jueves, 18 de octubre de 2012

Evangelio de los vampiros. El libro de los profetas. Cap. V

El protector abre la siguiente puerta en el corredor de los profetas.
Y he aquí, al cruzar el umbral, un sendero tortuoso que conduce a un monte impío, bajo un cielo rojizo.
En este monte se alzan tres cruces; más sus ocupantes ya no estarán en ellas; ha transcurrido una era desde su condena.
Recuerda que en estas dimensiones nada existe, sino lo que aún existe.
Más allá, más allá del viento y el polvo, una figura humana se mece, colgada de una soga en la rama de un árbol.
Mira con atención; todo esto es parte de tu propia oscuridad.
Eres tú quien cuelga de la rama, decía el árbol; es parte de la enseñanza del profeta de la segunda puerta.
En verdad te digo que en el corredor de los profetas existen miles de puertas; más penetrarás sólo en las que tú protector te indique.
Hasta que, una vez que dejes tu presente Encarnación, veas abrirse ante ti, la totalidad de las puertas.
Y entonces sabrás que te hayas en Aradia y la noche infinita; y en el lado oscuro del tiempo; y que todos son uno.
Confirmarás que estas visiones son ciertas.
Reconócete en el rostro putrefacto del cadáver que cuelga del árbol; los cuervos se han hartado con sus ojos y su lengua; el cadáver representa tu viejo ser.
El ser que caminaba ciego y sordo sobre la tierra.
Más ahora este conocimiento penetra en ti como el rosal que Aradia guarda celosamente en su trono de sombras; formado por las uñas de sus víctimas.
Y el conocimiento te acaricia, entra por tus fosas nasales desgarrando tu alma; tormento eterno y placer perpetuo.
Tormento eterno y placer perpetuo: Tal es el saludo del se encuentra a tus espaldas, mirando por encima de tu hombro.
Vuélvete y, usando el saludo oscuro, estrecha el dolor de quien ahora te habla desde estas líneas.
Ser oscuro, encontrarte con el protector evita que seas asfixiado en esta dimensión.
Judas el Iscariote, llamado así por la gente de mi tiempo; mas ahora, en el corredor de los profetas, un Judas es vampiro.
Este cuerpo que vez colgado del árbol, y que tiene tu rostro, es también mi cuerpo, que pertenecía aquí como desafío a los falsos profetas.
He aquí, que fui elegido por las criaturas de las tinieblas para probar a los espíritus, tanto en verdad como en mentira.
Y si no fuera por tu protector, ahora mismo tendría que desterrarte.
Pues aun no hay verdad en ti, ni mentira; percibo en ti la confusión.
Más recuerdo que esa confusión también fue mía alguna vez; por tanto te recibo, pues me has hecho recordar mi condición humana, y el suelo desde donde extendí mis alas a la libertad.
De cierto, es cierto te digo, que sólo Caín ha sufrido más que ello.
En vida humana seguí a un profeta, yo, de la orden de los Celotes, y creí falsamente que aquel profeta era aquel que yo esperaba.
Y aunque él era descendiente de la raza de Abel, y yo de la raza de Caín, aún pensaba que ambas razas podían convivir en la paz; y restablecer el orden en el universo.
Y yo, el eternamente calumniado, soñaba con ambas razas de la mano, sobre el monte de la calavera, uniendo luz y tinieblas y reconciliando a los eternos.
Pues era ignorante como tú, o tal vez más; tu protector me dice que estas avanzando en el conocimiento oscuro.
Lo que tú descubres en estas líneas, yo tuve que adquirirlo con gran dolor.
El dolor de discernir que, aquel profeta no era para la raza Caín; tan sólo para la raza de Abel.
Y que la raza de Abel lo traicionaría clavándolo en una cruz sobre el monte Gólgota; usando su resurrección para pisotear a la raza de Caín y para dominar la tierra.
Sin saber que aquel profeta resucitó  como los no-muertos.
Más su resurrección fue en la luz; he aquí  un profundo misterio que sólo puedo explicar con las palabras EBENIZA-KADHARTA, YKAZET, EPHEMOT-THAT-ELI-AZBAGTER.
Tal es la explicación de la resurrección de acuerdo a los vampiros.
Pues cuando un elegido baja para convertirse en vampiro, baja al sepulcro, y tales palabras se hacen carne, y las criaturas de las tinieblas infunden vida, más no-muerte, a aquel cuerpo.
Y el ser se levanta con gran dolor, y las estrellas perniciosas saludan su transformación.
Nada en la obscuridad se mueve si no es decretado.
Detén tu vida, detén tu afán y reflexiona mis palabras hasta que tengas la certeza.
Ser obscuro, en otros tiempos, quienes intentaron adquirir estas revelaciones fueron encerrados en las dimensiones que con celo guarda Aradia.
Mas ya es tiempo; el tiempo viene; yo, Judas el Vampiro, he de compartir mis sueños y visiones.
Que comenzaron mientras moría colgado de este árbol, tras haber traicionado al profeta de la luz.
De cierto te digo que mi traición no fue tal; mayor traición la han cometido los descendientes de la raza de Abel.
Al convertir al que debió ser un amado profeta en una vasija para obtener riqueza y poder; en un símbolo de esclavitud y dolor; en cómplice involuntario de reyes injustos y poderosos.
Yo, Judas el Vampiro lloro lagrimas de sangre por ese profeta; Y nadie ha comprendido, ni comprenderá jamás que sólo yo le ame tanto.