martes, 1 de diciembre de 2015

Enoc y los Vigilantes - La Verdadera Historia de los Ángeles y los Demonios I

 Génesis 6:1-4 dice:
"Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran bellas; y tomaron esposas de entre todas las que eligieron".
Tradicionalmente los Ben Elohim o "hijos de Dios" eran varios cientos, y ellos descendieron a la Tierra sobre el monte Hermón (entre el Líbano y Siria). Aquél era un lugar sagrado para los cananeos y para los hebreos que invadieron su tierra.
En tiempos posteriores, en sus laderas fueron construidos lugares consagrados a los dioses Baal, Zeus, Helios y Pan, y a la diosa Astarté.
Estos Ben Elohim o "ángeles caídos" también eran conocidos como los Vigilantes, los Grigori y los Irin. En la mitología judía los Grigori eran originalmente una orden superior de ángeles que moraban en el más alto cielo con Dios y parecían seres humanos en su aspecto.
 El título "Vigilante" simplemente significa "el que vigila", "aquellos que cuidan", "aquellos que están despiertos" o "aquellos que no duermen". Estos títulos reflejan la relación única entre los Vigilantes y la raza humana desde antiguos tiempos.
En la tradición esotérica luciferina ellos eran una especial orden de élite de seres angelicales creados por Dios para ser pastores terrenales de los primeros humanos primitivos.
 Su tarea era observar y vigilar a la emergente especie humana e informar acerca de su progreso. Sin embargo, ellos se vieron limitados por la principal directriz divina de no interferir en la evolución humana. Lamentablemente ellos decidieron ignorar la orden de Dios y desafiar sus órdenes, y convertirse en maestros de la raza humana, con desafortunadas repercusiones tanto para ellos como para la Humanidad.
La mayor parte de la información que tenemos sobre los Vigilantes y sus actividades proviene del apócrifo Libro de Enoc.
En la Biblia ortodoxa el profeta Enoc es una figura misteriosa. En Génesis 4:16-23 él es descrito como hijo de Caín, el labrador, y la primera ciudad construída por su padre es bautizada en honor de Enoc.
Posteriormente en Génesis 5:18-19, y varias generaciones más tarde, Enoc es llamado hijo de Jared, y es durante su vida que los Vigilantes llegan o encarnan en cuerpos humanos.
En el apócrifo Libro de los Jubileos, según se afirma dictado por "un ángel del Señor" a Moisés en el monte Sinaí cuando él también recibió los Diez Mandamientos, se dice que Enoc fue "el primero entre los hombres que nacen en la Tierra que aprendió la escritura, el conocimiento y la sabiduría".
También dice que Enoc puso por escrito "los signos del Cielo" (los signos zodiacales) según sus meses en un libro. Esto fue para que los seres humanos pudieran conocer las estaciones de los años en relación al orden de los meses y sus respectivas influencias estelares y planetarias.
La indicación es que Enoc recibió esta información de fuentes extraterrestres angelicales, es decir, de los Vigilantes, y por lo tanto él era un ejemplo cultural.
Doscientos de los "ángeles caídos" descendieron desde el reino celestial sobre la cumbre del monte Hermón, y ellos quedaron tan impresionados con la belleza de las mujeres humanas que, usando sus nuevos cuerpos materiales, tuvieron sexo con ellas.
Esto posteriormente provocó la ira de Yahvé y, según la Biblia, la consecuencia de este mestizaje entre los Caídos y los mortales condujo a la creación de una descendencia semi-angélica y semi-humana (Génesis 6:4).
Estos hijos fueron llamados los Nefelim o Nephilim, y ellos fueron la raza gigantesca que alguna vez habitó la Antigua Tierra.
Los ángeles caídos enseñaron a sus mujeres e hijos una variedad de nuevas habilidades tecnológicas, conocimiento mágico y sabiduría oculta. Esto sugiere que las capacidades psíquicas y los poderes mágicos fueron originalmente una herencia antigua del reino angelical dado a los primeros humanos.
En la tradición luciferina esto es conocido en términos espirituales y metafóricos como tener "sangre de bruja", "sangre de elfos" o "sangre de hadas", la cual es poseída por brujas y magos.
En el Libro de Enoc se dice que el líder de los ángeles caídos se llamaba Azazel, y él a menudo es identificado con Lucifer (el Portador de la Luz) o Lumiel ("la luz de Dios").
Él enseñó a los hombres a forjar espadas y a hacer escudos y armaduras. Azazel también les enseñó la metalurgia y cómo sacar metales de la tierra y a usar metales diferentes. A las mujeres él les enseñó el arte de hacer pulseras, ornamentos, anillos y collares de metales y piedras preciosos.
Él también les mostró cómo "embellecer sus párpados" con kohl y el uso de trucos cosméticos para atraer y seducir al sexo opuesto. De estas prácticas Enoc dice que provino mucha "impiedad", y que hombres y mujeres cometieron fornicación, se extraviaron y corrompieron sus caminos.
Ésta fue la base para que la Iglesia temprana condenara a los ángeles caídos por enseñar a las mujeres a hacer collares de piezas de oro y pulseras para sus brazos. Pablo dijo que las mujeres deberían cubrir su cabeza en la sinagoga (1ª Corintios 11:5-6).
Esto era porque se suponía que los ángeles caídos eran atraídos hacia las mujeres humanas con cabello largo y suelto. La costumbre de las mujeres de cubrir su pelo en las iglesias todavía se encuentra en el catolicismo romano y también en las costumbres del Islam.
El ángel caído Semyaza, otra forma de Azazel, dice Enoc que hubo enseñado a la gente el uso de partes de raíces y el arte mágico del encantamiento; el ángel caído, Armaros enseñó la anulación de encantamientos.
Baraquiel enseñó la astrología.
Kokabiel, el conocimiento de las constelaciones (astronomía).
Chazaquiel, el conocimiento de las nubes y el cielo (ciencia meteorológica y adivinación).
Shamsiel, los signos del Sol (los misterios solares).
Sariel los cursos de la Luna (los ciclos lunares usados en horticultura y agricultura y los misterios lunares esotéricos).
Penemuel instruyó a los humanos en el arte de la escritura y la lectura.
Kashdejan enseñó el diagnóstico y la curación de enfermedades y la ciencia de la medicina.
Es obvio, a partir de estas descripciones de las capacidades educativas de los Vigilantes, que ellos fueron ejemplos culturales y los portadores de la civilización para la raza humana temprana.
Es por lo tanto extraño que en los textos religiosos ortodoxos judeo-cristianos ellos sean representados falsamente como malvados corruptores de la Humanidad.
Alguna idea del exaltado estatus original y de la verdadera naturaleza de los "hijos de Dios" y de "los ángeles del Señor" puede ser encontrada escondida en los antiguos anales del saber angelical.
Por ejemplo, Kokabiel es descrito como un gran príncipe angélico que gobierna sobre las estrellas".
En los Oráculos Sibilinos, Araquiel es uno de los ángeles caídos que guía las almas de los muertos hacia el juicio en el inframundo.
Shamsiel, muy probablemente en su origen un dios babilónico del Sol, fue llamado "el príncipe del Paraíso" porque él era uno de los ángeles guardianes que vigilaban las puertas en Edén. En este papel él llevó a Moisés a ver el jardín divino, y también vigilaba los tesoros del rey David y su hijo Salomón el Sabio.
 Esta referencia puede ser a los tesoros espirituales más bien que al oro físico y joyas. En el Zohar judío él es llamado como el principal ayudante del poderoso arcángel Uriel y como el que lleva su estandarte en la batalla.
Sariel era un ángel asociado con la fertilidad de la tierra y el equinoccio de primavera en Marzo (en el hemisferio Norte).
Él gobernaba el signo marcial del Zodiaco, Aries el Carnero, y era invocado por su protección contra el poder maléfico del mal de ojo.
Azazel, el líder de los Vigilantes, como ya se mencionó, era identificado con Lucifer o Lumiel.
En el Corán se dice que Lucifer-Lumiel (Iblis) se rebeló contra Alá porque se le dijo que se inclinara y adorara al "hombre de la tierra" nacido del barro, Adán, lo cual rechazó. Él fue obligado a luchar en el Cielo con el arcángel Mikael o Miguel y su Ejército del Señor.
Como resultado, Lumiel y sus ángeles rebeldes fueron expulsados del Cielo y cayeron a la Tierra.
Aquí Lumiel se convirtió en el "Señor del Mundo", y en la mitología cristiana él fue falsamente identificado con el monstruo imaginario Satán (hebreo ha-Satán = el adversario, el acusador).
Sin embargo, esotéricamente en la tradición luciferina, Lumiel o Lumial no es una figura satánica malvada que atrae a la especie humana a la tentación y a malas acciones, como la Iglesia lo representa, sino que él es, "el ángel de Dios que se rebeló contra el orden cósmico estático y establecido, y puso en movimiento las fuerzas de cambio y evolución".
Es posible que Lumiel pueda haberse originado en Canaán como Shahar, el dios de la estrella de la mañana (Venus).
Él tenía un gemelo llamado Shalem, quien también era simbolizado por el planeta Venus, pero como la estrella vespertina. Estos divinos gemelos brillantes y oscuros representaban la luz solar que emerge desde la oscuridad de la noche al amanecer y que desciende a ella al anochecer.
Ellos eran los hijos de la diosa Ashera (o Astarté o Astarot), y hay pruebas arqueológicas del Oriente Medio de que los hebreos adoptaron la adoración de aquélla cuando se establecieron en Canaán y de que practicaron su adoración junto a la reverencia hacia el tribal dios de la tormenta Yahvé.
El Antiguo Testamento contiene varias referencias a la continua adoración de Ashera como "Reina del Cielo" por los supuestamente monoteístas hebreos. Aquello tenía lugar en santuarios en arboledas sagradas en las colinas, donde hacían ofrecimientos de pasteles e incienso a la diosa. En la mitología cananea, Shahar, como el Señor de la Estrella de la Mañana, fue echado del Cielo por desafiar al alto Dios en la forma de un rayo.
En aquella forma él fertilizó a la Madre Tierra con su fuerza fálica divina.
Azazel es representado como un herrero metálico y un hechicero o mago que trabaja con fuego. Él también ha sido comparado con el primer herrero bíblico, Tubal-Caín, un descendiente del semi-humano y semi-angélico Caín, "el primer asesino". El nombre actual Azazel ha sido diversamente traducido como "dios de la victoria", "la fuerza de Dios", "el dios fuerte" e incluso "el dios cabra".
En el apócrifo Apocalipsis de Abraham, él es llamado "el señor de los paganos", sugiriéndose que él había sido al principio un dios pagano.
Él también ha sido identificado con la serpiente del mito de Edén que sedujo a la primera mujer y "Madre de Todos los Vivientes", Eva. En un texto persa conocido como el Urm al-Jibab o el Libro Primordial, que data del siglo VIII d.C., se dice que el ángel Azazil o Azazel rechazó reconocer la superioridad de Adán sobre los ángeles.
Por lo tanto Alá lo expulsó a él y a sus ángeles rebeldes del reino celestial para que viviera en la Tierra. Más generalmente en el folklore islámico Azazel o Azrael es el ángel de la muerte, y actúa como un guía para las almas de los muertos.
En Levitico 16:8-10 y en los Rollos del Mar Muerto está registrado un curioso ritual hebreo que presenta a Azazel como el nombre para el "chivo expiatorio" que se lleva los pecados comunitarios de Israel.
Allí se dice que el sumo sacerdote Aarón tomó dos cabras del rebaño y echó suertes (adivinación practicada) para elegir cuál sería el chivo expiatorio y sacrificado como una "ofrenda por el pecado".
Los rollos del mar muerto dicen que el sumo sacerdote confesaba todas las "impurezas de los hijos de Israel" sobre la cabeza de la cabra Azazel.
Mediante este acto ritualmente simbólico él transfería al infortunado animal toda la culpa y pecados de ellos, de manera que pudieran ser absueltos de los mismos. La cabra era entonces echada al desierto para morir o arrojada por un precipicio para que se rompiera en pedazos en las rocas debajo.
Este concepto antiguo y arquetípico del chivo expiatorio sacrificado por los pecados de la raza humana y abandonado en el desierto, es un motivo poderoso y potente que aparece varias veces en los mitos bíblicos. Puede ser visto en la historia de Caín, que se convierte en un vagabundo exiliado en la Tierra, después de ser marcado por Yahvé y desterrado al "Este de Edén" después de matar a su hermano Abel.
En una leyenda judía el sabio rey Salomón, un poderoso mago que podía invocar y controlar a los demonios, cayó de la gracia porque él "se prostituyó en pos de dioses extranjeros".
Él fue obligado por Yahvé a dejar Jerusalén y a vagar en el desierto disfrazado como un mendigo.
También después de su éxodo tras la esclavitud en Egipto, Moisés y los israelitas se vieron obligados a pasar cuarenta años vagando en el desierto antes de que se les permitiera entrar en la Tierra Prometida (Canaán). En la antigua mitología egipcia, el dios de la oscuridad Set es representado como un divino marginado que habita en el desierto, y Lilith o Liliya, la primera esposa de Adán, después de que abandonó a éste, huyó al desierto lejos del hábitat humano.
En el Nuevo Testamento Jesús deambuló en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches.
Él no fue aceptado como maestro en su propia ciudad de Nazaret, y fue rechazado como el Mesías prometido por su gente. Cuando Jesús fue crucificado, él simbólicamente asumió el papel del chivo expiatorio sacrificial que muere para limpiar los pecados de la raza humana.
Es posible que la descripción del ritual del dios-cabra Azazel pueda haber sido un rito de equinoccio de otoño o de cosecha, de origen sirio, hitita o cananeo, adoptado por los hebreos.
Originalmente una cabra habría sido seleccionada por medio de un ritual de adivinación y luego ofrecida a un dios o demonio del desierto que tenía que ser aplacado mediante derramamiento de sangre.
Finalmente el sacrificio fue hecho a Yahvé como una petición para que perdonara los pecados de sus seguidores.
Se creía popularmente que Azazel tenía un séquito de demonios en forma de peludos machos cabríos conocidos como los se'irim, los cuales, tal como los Vigilantes, deseaban a las mujeres humanas. No puede ser una coincidencia total el que la Iglesia haya imaginado al Diablo o Satán bajo la forma de un peludo semi-humano macho cabrío con un gran falo erguido y que tenía relaciones sexuales con sus adoradoras en el sabbath de las brujas.
Semyaza es visto por algunos luciferinos modernos como el emisario de Lumiel, o como uno de sus avataras (un ser divino encarnado en forma humana).
Él no sólo se enamoró de las mujeres humanas, sino también de la deidad babilónica Ishtar, la diosa del amor y la guerra. Ella prometió tener sexo con él si éste a cambio le revelaba el nombre secreto de Dios. Cuando Semyaza se lo dijo, Ishtar usó ese conocimiento prohibido para subir a las estrellas, y ella reinó sobre la constelación de las Pléyades o las Siete Hermanas.
Mientras los otros Vigilantes fueron acorralados por los arcángeles y castigados por Yahvé, Semyaza voluntariamente se arrepintió de su error y se condenó a sí mismo a colgar cabeza abajo en la constelación de Orión el Cazador, con quien él es a veces identificado en la tradición luciferina.