viernes, 8 de enero de 2016

Leyendas de los Templarios - Baphomet

ENTRE LAS ACUSACIONES PRESENTADAS CONTRA LA ORDEN DEL TEMPLE SE HACE REFERENCIA EN REPETIDAS OCASIONES A UN ÍDOLO QUE OFRECÍA EL ASPECTO DE UNA CABEZA HUMANA CON LARGAS BARBAS, A LA QUE LOS TEMPLARIOS VENERABAN EN SUS CAPÍTULOS, CONOCIDO POR EL NOMBRE DE BAPHOMET. TANTO EN EL RELATO GRIÁLICO "PERLESVAUS", COMO EN LA OBRA DE INSPIRACIÓN CISTERCIENSE "QUESTE DEL SAINT GRAAL", QUE FORMABA PARTE DEL CICLO DE LA "VULGATA", COMPUESTO EN EL MONASTERIO DE SAN BERNARDO EN CLARAVAL, HAY ECO DE ESTA IMAGEN MISTERIOSA. ¿PERO CONOCEREMOS ALGUNA VEZ, Y A CIENCIA CIERTA, SU SIGNIFICADO? ¿ERA BAPHOMET EL DIABLO QUE NOS QUIERE HACER CREER LA TRADICIÓN? VEAMOS...
1.- El fin de la Orden del Temple
El viernes 13 de octubre de 1307 se desarrolló la mayor operación policial de la Edad Media y, posiblemente, de la toda la Historia. Felipe IV de Francia, apodado "el Hermoso", puso en marcha una audaz maniobra que significaría el fin de una de las más grandes órdenes de caballería de todos los tiempos: la Orden del Temple. Esa mañana, al amanecer, prácticamente todos los edificios de Francia habitados por Templarios fueron asaltados por las tropas del rey y sus ocupantes detenidos. La torre del Temple de París y el Maestre templario eran los objetivos principales.
Sorprendentemente, los Templarios, hábiles guerreros y feroces luchadores, no opusieron resistencia y se rindieron de inmediato. El Rey había ganado la partida con más facilidad de la esperada.
Aunque más allá de las fronteras francesas la situación distó mucho de ser parecida, la orden estaba decapitada. Con los principales dirigentes en prisión, la posibilidad de reorganizarse y defenderse se volvía prácticamente inviable. A partir de este momento dio comienzo un controvertido proceso que duraría siete largos años. Muchos templarios fueron enviados a la hoguera, y un número mayor torturados y encerrados en lóbregas prisiones. El 18 de marzo de 1314 se juzgó a los cuatro últimos dirigentes de la orden. Dos de ellos, de los cuales uno era el Maestre, fueron quemados vivos y los otros dos condenados a cadena perpetua. Esto representó el finiquito real de la Orden del Temple, aunque dos años antes había dejado de existir oficialmente en un Concilio celebrado en Vienne. Se encargó de ello el Papa Clemente V, mediante la bula Vox in excelso.
Los templarios fueron acusados de muchísimos cargos divididos en 127 artículos. Entre ellos destacan los de herejía, idolatría o sodomía. Se acusa a los Caballeros del Temple de renegar de Jesús, de asegurar que es un falso profeta, de escupir sobre la cruz, de adorar a ídolos, de entregarse a la homosexualidad y darse besos obscenos, de omitir intencionadamente las palabras de consagración durante la misa y de todo tipo de crímenes imaginables. La historia posterior ha debatido largamente sobre la falsedad o veracidad de estas acusaciones, dando lugar a dos posturas claramente enfrentadas. Una se decanta por la total inocencia de los acusados, dando por sentado que toda la operación responde únicamente a la ambición y codicia de Felipe IV, empeñado en destruir a la Orden del Temple y apoderarse de sus innumerables bienes. La otra postura navega entre diversas opiniones, desde que lo ven indicios inciertos de culpabilidad, a los que no dudan en tachar a los templarios de cátaros, gnósticos o incluso satánicos, desencadenando las más variadas fantasías.
Parece admitido que los procesos judiciales llevados a cabo contra el Temple son nulos de pleno derecho, ocasionalmente tergiversados y alevosamente parciales, incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Sin embargo no podemos olvidar que muchos caballeros templarios confesaron sin coacción o amenazas de por medio. Hermanos de muy distintos lugares, que no fueron torturados ni fue ejercida con ellos violencia alguna, dieron confesiones similares.
¿Fue entonces todo ello una invención de los inquisidores? No parece probable. Algo de cierto debe haber, ya que los mismos templarios reconocieron algunos "excesos", sin que halla trascendido exactamente el qué. Hoy en día, no podemos descartar la homosexualidad como algo puramente fantasioso y ajeno a algunos miembros de una Orden militar y estrictamente masculina sometidos al celibato y a un duro régimen disciplinario, pero tampoco parece plausible que afectara a la totalidad de la comunidad ni que fuera lo suficientemente grave para conllevar la disolución de la organización.
Algunas de las acusaciones, como la de escupir en la cruz o la renegación de Cristo, es posible que formaran parte de algún ritual o ceremonia de iniciación. De hecho, así fueron descritas por muchos de los templarios interrogados, quienes afirmaban hacerlo "de palabra pero no de corazón". No parece factible que la Orden entera cayera en la herejía, máxime cuando se trataba del mayor ejército de la Cristiandad, al servicio del Papa y de la Iglesia.. Es un hecho bien conocido el que muchos templarios, una vez capturados por los sarracenos, eran ejecutados por negarse a renegar de su fe y abrazar el Islam.
Pudiera ser en todo caso, como apuntan algunos historiadores, que se tratara únicamente de prácticas impuestas por un núcleo secreto dentro de la orden, pero difícilmente que abarcara a todos sus miembros, algunos de los cuales promulgaron su inocencia reiteradamente. Hemos visto antes como los Templarios podrían haber amalgamado creencias paganas y cristianas, dando lugar a una religión propia, pero la conclusión que sacamos es que hacia el siglo XIV, lo que posiblemente alguna vez había sido un componente iniciático habría dejado paso a una práctica carente de significado real que los Templarios ya no eran capaces de asimilar, que llevaban a cabo sin saber muy bien a que se correspondía esa simbología, y que la mayoría de los caballeros mantenía una fe cristiana sincera y pura.
Mientras tanto, sería demasiado largo exponer aquí, aunque fuera de forma somera, todos los hechos del proceso e investigar la veracidad de todos los cargos de las acusaciones. Muchas son de gran interés y merecerían un capítulo aparte cada una de ellas, pues su investigación se presenta de una gran complejidad. Nos conformaremos pues con profundizar en la que, a priori, parece más apasionante para la mayoría de los investigadores que se ocupan de la causa templaria: la supuesta adoración por los monjes-guerreros de un misterioso ídolo que ha pasado a la posterioridad con el nombre de "Baphomet".
2.- El ídolo que nadie encontró
En dos artículos del acta de acusación a la Orden del Temple encontramos que los templarios fueron acusados de adorar a ídolos con forma de cabeza humana. Específicamente, en el artículo 47 del Acta de Acusación, se menciona claramente: "En todas las provincias del Temple hay ídolos, que son unas cabezas muy singulares. Algunas de estas cuentan con tres caras, otras una sola, y unas terceras son una calavera [...] Se postraban para adorar a un ídolo que consideraban su Dios, el Salvador que vendría a brindarles el descanso eterno, asegurando que esa cabeza era capaz de protegerlos de todo mal, que proporcionaría a la orden los mayores tesoros y que podía conseguir que florecieran los árboles y que germinara el trigo en las tierras más secas [...] Por lo general, los Templarios se ataban con cuerdas esos ídolos al cuerpo, ocultos bajo sus camisas y en contacto permanente con la piel. Sus preceptores les habían enseñado que debían llevarlos continuamente, hasta cuando dormían por la noche"
Efectivamente, algunos templarios testimoniaron acerca de este punto, sin embargo las diferentes descripciones obtenidas nos hacen dudar de que se tratase de un solo ídolo, en el caso de que realmente lo fuera. Así pues, durante los interrogatorios nos encontramos con cabezas de madera o metal, barbudas o lampiñas, de terrible expresión o aspecto benigno, de uno o varios rostros y de colores variados. Unos templarios dicen haber oído hablar al ídolo, otros haber sido testigos de sus oráculos. Un caballero cuenta que los hermanos lo cubrían de besos mientras se les decía: "Adorad esta cabeza pues es vuestro Dios". Un templario de Montpellier asegura que la cabeza estaba vinculada al diablo y que aparecía algunas veces bajo la forma de un gato o de una mujer, y se dirigía a ellos. Algunos afirman que hacía florecer los árboles y germinar las plantas... Lo que parece claro es que la fantasía humana se acrecienta en sumo grado cuando es amenazada por la llama de los leños apilados en una hoguera.
Pero... ¿eran los Templarios idólatras? Aunque para algunos autores la idolatría sea simplemente una invento de los inquisidores para asociar a los Templarios con los infieles, esta teoría se cae por su propio peso, ya que los musulmanes no representan a Alá ni a su profeta de forma alguna. Es más, según su concepción religiosa, son los cristianos los idólatras al decorar sus iglesias con símbolos e imágenes del santoral.
Parece que fue un templario llamado Gaucerant el primero que en su testimonio describió a ese ídolo misterioso como una cabeza barbuda conformada in figuram baffometi, como si la expresión "figura bafomética" fuese común y perfectamente conocida. Lo cierto es que esa definición, de donde nace el nombre de "Baphomet", ha hecho correr desde entonces ríos de tinta. Lo que no quiere decir que los caballeros se refirieran a ella con esa denominación, o que incluso tuviera nombre alguno. Pero, si los Templarios adoraban a una cabeza, y esta se trataba de una figura "baphomética", ¿qué podía este término significar?
Antes de bucear en las diversas opiniones al respecto, más o menos justificadas, se nos antoja necesario disociar al baphomet descrito en los interrogatorios de las frecuentes figuras en las que aparece representado como un diablo alado, con cuerpo de macho cabrío y de sexo hermafrodita. Parece ser que esta absurda asociación con el satanismo proviene de ocultistas de siglos pasados, basándose en tradiciones renacentistas bastante alejadas de la realidad. Lo cierto es que en la gran mayoría de los testimonios dados por los caballeros, solamente se nombra una cabeza o cráneo, con ligeras variantes, y nada más que eso.
Ocho siglos después, el significado del término sigue siendo desconocido a pesar del empeño, y la imaginación en algunos casos, de los más versados investigadores. Así pues, encontramos explicaciones que defienden que "baphomet" es una corrupción en lengua occitana de Mahomet, es decir Mahoma, y que por tanto los Templarios habrían abrazado el islamismo y adorado al profeta musulmán. Otras nos dicen que proviene de los vocablos griegos Baphe y Meteos, que significan "bautismo" y "adoración", por lo que el ídolo sería utilizado en las ceremonias de iniciación de los caballeros. Hipótesis más audaces lo traducen como "Padre del Templo", "Boca del Padre", "Padre de la sabiduría" o afirman que podría tratarse de un compendio de símbolos alquímicos. 
Para estos últimos, el Baphomet era simplemente la "Cabeza del Anciano", el Chokmak hebreo, que quiere decir "sabiduría". La cábala lo identifica con el Adam Kadmon u "hombre celestial", esencia suprema del creador y también llamado "Cabeza de las Cabezas" y lo definen así: "El Anciano está constituido por tres cabezas en una sola y tiene por atributo la sabiduría. La Cabeza del Anciano tiene dos nombres: el Gran Rostro y, vista desde fuera, la Pequeña Figura.
Tres letras han sido grabadas en la cabeza de la Pequeña Figura, que corresponden a las tres mentes alojadas en tres cráneos". Esto podría referirse a las tres letras madres del alfabeto hebreo, que son los fundamentos de la cábala: Y H V. No hace falta ser muy perspicaz para enlazarlas dando lugar a una palabra: Yahvé. Lo que se saca en claro de todo esto es que los Templarios habrían tenido acceso a los secretos de la cábala, a través de sus contactos con sectas judías, desarrollando un conocimiento oculto, que quedaría reflejado en sus símbolos (como su sello) y rituales.
Incluso se ha mantenido que los Caballeros del Temple eran custodios de una importante reliquia denominada "Madylion", que consistiría en una pieza de paño, doblada varias veces y estirada sobre un marco de madera, ya que era considerada el sudario de Cristo, que aparentemente había sido perdida para el mundo durante el asedio de Constantinopla en 1204, y que sería la misma que hoy se guarda en la catedral de Turín. Si esto fuese cierto, se explicaría la postración ante el Baphomet, ya que este resultaría ser en realidad el rostro barbudo de Cristo, marcado por las heridas de la corona de espinas. Los pliegues de la sábana solo dejarían ver el rostro, de ahí que se le identificase como una "cabeza". La verdad es que hay teorías para todos los gustos.
Otra interpretación ha querido ver en esta palabra una asociación con Juan el Bautista, uno de los personajes más venerados por los Templarios, que le rindieron un verdadero culto. Juan Bautista fue decapitado por orden de Herodías y su cabeza enterrada en Jerusalén. Esta cabeza, que según las leyendas habló varias veces revelando su paradero, fue según la tradición encontrada en Constantinopla a principios del siglo XIII y colocada en una bandeja, al igual que el Grial. ¿Y no son conocidos, en las leyendas griálicas medievales, los Templarios como los guardianes de este objeto sagrado cuyos poderes también hacía florecer los árboles y germinar las plantas? Quizás el Baphomet de los Templarios era la cabeza momificada de San Juan Bautista. Y quizás esta se trataba del Grial. De hecho en varios sellos pertenecientes a la Orden del Temple aparece representada dicha cabeza, barbuda y aterradora algunas veces, de perfil y sobre una bandeja otras. Parece concordar bastante bien con las confesiones. Incluso si es cierto que los Templarios que se establecieron en Tierra Santa entraron en contacto con sectas como los mandeístas cristianos, quienes tenían a Juan, y no a Jesús, por el Mesías esperado, se podría dar explicación a la expresión: "Adorad esta cabeza pues es vuestro Dios".
Sin embargo, surge un problema. Según las actas de acusación, los Templarios adoraban a la cabeza en todas las provincias. Y es imposible que hubiera varias cabezas de San Juan, aparte de que las descripciones no siempre son coincidentes. Busquemos pues una hipótesis más.
Hemos hablado antes de que los indicios que observamos nos hacen pensar que Templarios podrían haber llegado a un concepto existencial que les llevase a concebir una religión muy diferente de la que Roma defendía, y que significase la unión espiritual entre todos los pueblos de la Tierra, con una única divinidad común a todos ellos. Puede que, bajo este punto de vista, el Baphomet represente el esquema mental del Temple, el modelo ideológico sobre el que se levantaba toda la ética templaria. No se trataría de un Dios ni un ídolo, sino de un símbolo. Un símbolo sobre el que concretar la ideología de la Orden para tenerla siempre presente. Al igual que las vírgenes negras representaban a la diosa madre, las cabezas eran la forma de expresar una nueva concepción del mundo, un camino sinárquico que englobase a cristianos, judíos y musulmanes, sustituyendo las religiones por una nueva que ampliase la primigenia con las demás creencias en un destino espiritual conjunto.
Eso explicaría porque las cabezas, al igual que también ocurre con las vírgenes negras, eran descritas con ligeras variaciones entre las diferentes encomiendas templarias. Cada casa, hacienda o castillo tendría su propio Baphomet, y este, tuviese la forma que tuviese, barbado o lampiño, de madera o metal, mantendría el mismo significado para todos, la misma idea de una sinarquía universal sobre la que fundar un mundo nuevo para igualdad de todos los hombres. Pese a todo lo expuesto, un dato que no debemos dejar pasar es que en los registros realizados de forma expresa en las encomiendas templarias en busca del supuesto ídolo no se halló nada parecido a lo que podría representar un baphomet.
Y eso que solo en Francia existían unas dos mil haciendas pertenecientes a la Orden del Temple. Únicamente fue hallada una bella cabeza de mujer, realizada en plata dorada, con una curiosa inscripción grabada: "Caput LVIIIm" (Cabeza 58 m), que finalmente resultó ser un relicario.
No existe ninguna sola prueba tangible de supuestas adoraciones a ídolos o de la existencia de cráneos simbólicos.
Seguimos sin saber asimismo el significado exacto del término "baphomético", utilizado en una de las descripciones y que dio origen al nombre por el que es conocida la misteriosa cabeza. Solo tenemos los indicios que nos deja entrever la oscura historia de esta apasionante sociedad medieval. El enigma, como muchos otros de los que rodean a la Orden del Temple, sigue abierto.