viernes, 29 de enero de 2016

Leyendas de los Templarios - El tesoro de los Templarios

¿DONDE ESTÁ EL LEGENDARIO TESORO DE LOS TEMPLARIOS? LA LEYENDA DICE QUE EL REY DE FRANCIA NO PUDO JAMÁS ENCONTRARLO, ENTONCES... ¿EN QUÉ LUGAR FUE DEPOSITADO POR LOS CABALLEROS? MUCHOS HAN TRATADO DE HALLARLO DESDE ENTONCES, PERO SU MISTERIOSO ESCONDITE SIGUE DESAFIANDO A LOS MÁS INTRÉPIDOS BUSCADORES.
Es innegable que los Caballeros del Temple fueron unos adelantados a su época que crearon lo que hoy en día no dudaríamos en llamar una gran multinacional. Su habilidad financiera para levantar tan inmenso imperio económico sigue maravillando en nuestro tiempo. Debido a sus votos, los templarios eran pobres nominalmente, pero la Orden era inmensamente rica.
Son significativas, en este aspecto, las palabras del gran historiador Michelet tras el retorno de los Caballeros Templarios a Europa al caer San Juan de Acre, el último reducto cristiano de Tierra Santa: "Llegaron a Francia siendo portadores de un inmenso tesoro, compuesto de ciento cincuenta mil florines de oro y diez mulos cargados de plata. ¿Qué se proponían conseguir en tiempos de paz con tantas fuerzas y riquezas? No existía otro país en el que contasen con mayor número de plazas fuertes, además se hallaban unidos a casi todas las familias de la nobleza...".
La inquietud de Michelet debió ser compartida también por Felipe IV de Francia, "el Hermoso". El monarca debió temer que, al igual que la Orden Teutónica en Alemania, los templarios vieran con buenos ojos el formar su propio estado independiente en suelo francés. Viéndose incapaz de someter a los caballeros a su mandato, decidió acabar con ellos y terminar así con la amenaza política.
Sin embargo, tras el golpe descargado contra los Templarios, quedó claro que el objetivo principal del rey de Francia era la inmensa riqueza de la Orden del Temple. El mismo día del arresto, Felipe IV, que debía a la orden una importante cantidad monetaria, irrumpió en el Castillo del Temple en París dispuesto a fundir el tesoro de Francia con el del Temple, que lo triplicaba. De esta forma no solo solventaba la deuda, sino que conseguía apropiarse de todo.
Pero existe la certeza generalizada de que el rey no logró confiscar todos los bienes que esperaba, ya que después del arresto de los templarios continuó expoliando a los banqueros lombardos y judíos para procurarse algo de dinero. Es indudable que los templarios, que gozaban de grandes influencias en todas las esferas sociales, estaban al tanto de la inminente operación en su contra. A un caballero que se retiró de la Orden en aquella época le dijeron que su decisión era extremadamente sabia, ya que se avecinaba una catástrofe. Inexplicablemente, los caballeros no se resistieron cuando fueron apresados.
A pesar de que se realizaron inventarios en todas las haciendas de la orden en Francia, nunca se encontraron los archivos de los templarios. También se dice que días antes de la detención, el Maestre Jacobo de Molay había encargado destruir ejemplares de la Regla del Temple que contendrían secretos relativos a la Orden. Es por ello que la mayor parte de las acusaciones, incluso si contenían visos de realidad, nunca pudieron ser probadas.
No es ilícito pensar que si los monjes-guerreros pudieron salvaguardar sus archivos secretos, pudieron hacer lo mismo con gran parte de su tesoro monetario. De hecho, no todos los templarios fueron capturados a la vez. Un grupo, entre los que se encontraba el tesorero de la orden, escapó a la redada y fueron detenidos unos días más tarde. Al año siguiente, en pleno proceso inquisitorial, un templario llamado Juan de Chalon realizó un sorprendente testimonio, al que hemos aludido en la leyenda anterior. Según él, algunos dirigentes templarios de Francia huyeron antes del arresto con cincuenta caballeros y, transportando el tesoro de la preceptoría de París y los archivos en tres carros al amparo de la noche, tenían la intención de hacerse a la mar en dieciocho galeras desde el puerto de La Rochelle con destino desconocido
Nunca se ha podido demostrar este punto, ya que al no haber sido englobada la armada templaria en las requisas ordenadas por Felipe IV en 1307, ningún documento queda sobre la utilización de aquella flota. Algunas teorías apuntan que el destino final podría haber sido Inglaterra o Escocia, lo que ayuda a enlazar al Temple con la masonería, ya que hemos visto que en tierras escocesas la Orden no se llegó a disolver (ver leyenda "Templarios y masones"). Las especulaciones se disparan en este punto. Debemos tener en cuenta que los dirigentes templarios fueron finalmente capturados, lo que nos hace pensar que quizás no pudieron sacar el cargamento del país. También es posible que se tratase de una simple maniobra de distracción, para que el tesoro no fuese buscado dentro del reino francés. Vista la actitud que tomaron los templarios ante el proceso que se desató contra ellos, da la impresión de que los caballeros esperaban salir airosos del envite. En ese caso, hubiese sido mucho más lógico ocultar los bienes de la Orden en un escondrijo cercano a la espera de que todo acabase y poder recuperarlos. Esta es una hipótesis que cobra fuerza con enigmáticos descubrimientos en el suelo francés y que cuenta con aguerridos defensores. 

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