sábado, 8 de marzo de 2014

Draugr, el vampiro nórdico

El Draugr es una raza de vampiros que merodean las tumbas de los guerreros vikingos,  normalmente los que tienen mala reputación, y las Valkirias se negaban a recoger de los campos de batalla para llevarlos al Valhalla.
Los vikingos solo incineraban a los mejores soldados que morían honorablemente bajo el filo de una espada, con la esperanza de que sus espíritus entren en el Valhala.
No obstante, los guerreros y civiles de probada maldad eran enterrados. Estas almas condenadas a veces retomaban el cadáver en el que vivieron, recorriendo la noche sin alejarse mucho de sus tumbas.
Los Draugr son vampiros muy sanguinarios. Seleccionan cuidadosamente su morada de ultratumba, teniendo predilección por las tumbas de ricos mercaderes. Se alimentan de sangre, cuando pueden conseguirla, o bien de la carne putrefacta de los cadáveres. En ocasiones incluso llegan a masticar sus propias extremidades cuando se ven imposibilitados de salir de sus sepulcros, en ocasiones provocan locura y suicidio en personas aparentemente sanas solo por el placer de degustar su sangre y su carne.
La única forma de eliminar a  los Draugr es únicamente a manos de un héroe cuyo valor y coraje estén fuera de toda duda, ya que las armas tradicionales no les provocan daño alguno.
Este dato aparece en la Saga de Gripssonar, y principalmente en el Beowulf, donde el héroe logra vencer a Grendel, en definitiva, un Draugr, utilizando únicamente las manos.
Una vez vencido, el Draugr debía ser decapitado.
Para evitar el regreso del Draugr había varias formas. La primera consistía en atar los dedos de los pies del vampiro, lo cual anulaba su movilidad. La segunda, aún más incomprensible, era dejar una tijera abierta sobre el pecho del difunto o esconder algunas ramas pequeñas entre sus ropas.
Algunos especialistas aseguran que la palabra draugr está emparentada con dragón, y la palabra dragón, en el latín vulgar que se hablaba en los Cárpatos,  se pronunciaba Dracul.
El Draugr tiene fascinación por el oro y las riquezas metalúrgicas.
En la saga de Eyrbyggia se dice que el Draugr posee una piel áspera y terrible mirada y un tamaño grande, sus apariciones son precedidas por una niebla espesa y nauseabunda que brota de los sepulcros.
Pueden provocar un comportamiento errático en el ganado y los animales salvajes, también monta los mejores caballos de forma invisible, volviéndolos inútiles para la batalla, e incluso fulmina con su mirada a las aves en pleno vuelo.
Las metamorfosis del Draugr son incontables, puede aparecer como un corcel gris, un buey, un gato, o incluso una foca. Y posee la habilidad de entrar en los sueños de sus victimas. También tiene el poder de controlar los fenómenos climáticos, como oscurecer el día o traer tempestades bajo cielos sin nubes.