jueves, 20 de agosto de 2015

Testimonio del árabe loco - IV

EL LACERANTE VIAJE MALDITO A TRAVES DE LA NEGRURA

“ Y entonces podrás saber que....
Con la única excepción de si capta la luz de la luna sobre su superficie porque, en los obscuros días de la luna, o con el cielo nublado, poca protección puede haber contra los espíritus malignos de la tierra antigua en caso de que rompan la barrera o que sus sirvientes de este lado les permitan la entrada.
En este caso, no se dispondrá de ningún recurso hasta que la luz de la luna brille sobre la tierra, ya que esta es la mas antigua de los Zonei, y es el resplandeciente símbolo de nuestro pacto. ¡ Nanna, padre de los dioses, recuerda! por lo cual, el amuleto debe ser tallado en plata pura, bajo la plena luz de la luna, de modo que esta pueda brillar sobre sus trazos y su esencia ser atraída y capturada en el metal. Deben pronunciarse los encantamientos adecuados y realizarse los rituales prescritos, tal como se transcriben en este libro. Jamás debe ser expuesto a la luz del sol, porque Shammash, llamado Udu, por celos, le robaría el poder al sello.
En tal caso, deberá ser bañado en aguas de alcanfor y repetir una vez mas los encantamientos y rituales.
Pero en verdad sería mejor producir uno nuevo. Os brindo estos secretos con el dolor de mi vida, para que nunca sean revelados al profano, al desterrado o a los adoradores de la serpiente antigua, sino para que los guardéis en vuestros corazones sin contarlos jamás. ¡que la paz sea con vosotros! A partir de aquella fatídica noche en las Montañas de Masshu, vagué por el campo en busca de la clave del conocimiento secreto que me había sido dado.
Fue un peregrinar solitario y doloroso, durante el cual no me casé ni llamé a ninguna casa o poblado mi hogar, donde habité en diversos países, a menudo en cuevas y en los desiertos, aprendiendo varios idiomas, tal como le sucede al viajero, los cuales me sirvieron para relacionarme con los comerciantes, de los que recibí noticias y costumbres. Pero mi trato fue con los poderes que residen en cada uno de esos países. Pronto llegué a comprender muchas cosas que antes ignoraba, salvo, quizá en sueños. Los amigos de mi juventud me abandonaron y yo a ellos.
Cuando llevaba siete años alejado de mi familia, me enteré de que todos se habían suicidado por razones que nadie fue capaz de explicarme; luego, se tuvo que matar a su ganado por una extraña epidemia que lo azotó.
Vagué como un mendigo, siendo alimentado pueblo tras pueblo según decidían sus habitantes, aunque a menudo me tiraron piedras y amenazaron con encerrarme. En ocasiones, pude convencer a algún hombre instruido de que yo era un estudioso sincero; entonces, me permitía leer los registros antiguos donde se detallaban los procedimientos de la nigromancia, hechicería, magia y alquimia.
Aprendí el hechizo que causa en los hombres, enfermedad, plagas, ceguera, locura e incluso muerte.
Aprendí las viejas leyendas que hablan sobre los antiguos. Así fui capaz de protegerme contra el terrible Maskim, que yace a la espera en los limites del mundo, presto para atrapar al incauto y devorar los sacrificios dispuestos en la noche y en lugares desiertos; también contra la diablesa Lammashta, a quien se llama la espada que parte el cráneo, cuya sola visión produce horror y desolación, y según algunos, una muerte de naturaleza muy extraña.
Con el tiempo aprendí los nombres y propiedades de todos los demonios, diablos, espíritus malignos y monstruos apuntados en este libro de la tierra negra. Aprendí los poderes de los dioses astrales y como solicitar su ayuda en épocas de necesidad. También descubrí a los pavorosos seres que moran mas allá de los espíritus astrales, que vigilan la entrada al templo del perdido, del dios de los días antiguos, del antiguo de los antiguos, cuyo nombre no puedo escribir aquí...
En las ceremonias solitarias que realicé en las colinas, adorando con fuego y espada, con agua y daga, y con la ayuda de la extraña hierba que crece en ciertas partes del Masshu, con la cual inadvertidamente, había encendido la hoguera al lado de la roca, esa hierba que le otorga a la mente un gran poder para viajar tremendas distancias en los cielos, lo mismo que en los infiernos, recibí las formulas para los amuletos y talismanes que se detallan mas adelante y que le proporcionan al sacerdote un pasaje seguro entre las esferas por donde tal vez viaje en busca de la sabiduría.... “