domingo, 4 de marzo de 2012

Hábitat de los vampiros

CEMENTERIOS
A pesar de su usual abundancia de monumentos cruciformes el camposanto es el hábitat más factible para un vampiro.
Los mausoleos, las tumbas y las cámaras de sepultura proporcionan abrigo y seguridad a los "no muertos" y amparo frente a los rayos solares que tan letales resultan a los vampiros.
Existen dos clases principales de cementerio. La primera es el camposanto, una extensión de tierra situada alrededor de una iglesia y custodiada por un sacristán.
El segundo tipo de necrópolis es el cementerio municipal.
En el siglo XIX, el éxodo desde el campo a la ciudad provocó que los camposantos de las iglesias ya no pudieran dar cabida a tantos muertos. La solución fue la creación de grandes cementerios ajardinados a las afueras de las ciudades, o de campos reservados para los cuerpos de los héroes de guerra.
OSARIOS
A comienzos del siglo XIX, antes del uso masivo de cementerios, los camposantos de las iglesias se encontraban terriblemente superpoblados. Por no perder el dinero que ganaban con los entierros, los clérigos atestaban sus cementerios y sepultaban un cuerpo sobre otro.
Durante la irrupción de la plaga, el cólera y otras epidemias, las familias que se acercaban a rendir tributo a sus muertos se exponían a un alto riesgo de infección.
Entonces el osario se convirtió en la solución a corto plazo. Después de un período determinado, los muertos eran desenterrados y sus restos conservados en un edificio o bóveda creada para almacenar sus huesos.
El osario liberaba espacio para enterrar a más muertos y al mismo tiempo permitía que las familias continuaran honrando a sus difuntos.
Algunos de los osarios más grandes parecían ornamentales catedrales barrocas. Los huesos se disponían de forma ornamental sobre muros, pilares y puertas, y formaban tanto un agradable monumento como un estremecedor memento mori.
Como muchas familias no tenían dinero para pagar un funeral, solían enviar a sus muertos directamente al osario.
Estos fétidos barrios bajos constituyen un terreno ideal para la procreación de aparecidos. Allí los no muertos disfrutan de la enfermedad y la oscuridad.
MORGUES Y HOSPITALES
Así como la sangre es la esencia misma de la vida, también es la esencia de los "no muertos".
El significado de la sangre va mucho más allá de transportar oxígeno y dióxido de carbono por todo el cuerpo: no sólo nos da vida, sino que también cuantifica nuestra fuerza. Perder sangre significa perder poder, por lo cual no es de sorprender que el vampiro intente beber nuestro fluido vital para rejuvenecer su propia carne decadente.
El aparecido suele buscar alimento en los hospitales, ya que las víctimas ofrecen poca resistencia, aunque también en sanatorios y morgues.
IGLESIAS, CASTILLOS Y LUGARES REMOTOS
La popularidad de Drácula, de Bram Stoker, ha asegurado que el ojo de nuestra mente identifique al vampiro como un solitario caballero que habita un lúgubre castillo situado en una remota colina, rodeado de murciélagos y lobos aullantes.
De hecho, el castillo de Drácula, en el que se inspiró Bram Stoker para crear la imaginaria morada del conde, es un imponente palacio solitario situado a más de 450 m por encima del río Arges.
La mayoría de los edificios despoblados ofrecen cierta protección para el vampiro, sobre todo, de los que se hallan lejos del mar o los ríos y reciben poca luz solar.
La tierra consagrada no parece molestar en absoluto a estos satánicos aparecidos. De todos modos, dad la indudable inclinación del vampiro por todo lo profano, quizá lo encuentres más frecuentemente en propiedad no consagrada.
Signos de actividad vampírica en las iglesias:
Símbolos religiosos profanados.
Monumentos cruciformes rotos.
Vidrieras destrozadas.
Ausencia de velas.
Evidencia de magia negra (pentáculos invertidos, plumas de pollo, gatos muertos).