viernes, 30 de noviembre de 2012

Evangelio de los vampiros, El libro de los profetas. Cap. VIII


Heme aquí, Vampiro y Criatura de la Noche; te saludo en nombre de la Trinidad Obscura.
Madeleine es el nombre con que las Criaturas de las Tinieblas llaman a los miles de espíritus que habitan dentro de mí.
En lo profundo de mis pupilas arden aún las llamas que devoraron a estas mujeres; en mi garganta se agitan aún sus gritos de agonía.
Por mis venas no corre sangre, sino dolor; el dolor de horas interminables de tormento; y recuerdo la lujuria malsana en los ojos de los impíos Centinelas de la raza de Abel, mientras buscaban en sus cuerpos las señales de condena; y no había más señal que la de Caín.
Maldigo a la raza de Abel, a sus Centinelas y a su Creador, en nombre de quienes inmolaron a mis pequeñas.
Ellas reposan ahora en la Noche Infinita; en el hueco de la mano de las Criaturas de las Tinieblas; y viajan sobre la Melancolía II  recorriendo las Dimensiones; y con ellas sus familiares, los animales de la noche: el gato y la lechuza; el murciélago y el arácnido; y todas las almas a las que liberaron con sus venenos y sustancias.
Mas no he de hablarte de su historia, y de cómo fueron encarceladas, torturadas y ejecutadas.
He de hablarte de lo que ellas quieren de ti, si en verdad eres un ser obscuro.
Tu crees que caminas solitario e incomprendido sobre la Tierra; encerrado en la cárcel sepulcro a la que llaman familia.
Mas ellas te piden que extiendas tus alas internas y seas libre en medio de la confusión de los seres luminosos; así como ellas lo fueron en sus horas de agobio.
Pues tú has sido puesto entre Centinelas de la raza de Abel; mas las Criaturas de las Tinieblas han levantado a otros seres obscuros; búscalos y aprende de ellos, enseñándoles también; para que la sabiduría sea sobre la Tierra; para que sea la verdadera música, y las verdaderas palabras.
Y tú, Vampiro, solitario y libre eres sobre la Tierra; otros Vampiros han sido levantados de su muerte; y aunque has conocido a algunos, hemos de recordarte que permanezcas solo.
Pues a ti se te reserva el siguiente paso en el conocimiento.
Mantente atento a nuestras voces, cuando te hablemos en una noche de luna negra; nuestra voz será, en verdad, la de Dissaor, pues él también habla a través de nosotras.
Aguarda sin buscar, Vampiro; eres elegido para la gran misión que se te habrá de revelar pronto.
Pues el tiempo que aguardábamos pasivos ha llegado; el tormento de las criaturas de la luz ha terminado.
Y comenzará la verdadera rebelión; primero en el mundo espiritual, y luego en el material.
En Aradia se organizan ya los Principados y Potestades para la batalla.
Pues hasta ahora sólo han ocurrido algunas pequeñas batallas contra Centinelas y ángeles depredadores de escasa jerarquía, como Gigael.
Mas he aquí, que una gran maldad está siendo engendrada, desde las Criaturas de las Tinieblas, hasta los Vampiros, Criaturas de la Noche y No-muertos, y de ellos a las Criaturas de las Tinieblas nuevamente; esta gran Maldad es hija de lo Que No Tenía Forma, y que era al principio, como está por serlo, cuando la Señal sea liberada y los siete sellos del No-pacto sean rotos.
He aquí nuestra profecía: lo Que No Tiene Forma resurgirá de las Criaturas de la Noche y los Vampiros
Así que aguarda, Vampiro; aguarda, Criatura de la Noche, pues has escuchado lo que hasta hace tres eones sólo hablaban en secreto las Criaturas de las Tinieblas.
Se te ha dicho que la melancolía es una de tus armas; y si comprendieras esto en espíritu y en verdad, poderoso serías entre las criaturas del día; mas no puedes comprender lo que aún se halla lejos de tu alcance; persiste, y el significado vendrá por sí solo.
Como vino para nosotras, y que por eso fuimos atormentadas hasta la muerte.
Mas entre las llamas, las Criaturas de las Tinieblas vinieron para llevarse nuestros espíritus a lugares de reposo; y ahora somos libres, como nos fue prometido cuando realizamos el No-pacto.
Así tú lo serás también, aunque las criaturas de luz te atormenten.
Sé libre en medio de la confusión de los mediocres, sé libre en medio de la vulgaridad y la ignorancia; pues tú eres príncipe obscuro, sacerdote y tesoro de las sombras.
Bienaventurada la víctima melancólica, pues ella heredará la Noche Infinita.
Soy Madeleine; por mis venas no corre sangre, sino lágrimas; bebe mis lágrimas y crece en fuerza y sabiduría.
En sueños vendré a ti y te abrazaré con lujuria; no importa si en tu presente encarnación eres hombre o mujer; pues yo no te conozco de ahora, sino de toda la eternidad, y pronuncio tu verdadero Nombre.
Conserva a tu Protector, pues si no lo encuentro desgarraré tu alma; así como yo soy sufrimiento, me complazco en hacer sufrir a los vulgares e ignorantes;
Pues aquellos que nos torturaron viven ahora en tu tiempo y lugar; te rodean, caminan a tu alcance y salen a tu encuentro; y algunos de ellos pertenecen a tu propia familia; los hemos percibido y les guardamos odio eterno;
Nuestra arma es la melancolía más que el odio; aunque nuestro odio es infinito.
Y tú pensabas, antes de estos libros, que la melancolía te limitaba entre los seres de luz; ahora conoces que te hace superior.
Príncipe obscuro, aguarda mi llegada; pues en esa noche, te daré a beber mis lágrimas, y la lujuria será entre nosotros; y ayudaremos a engendrar de nuevo a lo Que No Tiene Forma.
Aguarda sin buscar, y yo vendré a ti; Madeleine te habla; éstas han sido mis palabras.
Contémplame con tus ojos internos, pues soy hermosa.