jueves, 13 de noviembre de 2014

Los cuatro jinetes del apocalipsis

Son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del mismo. El capítulo habla de un pergamino en la mano derecha de Dios que está sellado con siete sellos, en ese escenario Jesús abre los primeros cuatro sellos, liberando a estos jinetes que montan en caballos blanco, rojo, negro y uno bayo.
Caballo blanco cabalgado por el jinete de la victoria.
Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer aún Ap. 6,22.
Portar un arco, es representación de lo que hicieron los reinos cristianos, apoyando y llevando la evangelización a pueblos lejanos. Como ejemplo de lo predicho aconteció el bautismo de los pueblos germanos y eslavos o la evangelización de América. Salió "a vencer", esas victorias, son las victorias de Constantino, de Teodosio, de Carlos Martel. Aquellos que afianzaron y construyeron sobre el antiguo orden romano, la Romanitas, el orden cristiano que perduró desde Constantino hasta el emperador Carlos V.
Caballo rojo cabalgado por el jinete de la guerra.
Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: Ven. Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande. Ap. 6,3-42
El padre Castellani consigna que desposeída la monarquía cristiana de su existencia vendra guerra o rumores de guerra, como dice Jesucristo. Y añade más diciendo que esto es el comienzo de los dolores pero aún no es el fin. Benedicto XV en 1917 declaró: Jamás hasta ahora se había visto en el mundo la guerra como institución permanente de toda la humanidad. Y ya Castellani advierte que viendo dos guerras mundiales parece como si el mundo se preparase para una tercera.
Caballo negro cabalgado por el jinete del Hambre.
Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven. Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano. Ap. 6,52
Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino. Ap. 6,62
El tercer jinete monta un caballo negro y se entiende generalmente como el hambre. El jinete lleva dos balanzas, lo que indica la forma en que el pan que se haya pesado durante una hambruna.
De los cuatro hombres a caballo, el caballo negro y su jinete son los únicos cuya aparición se acompaña de una pronunciación vocal. Juan oye una voz, no identificada, pero procedentes de los cuatro seres vivientes, que habla de los precios del trigo y la cebada, también se dice "y no hagas daño el aceite y el vino." Esto sugiere que el hambre del caballo negro es el de aumentar el precio del grano. Una explicación de esto es que los cultivos de cereales hubiera sido más susceptible a años de hambruna que los cultivos de olivos y vides; la declaración también podría sugerir una continua abundancia de lujos para los alimentos básicos, mientras que tales ricos como el pan son escasos, aunque no totalmente agotadas. Por otra parte, la preservación de aceite y el vino podría simbolizar la preservación de los fieles cristianos, que utiliza aceite y vino en sus sacramentos. Otra interpretación basada en Ezequiel 45:13 es que el trigo y la cebada representan la contribución de la gente a sacrificar al templo de las tradiciones judías de edad cuando el templo de Salomón se levantó. La escala representa el equilibrio y la medida de la contribución de la gente, con el fin de distribuirlo por igual entre las 12 tribus. Sin embargo, uno de los cuatro seres vivientes dice que va a costar el salario de un día para obtener la cebada y el trigo. Por lo tanto, el jinete se utilice su escala para distribuir igualmente unos días de salario entre las naciones, resultando con un tercio del Templo, pero no dañar al ungido de Dios y de su riqueza.
Caballo Bayo Cabalgado por el jinete de la muerte.
Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: Ven. Ap. 6,72
Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra. Ap. 6,82
El cuarto y último jinete se llama muerte. De todos los jinetes, es el único a quien el propio texto explícitamente da un nombre. Todavía otros aplican los nombres de pestilencia o peste a este caballero, sobre la base de traducciones alternativas de la Biblia (como la Biblia de Jerusalén). A diferencia de los otros tres, no se describe con un arma u objeto, en lugar de eso se sigue por Hades.
Sin embargo, las ilustraciones de este muestran principalmente que lleva una guadaña (como la Parca).
El color del caballo de la Muerte se escribe como khlôros (χλωρóς) en la koiné original griego, que a menudo se traduce como pálida, aunque cenicienta, verde claro, y verde amarillento son otras posibles interpretaciones, por esto hay interpretaciones en las que el color puede ser gris, verde, amarillo pero siempre un color indicando la palidez enfermiza de un cadáver.