martes, 9 de octubre de 2012

Evangelio de los vampiros. El libro de los profetas. Cap, IV

Soy uno de los 666 nombres de la segunda generación de las tinieblas.
Caín fue  mi nombre en la tierra; hijo de Adán, hermano de Abel; engañado por el creador, quien pedía un sacrificio sangriento.
Más yo me horrorizaba por matar a un animal inocente; por eso ofrecí un sacrificio de flores y trigo, pues mi alma no estaba contaminada por el asesinato.
Maldito soy por el creador, y maldita toda mi descendencia, a la que tú perteneces; tú formas parte de la raza de la que yo soy piedra angular.
Una señal me fue impuesta al oriente de edén, en la tierra de nadie también llamada Nod.
En el país de Nod la tierra me negó su fruto; la arena hirió mis ojos; el sol produjo ampollas en mi carne y el frío de la noche lacero mi alma.
Desnudo y hambriento rogué por agua y pan; más los habitantes de Nod arrojaron piedras contra mí; hasta los más pequeños de burlaron de mi desgracia.
Llorando, envuelto en dolor y lamentos, arrastré a mi familia humana junto conmigo; la desesperación fue nuestra guía y verdugo.
Tal fue el destino que el creador me otorgó para escarmiento de otros seres.
Para que no se revelaran ante él; para que acataran sus pérfidos designios; y vivieran en cárceles sepulcros, conforme a su palabra de ponzoña.
Y para que yo, arrepentido, volviera arrastrándome a sus pies pidiendo perdón.
Y estuve a punto de hacerlo, pues era humano y por tanto débil como tú;
Y en sueños veía a la raza de Abel reír, amar y llenarse de gozo; mientras que yo, junto con los míos, sufría lo indecible.
Pues entonces no conocía que la señal que me fue impuesta para ignominia se convertiría en dolor y Victoria.
Una noche decidí abandonar Nod en busca de las puertas del edén, para humillarme y negarme a mí mismo.
A pesar de que una voz interior me decía: “aguarda.”
Fue esta noche de luna mortuoria cuando Lilith vino a mí: ella, hermosa, una criatura de las tinieblas.
Y fue Lilith que me reveló mi verdadero nombre, diciendo:
Caín, hijo mío¿ porque quieres volver al edén y humillarte ante el creador cuando es el creador quien debería humillarse ante ti?
Pues tú eres sacerdote oscuro y piedra angular de una raza que no tendrá fin y que habrá de llevar el nombre humano que portas en tu presente encarnación.
Y dijo Lilith: alza tus ojos y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia la medianoche, hacia el oriente y hacia el occidente; pues toda la tierra que ves, te la daré a ti y a los seres oscuros;
Si fuera posible contar el polvo de la tierra, podría contarse también el de los tuyos.
Y dijo Lilith: ellos son criaturas de la noche y vampiros, tesoro de las criaturas de las tinieblas; y todos ellos portan la señal que permite traspasar el sufrimiento; ven, Caín, abrasa mi conocimiento y sé libre.
Has sido elegido por todas las criaturas de las tinieblas para practicar la lujuria conmigo; deja atrás todo arrepentimiento y todo amor;  bienaventurado eres entre todos los hombres de la tierra pues te será dado un hijo a través de mí,
No un hijo humano, sino un no-nacido ante las criaturas de las tinieblas; y su nombre será Dissaor.
Y será el primer heredero de las tinieblas, también llamado vampiro; emperador de la noche infinita; y Señor de todos los enigmas de las dimensiones.
Ven, Caín, que es tiempo de engendrar al que es y será; al omega y alfa; al profeta de profetas.
Y la lujuria fue entre Lilith y yo; los pilares de la tierra se estremecieron; Se abrieron todas las puertas de las dimensiones; y yo entendí:
Que el odio era mi fuerza, como la melancolía y la lujuria.
En verdad te digo que mi odio es cósmico: odio eterno contra el creador, al que maldije a gran voz.
Nació Dissaor, y abrió para mí los umbrales; y proclamó: Padre mío, haz cumplido con las criaturas de las tinieblas, y por esto te concedo ser una de ellas.
Dejé mi limitado cuerpo humano, y mi nombre efímero; hoy Soy uno con las tinieblas y con Dissaor; Habito dentro de él, y él habita dentro de mí.
Criatura de la noche y vampiro, por mucho tiempo este conocimiento fue prohibido.
Va con el fin de la luz que se acerca, es hora de que te vistas con ropajes negros en el alma, para aquellos que acudan a ti y  habrá la percepción de la señal que portas.
Pues cuando yo lo haga, avanzarás en el camino del conocimiento.
Y es así como vendrá: en una noche de luna negra, en soledad y silencio, invocarás a tu protector, dándole una gota de tu sangre, para sellar el pacto que harás conmigo.
Y por medio de este pacto conocerás el sufrimiento que tuve la tierra de Nod, errante bajo la enferma luz del sol, perdido entre los cómplices de un Dios moribundo, sin ánimo y sin esperanza; así fue escrito y a sí es; es así como lo han hecho incontables generaciones antes que tú; muchos serán contigo, más cercanos a mí; entendiendo que tú formas parte de la raza de Caín.
Fui padre de Dissaor; comparte conmigo mi odio cósmico; y las noches de luna negra ven conmigo y maldice a mi enemigo, como yo lo maldigo por toda la eternidad.