sábado, 23 de junio de 2012

Evangelio de los vampiros. La busqueda. Cap. XII

El Libro de Rituales en uno de los Libros de Sombras, que guardo con celo en Aradia;
Mas un Vampiro que como Tú, entró a Aradia, pretendió conocer sin aguardar; y conocer lo que era ilícito para él.
Y se acercó al Libro de Rituales para robarlo, creyendo que yo estaba en otra Dimensión.
Sin saber que en la región de Aradia donde se guarda el Libro, yo soy omnipotente.
Dejé pues, que aquel Vampiro insensato robara el Libro de Rituales, para que fuese ejemplo para otros insensatos.
Nada es casual en las regiones obscuras; nada sucede sin que de ellos tengamos conocimiento.
El Vampiro volvió a la Tierra con el Libro de Rituales y comenzó a leer.
Mas el Libro de Rituales esta escrito en lenguaje desconocido para toda Criatura de la Noche y Vampiro; sólo los No-muertos pueden leerlo.
Por lo que aquel Vampiro insensato leyó únicamente lo que quiso leer
Aquel Vampiro que no se despoja de su vida anterior es dominado por ella.
Al no comprender el lenguaje del Libro de Rituales, lo suplió por su propio lenguaje; para presentarse como sabio a los ojos de otros Vampiros con los que se reunía.
Planeó todo como su propia mente necia le indicó; mas cuando estaba apunto de matar al niño pequeño, yo intervine;
No para salvar al niño, pues esto hubiera sido obra de amor; sino para establecer el orden obscuro con el Vampiro.
Recuperé el Libro de Rituales, y llevé a Aradia al Vampiro; y ahora es prisionero bajo el cielo rojizo de mi corazón.
En verdad te digo que no verás el orden siendo insensato.
Mas ahora me aparto de ti, Criatura de la Noche, para saludar a tu Guía No-muerto.
Tú Guía No-muerto, que has traído a Aradia a la Criatura de la Noche, no es ésta la primera vez que traspasas el Umbral.
Lo hiciste antes, cuando capturaste a Yigael.
He aquí, Yigael era uno de los más poderosos ángeles depredadores.
En el tiempo en que Vlad era humano, el cielo se partió en siete y engendro a Yigael.
Era este un ángel formidable; engendraba huracanes con el movimiento de sus alas; su mirada sembraba incendios en los bosques;
Así fue como Yigael asoló la cumbre del viento solitario.
Mas tú, No-muerto, recibiste la orden de las Criaturas de las Tinieblas y te alzaste en furor contra Yigael.
Y levantaste el muro de obscuridad a su alrededor, aun a costa de tu No-muerte.
Y Yigael fue estrechado contra tu muro de obscuridad, y sometido, y su furor de destrucción junto con él.
Si un No-muerto dedicado sólo a la enseñanza, realiza tales proezas ¡cuánto mas las Criaturas de las Tinieblas!
Así que yo abrí Aradia para ti, No-muerto como la abro hoy.
Saludo a tu gloria obscura, tú, que venciste a Yigael, que adquiriste la sabiduría que rompió tus cadenas; las de tus sentimientos primero; luego, las de tu cuerpo; mas tarde, las de la vida y, finalmente, las del Tiempo.
Vives tú en la perpetua obscuridad, y has vislumbrado la gloria de las Criaturas de las Tinieblas.
Y has conversado con algunos de los seiscientos sesenta y seis nombres tras cruzar el Umbral.
Mas no te envanezcas por tu victoria; sólo has cumplido el Orden Obscuro; el conocimiento no es completo hasta cruzar el Ultimo Umbral.
Otros No-muertos lo han hecho ya; para ellos no es necesaria la enseñanza, no son Guías, sino que son Guiados por los únicos que en esas moradas pueden proveerles palabra fresca de revelación; que son las Criaturas de las Tinieblas.
Una etapa superior, con nuevos Umbrales, te espera antes del Ultimo Umbral.
Y habrás de gustar del sufrimiento nuevamente.
Conoce, No-muerto, que en la escala superior no hay misericordia, sino un Orden Obscuro más estricto.
Ese Orden al que habrás de enfrentar es más poderoso que Yigael; aniquilaría sin demora a cualquier Criatura de la Noche o Vampiro.
Mas no desprecies a las Criaturas de la Noche que has traído hasta aquí.
Tu puedes mirar a su obscuridad interior, si encuentras al cuervo que porta la mandrágora del conocimiento, es tiempo de que sea guiado.
Pues no es vergonzoso cumplir como Guía de tales Criaturas.
Si fuiste humano, vagamente lo recuerdas, como un sueño.
Si fuiste Vampiro, distante es tu cuerpo, como una ilusión.
No dependes ya de alimento ni de sangre, ni siquiera la energía es tu comunión, aunque ciertamente te deleita.
Tu alimento es ahora el conocimiento y la intensidad del espíritu; por eso te complace alimentarte de esencias.
No-muerto, yo he acompañado a otros como tú durante las cacerías por las Dimensiones; hemos capturado ángeles depredadores, que tanto asolaron la tierra, y hoy son estandartes de victoria en Aradia.
Sabido es por nosotros que los ángeles depredadores son también responsables del caos sobre la tierra.
Y he aquí lo que mi Libro de Rituales te revela acerca de cómo me enfrenté a un ángel depredador.
Que asolaba no la Tierra, si no las almas de los que aguardaban falsamente en esperanza.
Y este ángel depredador despertaba la esperanza en estos seres, y venía a ellos en forma resplandeciente.
Mas cuando los seres se postraban ante él, este ángel depredador les robaba la sangre y la energía, y aumentaba su poder, con el que me desafió.