miércoles, 6 de febrero de 2013

Ritual de la misa negra


Nada a estado tan asociado al satanismo que la misa negra.
El concepto popular de la misa negra es el siguiente:  Un sacerdote renegado está ante un altar que consiste en una mujer joven desnuda, sus piernas abiertas de par en par y su vagina expuesta, en cada uno de sus puños cerrados sostiene una vela negra hecha de la grasa de un niño sin bautizar, y un cáliz lleno de la sangre de una prostituta, el cual reposa en su vientre.
Una cruz invertida cuelga sobre el altar, y ostias triangulares hechas de pan quemado o de nabo ahumado son bendecidas metódicamente a medida que el sacerdote las unge debidamente en los genitales de la mujer que sirve de altar. A continuación, se hace una invocación a Satán y varios demonios, la cual es seguida por un desfile de oraciones o salmos cantados al revés o llenos de obscenidades... todo ello realizado dentro de los confines de un pentagrama protector trazado en el suelo. Si el diablo aparece, lo hace invariablemente bajo la forma de un hombre con cabeza de chivo.
Sigue a continuación una serie de flagelaciones, quema de libros religiosos, cunnilingus, felaciones, y besuqueo de cuartos traseros, todo ello teniendo como fondo una cancion constante de letanías de la sagrada biblia, y profanaciones contínuas de la cruz.
Es fácil entender el éxito que tuvieron las misas negras en mantener a los fieles devotos resguardados en sus iglesias. Ninguna persona decente, al enterarse de tales blasfemias, podía dejar de tomar partido por los inquisidores. Los propagandistas de la iglesia hicieron muy bien su trabajo, informando al público a su debido tiempo de las herejías y actos horrendos de los paganos, cátaros, bogomilos, templarios y muchos otros a los que, debido a sus filosofías dualistas y su lógica, a veces satánica, tenian que ser erradicados.
Las historias de niños sin bautizar que eran robados por los satanistas para utilizarlos en su misa no solo fueron métodos de propaganda bastante efectivos, sino que también dieron a la iglesia de una fuente de ingresos constantes, cuando las preocupadas familias corrían a bautizar a sus hijos para que no se los llevaran. Ninguna madre cristiana, al escuchar de los diabólicos secuestros, dejaría de bautizar a sus hijos.
Otra faceta de la naturaleza del hombre quedaba patente en el hecho que el escritor o artista, de pensamientos lascivos, podía ejercitar sus predilecciones más obscenas retratando las actividades de los herejes. El censor que vigila la pornografía, para saber de qué tiene que proteger a los demás, es el equivalente moderno del cronista medieval de los hechos obscenos del satanista.
El besar el trasero del diablo durante la misa negra tradicional, es fácilmente reconocible como el antecesor del término moderno utilizado para describir a alguien que, al adular el ego de otra persona, obtendrá algún beneficio material del sujeto en cuestión. Como todas las ceremonias satánicas se realizaban en busca de cosas reales y materiales, el osculum infame (o beso de la vergüenza) era considerado un requisito simbólico para el éxito terrenal, mas que espiritual.
La creencia popular es que la ceremonia satánica siempre se a llamado misa negra. Una misa negra no es la ceremonia mágica practicada por satanistas. El satanista solo empleará una misa negra como una forma de psicodrama. Además, una misa negra es esencialmente una parodia del servicio religioso de la iglesia católica romana, pero puede ser fácilmente aplicada como sátira de cualquier ceremonia religiosa.
Para el satanista, la misa negra, en su blasfemia de los ritos ortodoxos, no es mas que uan redundancia.
Los servicios de todas las religiones establecidas son en realidad parodias de antiguos rituales celebrados por quienes adoraban la tierra y al carne. En un intento de desexualizar y deshumanizar las creencias paganas, los religiosos de las creencias espirituales ocultaron el significado verdadero de los rituales bajo el blando eufemismo que hoy se considera "misa verdadera". Aún si el satanista fuera a pasarse cada noche haciendo una misa negra, no estaría haciendo nada distinto del piadoso feligrés que va compulsivamente a su propia "misa negra" - su propia tergiversación de los ritos honestos y emotivos de la antigúedad pagana.
Cualquier ceremonia considerada una misa negra debe ser chocante y ultrajante, ya que esta parece ser la medida de su éxito. En la edad media, blasfemar contra la santa iglesia era algo chocante. Ahora, sin embargo, la iglesia no presenta la imponente imagen que tenía durante la inquisición. La misa negra tradicional ya no es el espectaculo ultrajante para el diletante o sacerdote renegado que una vez fue. Si el satanista desea crear un ritual para blasfemar una institución acertada, con el propósito del psicodrama, tiene que escoger cuidadosamente uno que no sólo sea parodia.
Hoy en día, una misa negra consistiría en blasfemar temas tan sagrados como el misticismo oriental. la psiquiatría, el movimiento psicodélico, el ultra liberalismo, etc.  El patriotismo sería defendido, las drogas y sus gurús serían desafiados, lo mismo que los militantes aculturales, y la decadencia de la teología eclesiástica podría dársele un empujón satánico.
El mago satánico siemrpe ha sido el catalizador de la dicotomía necesaria para modelar las creencias populares, y en este caso una ceremonia de la misma naturaleza que una misa negra puede servir para un propósito mágico.
En el año 1666, hubo unos acontecimientos bastantes interesantes en Francia. Cuando murió Francois Mansart, el arquitecto del trapezoide, cuya teoría geométrica se convertiría en el prototipo de la casa encantada, se construía, según sus planos, el Palacio de Versalles. La última de las elegantes sacerdotisas de Satán, Jeanne Marie Vouvier (Madam Guyon) iba a ser superada pro una oportunista mujer de negocios llamada Catherin Deshayes, también conocida como La Voisin. Aqui había una belleza que mientras practicaba abortos y vendía los venenos mas eficientes a damas deseosas de librarse de sus maridos o amantes, encontró en las misas negras una fuente proverbial de ingresos.
Sería correcto decir que en 1666 se llevó  a cabo la primera misa negra comercial. En la región sur de Saint Dennis, La Voisin compró una inmensa mansión y la llenó con despensas, celdas, laboratorios y... una capilla. Pronto se convertiría, para la realeza y otros diletantes menores, en algo de rigor el atender y participar en el mismo tipo de servicio. El fraude organizado perpetrado en esas ceremonias ha sido marcado en la historia de manera indeleble como la verdadera misa negra.
Cuando La Voisin fue arrestada el 13 de marzo de 1679, la suerte estaba echada. Las actividades degradadas de La Voisin habían manchado la majestad del satanismo para mucho tiempo. 
El satanismo por diversión apareció en Inglaterra a mediados del siglo XVIII bajo la forma de la Orden de Sir Francis Dashwood de los franciscanos medianitas, comocido popularmente como el Clud del Fuego Infernal (hell-fire club). A demuda que eliminaba la sangre y las  velas hechas de grasa de niño de las misas del siglo anterior, Sir Francis se las arregló para conducir rituales repletos de mucha diversión, y dejó a la posteridad una forma inofensiva y colorida de psicodrama. Una variante de ese grupo era el llamado Club Diletante, del cual Sir Francis era el fundador.
Fue en el siglo XIX en el que se intentó limpiar al satanismo, en un intento febril de magos blancos
tratando de llevar a cabo magia negra. Este fue un periodo muy paradójico para el satanismo, con escritores como Baudelaire y Huysemans, quienes a pesar de su obsesión aparente con el mal, parecían buenos muchachos. El diablo desarrolló su personalidad luciferiana para salir a la luz, y evolucíónó gradualmente hasta convertirse en un caballero. Esta era la era de los expertos en las artes negras, como Eliphas Levi e incontables mediums, quienes con sus espíritus y demonios bien amarrados, tuvieron éxito en abrirse paso hasta las mentes de muchas personas que hasta el día de hoy se llaman a si mismos parapsicologos.
En cuanto al satanismo, lo más cercano que hubo fueron los ritos neopaganos llevados a cabo por la Orden Hermética del Alba Dorada (Hermetic Order of the Golden Dawn) y después por la Orden de la Estrella Plateada (Astrum Argentuum) y la Orden de los Templarios Orientales, ambas fundadas por Aleister Crowley; que hasta el día de hoy niegan paranoicamente cualquier conexión con el satanismo, a pesar de que el mismo Crowley se nombró a si mismo como la bestia del apocalipsis. Aparte de alguna que otra poesia y un conjuro de parafernalia mágica.
Paralelamente con estas sociedades, estaban los clubes de sexo que utilizaban el satanismo como un gancho.
Parece que la misa negra evolucionó de una invención literaria de la iglesia, a una manera depravada de ganar dinero, a ser un psicodrama para diletantes e iconoclastas, convirtiendose luego en un as bajo la manga para los medios de comunicación populares... si ésto es así, ¿como es que encaja la verdadera naturaleza del satanismo - y quien estaba practicando magia satánica en los años anteriores a 1666?
La respuesta a este acertijo yace en otro, ¿está la persona que generalmente es considerada como satanista practicando el satanismo en su verdadero significado, o lo hace desde el punto de vista tomado por los fabricantes de opiniones de la persuasión celestial? siempre se ha dicho, y de justa manera, que todos los libros escritos sobre el diablo han sido escritos por los agentes de Dios. Por consiguiente, es muy fácil entender cómo surgió cierta especie de adoradores del diablo, a través de las invenciones de los teologos. Este personaje malo no está necesariamente practicando satanismo verdadero. Tampoco es la encarnación viviente del elemento de orgullo desenfrenado, o de majestad del ser, que el mundo postpagano dio a la definición clerical de lo que era malo. Por lo tanto, es el producto de una propaganda mucho mas tardía y elaborada.
El pseudo-satanista siemrpe se las ha arreglado para aparecer a lo largo de la historia moderna, con sus misas negras de distintos grados de blasfemia; pero el satanista verdadero rara vez es reconocido como tal.
Sería una simplificación extrema el decir que todo hombre y mujer de éxito que hay en la tierra es, sin saberlo, un satanista practicante; pero la sed de éxito terrenal y sus beneficios son argumentos suficientes para no contar con la aprobación de San Pedro. Si la entrada de un rico al cielo es algo tan dificil como el intento del camello de pasar por el ojo de una aguja; si el amor por el dinero es la raiz de todo mal; entonces por lo menos debemos suponer que los hombres más poderosos sobre la tierra son los más satánicos. Esto se aplicaría también a banqueros, empresarios, papas, poetas, dictadores, y cualquier vocero y mariscal de campo de las actividades del mundo.
Ocasionalmente, a través de varios nexos, siemrpe se hallará que a los hombres y mujeres más enigmaticos de la historia se les ha acusado de haber practicado las artes negras. Estos, por supuesto, salen a la luz como los  hombres enigmaticos de la historia.