un limitado tiempo terrestre; si en un tiempo ajeno al tuyo hubieras querido penetrar cualquiera de las Puertas, habrías sido nublado por Dissaor.
Como muchos lo fueron durante y después del diluvio.
Mas la Gracia obscura que no es misericordia ha venido a ti.
Llora tu melancolía, pues los sueños ya están bajo tus pies.
Acompaña a tu Guía No-muerto rumbo a estas dimensiones.
El Guía es quien te enseña todas estas cosas; mas sólo si él lo considera conveniente vendrá a ti para compartirte el conocimiento obscuro.
Pues así fue como lo hizo Utnapischtim el Lejano; cuando entendió en espíritu lo que se habla en el Libro de la Búsqueda.
Aguarda sin buscar, ser obscuro: Aradia lo proclama a manera de saludo, pues te ha visto acercándote a ella.
Por medio de tu Guía acompañas a Utnapischtim, y Aradia te recibe.