jueves, 26 de abril de 2012

Evangelio de los vampiros. La busqueda. Cap. VII

El número seis, dice Utnapischtim, es el número de las Criaturas de las Tinieblas.
Pues la primera generación de las tinieblas fue de seiscientos sesenta y seis.
Escucha esta sabiduría: el mundo entero es divisible por tres.
La Trinidad Obscura de Dissaor, Lamec y Aradia aguarda los eventos de las Criaturas de la Noche bajo el número tres.
Las Criaturas de las Tinieblas aguardan los eventos de los Vampiros y los No-muertos bajó el número seis.
Seis es el primer número que percibe un ser al recibir el conocimiento obscuro y transformarse en vampiro.
Si no es que esta transformación no fue tal, y el Vampiro surgió así desde el Abismo.
Los Vampiros abismales son una raza primigenia, surgida durante la visita de Dissaor y Aradia a los Abismos.
Y esta visita está registrada en el Tercer Libro del Evangelio de los Vampiros.
Los Vampiros Abismales ya despiertan de su sueño, pues su número ha sido pronunciado.
Y este número es trece mil seiscientos seis.
Fueron rotas las fuentes del Hades; el arco de la obscuridad se formó por encima de ellos; ya despiertan.
Despiertan de un sueño de seis milenios del tiempo terrestre, sin equivalente en las dimensiones obscuras.
Utnapischtim conoció la dimensión donde el Tiempo no es, y estuvo a punto de enloquecer.
Mas el Vampiro que le servia se interpuso, salvándolo al beber su sangre contaminada con locura.
Cuando un Vampiro de linaje superior bebe la sangre de locura, evita que la locura venga a ese hombre.
Sabido es que en tal suceso nada tiene que ver la compasión.
El Vampiro de linaje superior sabe de lo conveniente, y del placer que representa beber el vino de locura.
Cada línea de este Libro es una puerta abierta, y tu Guía No-muerto está en una de ellas.
Acechando por sabiduría o ignorancia; dispuesto a manifestarse si muestras sabiduría; o apartarse, si eres ignorante.
Mientras Dissaor escribía estas líneas que le fueron dictadas por las Criaturas de las Tinieblas, en la región de Aradia donde se guarda el Libro de la Obscuridad, vio a muchos imprudentes perder su energía y su juventud al enfrentarse a la sabiduría sin comprenderla.
Hubo algunos de la raza de Abel, y aún ángeles, que entraron en contacto con la sabiduría, y fueron segados de la faz de sus mundos.
Mas algunas Criaturas de la Noche persistieron, no por misericordia, sino por orden.
Seis es el número divisible por tres, hacia la dualidad luz y obscuridad establecida en el Caos.
Siete es el número de la eternidad; siete los vértices que se expandían de manera ilimitada antes del Caos; siete el número que el Creador adoptó para sí.
Pues siete es el arcano que abre Siete Puertas en Aradia; que son:
La Puerta de Dissaor; la Puerta de Lamec; la Puerta de Aradia; la Puerta de los Libros de Sombras; la Puerta de los Guías; la Puerta de los Vampiros gigantes; y la Puerta del Arco de la Obscuridad.
El Vampiro que servía a Utnapischtim le mostró a su Guía No-muerto; y este Guía lo condujo a través de las Siete Puertas; mas no en todas le fue lícito continuar.
Esto fue lo que Utnapischtim no le reveló a Gilgamesh cuando el héroe de la luz acudió a él en busca de la vida eterna.
Sabido es que no existe vida eterna como tal; la vida prolongada de los Vampiros tampoco la conoció Gilgamesh, pues Utnapischtim se la ocultó; le mintió al decirle que una planta le daría la vida eterna: Gilgamesh perdió la planta y la vida.
Todo ser Obscuro tiene la facultad de ocultar la sabiduría que adquiere.
Y si en espíritu se halla en la cumbre del viento solitario, penetrará algunas de las Puertas.
Y estará sentado junto a Utnapischtim.