miércoles, 5 de septiembre de 2012

Evangelio de los vampiros. El libro de los profetas. Cap. I

Las criaturas soñaron en el principio, y el sueño fue Dissaor.
El heredero de las criaturas de las tinieblas, hijo de Lilith y de Caín; portador de la señal que permite todo sufrimiento; como lo ha sido para los linajes de la oscuridad hasta llegar a ti, criatura de la noche y vampiro.
Haz recorriendo los senderos del primer libro, y el libro de la búsqued.
Y haz recorrido la noche infinita al lado del vidente, de melancolía II y del emperador de la noche infinita.
Conociendo que Dissaor es emperador por su naturaleza dual.
Eres afortunado por haber conocido estas  revelaciones; Más la verdadera sabiduría aun esta al reverso del crepúsculo.
Nosotros, los eternos, que observamos desde el último umbral, que es el primero.
Y que sólo algunos de ustedes nos verán envueltos en nuestro poder.
Aradia te recibió Ser oscuro; mostró el cielo rojizo de su corazón ante ti; y tú ¿mostrase a la reina de las brujas tu cuervo interior?
No has recibido sabiduría completa si no lo has hecho; no conoces nuestras entrañas de oscuridad.
Pues si las conocieras, no estarías ya en tu limitado cuerpo; No leerías estas líneas con tus ojos efímeros, sino con tus ojos estrellas.
No escucharías la música enviada a algunos y transmitida mediante artificios humanos; siendo la música de las profundidades que es visión antes que sonido.
No vivirías más entre los seres estúpidos, atado a las emociones con que el creador los encadena, y te encadena también a ti, para tu pesar.
¡Ay de ti, OH solitario! La manzana podrida del amor; la maldición de la alegría; la peste de la falsa paz; y, sobre todo, no habitarías más dentro de la cárcel sepulcro que en tiempos más tarde sería conocida como familia.
Esta cárcel  sepulcro llena a sus víctimas de podredumbre.
¿Cuándo vas a liberarte, ser oscuro? ¿ Hasta cuándo atenderás mi llamado, yo Dissaor, y me seguirás a la noche infinita donde nada existe, salvo lo que aún existe?
Deja atrás tu cárcel sepulcro; deja atrás todo amor; la necesidad de compañía;  el malestar por ser diferente de los mediocres; no debes sentir malestar ni temor; si los mediocres te señalan como diferente, es porque lo eres; no sólo eres diferente, si no superior, pues la señal de Caín te ha sido impuesta; tal es tu condena y herencia; tal es tu tesoro.
No llenes de oro tus vasijas: llénalas de oscuridad; pues las riquezas del mundo material que persiguen y consiguen los mediocres son estiércol junto a los tesoros que ofrecen los sueños, en el lado oscuro.
Criatura de la noche, vampiro y no-muerto: existimos, vigilamos tus pasos sobre la estéril tierra, vamos delante de ti.
Con el entendimiento no humano, sino eterno.
Tú eres el eterno, inmortal; Existen miles de años después de lo que llaman muerte.
Existirás en el tiempo suficiente para ver extinguirse al universo y para presenciar la muerte del creador en nuestras manos.
Pequeño ser oscuro, he aquí, algunas criaturas de las tinieblas hemos abierto la puerta para venir a estas líneas, para que tus limitados ojos humanos lean acerca de nuestro poder.
¿Aún no conoces que te llevamos en el hueco de nuestra mano? Estás en nuestros pensamientos; los humanos que te rodean podrán olvidarse de ti, y lo hace; nosotros no te olvidamos jamás! ¡Oh hermoso marginado!
Bienaventurados tu soledad, tu amargura, tu odio, tu melancolía; dejar de luchar contra estos sentimientos que no lo son.
Pues la soledad, la amargura, el odio y la melancolía son tus armas contra los prevaricadores y mundanos.
Deja de alzar tus quejas a las estrellas, deja de complacer a la raza de Abel con tus lamentos; ellos constan contar lamentos; Haz que haya, y demuestra que tú eres también heredero.
En este momento extingue toda luz; quédate en soledad y silencio; pues es hora de que aprendas a escuchar al Erthaargarfde.
Por unos instantes sé capas de escuchar, nuestra voz, pronunciando tu verdadero nombre; no el que te fue impuesto, sino tu nombre eterno, el que has tenido desde el inicio y que ellos, los que te impusieron tu nombre mortal, no quieren que conozcas.
Tú eres un espíritu ancestral: ¡escucha tu nombre ahora!