viernes, 25 de enero de 2013

Evangelio de los vampiros, El libro de los profetas, Cap. XII

El Hombre-Que-Conoce-La-Verdad, está más allá del bien y del mal. El Hombre-Que-Conoce-La-Verdad ha comprendido la identidad de lo Uno y el Todo. El Hombre-Que Conoce-La-Verdad ha comprendido que Ilusión es la Realidad Única y que Sustancia es la gran Impostora.
Vampiro, Criatura de la Noche y No-muerto, les saludo: en el Nombre del más Antiguo, Umr-at-awil, el de La Vida Prolongada, Guía y Guardián del Umbral.
Yo, Hijo de la Bruma del Fuego, vengo desde el Punto del No Retorno para mostrarte sabiduría arquetípica.
Vengo en una gran esfera, de un metal obscuramente iridiscente; mi pulso no se parece a ningún pulso de la Tierra; surjo del Océano donde Ctulhu Duerme sin soñar, entre nimbos fosforescentes; ahora puedo extender mis alas majestuosas; ahora poseo mi verdadera forma, no la forma limitada que padecí en la Tierra.
En Celephais, las Criaturas de las Tinieblas me otorgaron la Llave de Plata; pues en vida mortal descendí en sueños los trescientos peldaños que conducen al Pórtico del Profundo y más abajo, a Ooth-Nargai, hacia los Montes Tanarios, donde reina Kuranes, el único ser humano que ha alcanzado los abismos estelares.
Predestinado desde el inicio de las eras, para ser enlace entre las Dimensiones. Las Criaturas de las Tinieblas me revelaron, al dejar mi cárcel mortal, que yo era Kuranes no por amor, sino por orden.
No vengo a narrarte historias, ni a relatarte leyendas que se cuentan en los espacios innombrables.
Vengo a llevarte al encuentro de Dissaor y Aradia, y su viaje a los Abismos; y al despertar de los Vampiros Abismales.
Sólo quien ha recorrido alguna porción de estas Dimensiones puede ser sometido a tal encuentro; y las Criaturas de las Tinieblas proclaman que ni uno solo merece entrar en el Gran Abismo.
Mas la misericordia que no brota del amor ha abierto las Puertas que antes sólo yo podía penetrar; después de miles de años terrestres, en medio de los prodigios extraños y horribles de Yaddith; cuando finalmente sus contornos adoptaron la majestad de las constelaciones.
Y hay quienes se han atrevido a asomarse al otro lado del Velo; mas debieron dar muestras de mayor prudencia; pues está en el Libro de Thoth cuán terrible es el precio de una simple mirada.
Y aquellos que entraren no podrán salir jamás, si encuentran a la Entidad que fluctúa en la Noche, y la Malignidad capaz de desafiar al Signo Arquetípico, y la Horda que vigila el Portal Secreto.
Mas yo habré de llevarte a salvo de todo peligro, hasta el encuentro con los Vampiros Abismales, despertados de su sueño ancestral por Aradia y Dissaor; y sólo te llevaré si en verdad has dispuesto tu corazón, abriendo las Puertas de los Libros que se han acercado a ti; pues si no es así, todo será para confusión.
Las Criaturas de las Tinieblas aguardan los eventos; ahora dame tu mano y escucha.
Recuerda: el que Busca con sinceridad no será destruido, mas el imprudente será condenado a la luz por siempre.
Escucha a los seres crepusculares que son enlaces entre este Mundo, el siguiente, y el que le precede; escucha en el viento de la Nada, lo que la Nada quiere decirte; siente en tus poros el frío de la ventisca que quiere penetrarte; y la tierra que bajo tus pies aguarda.
Tales palabras provienen del Primer Libro; ¿Recuerdas? Ahora debes comprenderlas, ahora deben ser espíritu en tu interior.
Ser obscuro, recuerda las llaves: Una debe ser buscada con melancolía; otra, con odio; otra más, con ausencia de sentimientos; y la última, con sangre.
Ven: abro ahora las primeras Puertas, que abren las Puertas Verdaderas que conducen a las Criaturas de las Tinieblas; ellas me piden la Revelación para dejarnos entrar; y yo les respondo con el Arcano.
Acércate: contempla a lo lejos a Dissaor, en su verdadera y majestuosa forma, escribiendo, con los seres crepusculares, los nombres y las obras de las Criaturas de la Noche que habitaron en la Tierra; los que viven, los que han de venir y los que fueron y serán Vampiros.
Dame tu mano y antes de descender, asciende conmigo al Ngranek, la mole ancestral más elevada y brumosa, cuya roca espectral se alza en el cielo para mezclarse con las nieves eternas; hace noventa eones, antes de que las Criaturas de las Tinieblas vinieran a danzar sobre el agudo pico, Ngranek habló con el lenguaje del fuego; bajo nuestros pies aparecen los fuegos letales y las cumbres de Throk.
Y el Gran Abismo de tu interior, que conduce desde la tierra de los sueños a las simas inferiores; a partir de los setenta peldaños del Sueño ligero y las Puertas del Sueño Profundo, el Gran Abismo se muestra.
Te corono con el signo de Koth, al borde del Abismo, mientras Nyarlathotep observa; y yo te empujo a la cima.
He aquí, te precipitas entre los Guardianes sin alma del Gran Abismo, a quienes temen los dioses, cuyo señor es el venerable Nodens; caes entre las descarnadas alimañas de la noche, que jamás ríen ni sonríen porque carecen de rostro.
Caes, te precipitas; más, a medida que te hundes en el Gran Abismo, crece la llama en el fondo de tu obscuridad.Y los cánticos de los seres crepusculares ya seducen tus oídos.
Los Vampiros Abismales despiertan, mientras desciendes suavemente al sendero caliginoso.