viernes, 20 de abril de 2012

Evangelio de los vampiros. La busqueda. Cap. VI

Utnapischtim halló refugio de la raza de Abel en la Montaña de las Más Lejana Media Noche.
He aquí, esta Montaña se alza en la región que sería llamada de los Cárpatos, que forma un anillo rodeando una meseta por el norte, el este y el sur.
Donde se abren grandes brechas al sur, y los cruces montañosos alcanzan gran altura; cerca de ahí se forma el valle de un río.
Que sería llamado sagrado por los seres obscuros; donde las estirpes se rechazan y se aíslan.
La Montaña de la Más Lejana Media Noche es la cumbre del viento solitario.
El agua de la ira y la amargura borbotea por hendiduras y grietas; lobos y lechuzas conversan con palabras de sabiduría.
Sueños y pesadillas se abren paso a través de la niebla; el frío aniquila todo amor y compasión.
Y esta región sería llamada Valaquia, donde un loco establecería un Reino que aún no ha terminado.
Y sobre la Montaña edificaría su castillo.
Y el nombre de este loco sería Vlad; y la vida de este loco, y la comunión con él, aguardan en el Libro de los Profetas.
Que fue dictado a Dissaor por las Criaturas de las Tinieblas, durante un tiempo terrestre, miles de años anterior al nacimiento de Vlad...
Pues en el lado obscuro del Tiempo no se conoce presente, pasado ni futuro.
En Aradia todo se contempla al mismo tiempo; lo ocurrido es no-ocurrido y la vida es muerte; el principio es fin.
Dissaor contempla el ser obscuro, desde miles de años antes de tu nacimiento; él sabe que tus obras están inscritas en el Libro de la Obscuridad.
Lamec y Aradia estudian y comprenden los Libros de Sombras.
Y todo esto sucede en Aradia, que forma parte del Lado Obscuro del Tiempo.
Tú, Vampiro y Criatura de la Noche, avanzas en el camino del conocimiento obscuro; los Libros se han acercado a ti; por esto eres bienaventurado.
Abrirás los ojos en la Noche Infinita y serás No-renacido.
Cuando el Guía vuelva a acercarse a ti, no muestres luz alguna; si encuentra luz se alejara de nuevo.
Recuerda que obscuridad une obscuridad con delgados cordones de luz, y luz une luz con delgados cordones de obscuridad.
Busca de nuevo el mensaje de Dissaor, Lamec y Aradia, en el Primer Libro, y vuelve a leerlo: adquirirás nueva comprensión.
Para que tú, Criatura de la Noche, crezcas en sabiduría y, si se te honra el conocimiento obscuro, seas Vampiro.
Y que tú, Vampiro, con el conocimiento de la jerarquía superior, recorras Aradia como un No-muerto; Para que no dependas más de un cuerpo, y conozcas el ilimitado goce de la No-conciencia; Y que percibas parte de la grandeza de las Criaturas de las Tinieblas.
Toda aquella Criatura de la Noche o Vampiro que estudia los números, llegará antes a la posesión del conocimiento.
Como lo hacía Utnapischtim.
Solo en el frío y la negrura, escuchando los lamentos de los lobos y bebiendo el agua de la ira y la amargura; entre sueños y pesadillas que le visitaban con la niebla, Utnapischtim escudriñaba los misterios de los números.
He aquí que un Vampiro le servía en lo alto de la Montaña.
Pues Utnapischtim había hallado gracia a los ojos de las Criaturas de las Tinieblas.
Y una lucha ocurrió en el interior del hombre durante siete años, en la cumbre del viento solitario; y otras batallas ocurrieron en ese tiempo, sobre la cumbre del viento solitario.
Cuando hubo acabado todo, Utnapischtim fue Vampiro; y más tarde habitó en las aguas de la Muerte, donde desorientó a Gilgamesh.
Utnapischtim permaneció firme, y fue visitado por Dissaor.
Quien le compartió el conocimiento obscuro, y fue No-renacido.
Ciertamente el dolor le abrió la puerta de la sabiduría; no hay sabiduría sin dolor.
Si tú pretendes obtener sabiduría sin conocer el dolor serás irremediablemente despojado.
Si no has penetrado el misterio, difícil será que te sientes junto a Utnapischtim en la cumbre del viento solitario.
Donde no sólo se encuentra Utnapischtim, sino el Vampiro que le sirve; y si estás con él, escuchas ahora su nombre.