sábado, 29 de septiembre de 2012

Evangelio de los vampiros. El libro de los profetas. Cap. III

Si has rechazado al protector; si has dudado, si das la espalda al conocimiento y vives como los seres del mundo estéril, seria mejor que dejaras este libro.
Pues en él no encontrarás sino confusión, a la que llamas locura; sin saber que las palabras de locura son barro vivo para los seres oscuros.
Más si tu conoces a tu protector, si bien ha llegado a ti del ensueño o por enfermedad; y ha revelado su nombre, que es sobretodo nombre de la luz.
Mas avanza un escalón más en el sendero del conocimiento
Vampiro y criatura de la noche, te han recibido ante la puerta que se abre a las muchas puertas, en el corredor de los profetas.
Éste corredor se halla en la noche infinita, custodiada por el emperador.
Y es tu protector quien pide a Dissaor abrir esta puerta para ti, revelando su nombre, y es así como lo establece el orden oscuro.
Las criaturas de las tinieblas vigilan tu entrada al corredor de los profetas los;
Que fueron todos humanos menos uno.
Tiembla ante los decretos que a partir de este instante se revelan ante ti.
Has dejado atrás la vida de las criaturas de luz, y el tiempo limitado con el que los ignorantes dan sus pasos en la tierra, hasta que su memoria es puesta en el olvido.
Estas siendo cobijado por las alas, y el frío de los espíritus de muchos vampiros;
Que resguardan el corredor de los profetas.
Dejar atrás las vanas creencias de los vampiros limitados que sólo se alimentan de sangre, que se seducen y viven jóvenes por siempre, lejos del sol; algunas de estas historias son ciertas; mas la mayoría son vanidad; y han sido contadas para engañar a los seres de luz.
Tú no debes engañarte: no eres un ser de luz.
Conoce que el verdadero festín de un vampiro de la escala superior no es la sangre, sino la energía y el conocimiento.
Es esta la sabiduría que comparten los profetas; La portan orgullosos como el cuervo a la mandrágora.
Y sin conocer esta sabiduría caminaras ciego y sordo, como hasta ahora.
Más es tiempo que dejes atrás las niñez de tu espíritu y comiences a avanzar con paso seguro en el corredor de los profetas.
Sabiendo que tu protector camina delante de ti; dispuesto a abrir las puertas si eres sabio y estás dispuesto; o a cerrarlas si eres necio.
Y sólo tendrás una vaga y demente relación de hechos y pensamientos; nada obtendrás del corredor de los profetas.
El que me aguarda sin buscar, obtiene la revelación como el cuervo que anhela la Mandrágora.
He aquí: la primera puerta se abre ya; y si no fuera por tu protector, Caín té calcinaría en el regazo de su poder.
Escucha, vampiro y criatura de la noche: una vez que has penetrado estas puertas, estarás más lejos de tu condición humana y más cerca de tu verdadera naturaleza.
La naturaleza de los inmortales.
Tal es el milagro oscuro: tal es como una simple criatura de la noche llega a ser una criatura de las tinieblas; más aún tú eres un niño pequeño.
Conoce el odio sin final que por tu condición en el inicio humano te enseña Caín; y en el odio hay más unión que en un hermano;
Y tú formas parte de la raza de Caín: fugitivo y errante andas sobre la tierra; el suelo no te da ni un fruto: bienaventurado seas.
Caín pronuncia tu nombre ancestral: nunca se habían abierto estas puertas a las criaturas de la noche: base del tiempo; Acércate y siente su presencia.
Estás ante la presencia de Caín, padre de Dissaor.