jueves, 6 de diciembre de 2012

El rey y la mendiga

Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa. Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.
Cierto día llega una mendiga al palacio de este Rey y con mucha lucha consigue una audiencia.
-“No tengo nada material que ofrecerte; sólo puedo darte el gran amor que siento por ti – le dijo al Rey – si me permites puedo hacer algo para demostrarte ese amor“
Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pide que le dijera que sería eso que podía hacer.
-          “Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, ¿entonces me convertirás en tu esposa?”
-          El rey, sorprendido más que conmovido, acepta el reto. Le dijo:
-          -“Acepto. Si una mujer puede hacer todo esto por mi, es digna de ser mi esposa“.
Dicho esto, la mujer empieza su sacrificio. Empezaron a pasar los días y la mujer valientemente soportaba las peores tempestades… muchas veces sentía que desfallecí­a del hambre y el frío, pero la alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.
De vez en cuando el Rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación para verla y le haci­a señas de aliento con el pulgar. Así fue pasando el tiempo… 20 dí­as…50…la gente del reino estaba feliz, pues pensaban “¡por fin tendremos una reina!”... 90 días… y el Rey continuaba asomando su cabeza de vez el cuando para ver los progresos de la mujer.
“Esta mujer es increíble“ pensaba para si mismo y vuelve a darle alientos con señas.
Al fin llega el día 99 y todo el pueblo empezar a reunirse en las afueras del palacio para ver el momento en que aquella mendiga se convertiría en esposa del rey. Fueron contando las horas… a las 12 de la noche de ese día ¡tendrí­an reina!… la pobre mujer estaba muy desmejorada; había enflaquecido mucho y contraído enfermedades.
A las 11:00 de la noche de aquel día 99, faltando apenas una hora para que llegara el día 100, la valiente mujer se rendía… y decidía retirarse de aquel palacio. Dio una triste mirada al sorprendido Rey y sin decir ni media palabra se marcha.
La gente estaba conmocionada! Nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando tan solo 1 hora para ver sus sueños convertirse en realidad ¡Había soportado tanto!
Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo ocurrido. Le pregunta:
-          “¿Por qué te rendiste a tan solo instantes de ser la reina?”
Y ante su asombro ella respondió:
-“Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento.
Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. Entonces entendí: una persona tan egoí­sta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en si misma, no merece mi amor”