domingo, 9 de junio de 2013

La leyenda de Semiramis

La leyenda que diviniza a Semiramis desde su nacimiento dice que esta fue hija de la divinidad anfibia Derceto (también llamada Atargatis) la cual se hizo enemiga de Afrodita, y esta, en castigo hizo que se enamorara de un joven sirio con el que procreó una hija. Llena de  vergüenza, Derceto asesinó a su amante y abandonó a la bebé en una montaña. Oculta entre arbustos de acacia, la pequeña fue alimentada por palomas, hasta que un campesino llamado Simas la descubrió.
De hecho etimológicamente 'Semiramis' significa "la traída por las palomas". Semiramis creció destacando por su inteligencia y su belleza a tal grado que el rey Onnes, (Oannes o Menon)  lugarteniente del gobernador Nino de Siria, pidió su mano y se casó con ella.
Semiramis, demostró una gran habilidad como estratega, e incluso jugó un papel determinante en la batalla por la toma de Bactres, al lado del rey Onnes. A partir de esta hazaña, Nino se fijó en Semiramis y la hizo su esposa tras mandar asesinar a Onnes. Semiramis vengó la muerte de su primer esposo y se deshizo de Nino[1] Asumiendo el gobierno de toda Asiria. Su habilidad militar la llevó a conquistar infinidad de ciudades Asia, Media, Persia, Armenia y Arabia, que habían logrado librarse del yugo de Nino. Tras estas victorias, Semiramis mandó a reedificar la ciudad de Babilonia, a cual la dotó de sus famosos jardines colgantes y la dotó de su máximo esplendor haciéndola la capital para su imperio.
Después de afianzar el Imperio y sus antiguos dominios; comenzaron sus famosas campañas y expediciones en las que sometió a Egipto y Libia, a las cuales incorporo a su reino el cual hacia oriente se extendía hasta las orillas del Indo. Semiramis gobernó durante cuarenta gloriosos años; y según la tradición, un día antes de ascender al cielo en forma de paloma, renunció al Imperio en favor de su hijo Ninias.