jueves, 4 de septiembre de 2014

Gilles de Rais

Gilles de Montmorency-Laval, baron de Rais, llamado Gilles de Rais (o Gilles de Retz) (10 de septiembre de 1404 - 26 de octubre de 1440), fue un noble y asesino en serie francés del siglo XV que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco a la que siguió y en la que creyó siempre.
Consiguió convertirse en mariscal tras su participación en la Guerra de los 100 años y amasó una gran fortuna. Pero, su buena fama en los pueblos franceses se vio truncada cuando se descubrió las atrocidades que había cometido con centenares de niños y niñas en una corte formada por brujos, alquimistas, videntes y adoradores del Diablo. Se dice que podía poseer una mentalidad psicopática - originada en su infancia - y que podía haber sufrido una gravísima esquizofrenia.
Este hombre impulsivo, cuyos crímenes contradecían su exacerbada fe y creencia cristiana, que seguía esa frase de San Agustín: Felix culpa! - traducido cómo ¡Dichosa culpa! - y que tuvo un anhelado deseo del perdón de Dios inspiró a Charles Perrault a la hora de explicar la historia de Barba Azul.

Georges Bataille lo calificó como un niño con poder, de poseer una monstruosidad esencialmente infantil y tener un carácter arcaico. En sus juicios, de Rais dijo que actuó según la naturaleza impuesta por los astros y que no pudo controlarlo.
Infancia y juventud
El primer hijo de uno de los grandes linajes de Francia, Guy II de Laval y Marie de Craon, nació en la torre negra del castillo de Champtocé, bañado por el río Loira en la región de Bretaña. Durante su infancia estuvo muy unido a su hermano pequeño, René de Susset (1407 - † ...), con quién fue encomendado a varios tutores eclesiásticos y nodrizas, quienes abandonaron su puesto debido a la mente sádica y cruel de Gilles.
Un hecho que marcó a Gilles fue la muerte de su padre durante una sesión de caza. Guy II de Laval, después de herir a un verraco, fue embestido por éste en un último intento de venganza y le incrustó los cuernos en el estómago. Gilles, que tenía 9 años, visionó la escena y vio agonizar a su padre y cómo sus vísceras se esparcían por su lecho. Más adelante, Gilles reconstruyó esta escena con sus víctimas y se quedaba ensimismado con el espectáculo de sangre y entrañas que tenía delante de sí.
La viuda Marie de Craon murió poco después y Gilles y su hermano quedaron bajo la tutela de su abuelo materno: Jean de Craon, un hombre que enseñó a sus nietos el narcisismo, la soberbia, el poder, el orgullo con los que Gilles fue desarrollando su personalidad. De Rais, que veía como su abuelo prestaba más atención a su nieto pequeño, se refugió en la biblioteca. Allí encontró un libro muy especial para él: Las vidas de los doce césares de Suetonio. Sus páginas le mostraron cómo los césares, hombres poderosos donde los hubiera, hacían lo que querían sin dar explicaciones posteriores a nadie - sus emperadores favoritos fueron los desequilibrados Nerón, Tiberio y Calígula, la vida de los cuales influyeron en su vida adulta - y según dijo en sus juicios, De Rais no tuvo ningún gobierno de su abuelo e hizo siempre lo que quiso moviéndose por impulsos violentos la mayoría de veces.
Con 14 años su abuelo le regaló una armadura milanesa y fue proclamado caballero. Manejó la espada, pronto se aburrió de practicar sólo con peleles - muñecos construidos para la práctica - e inició a relucir su agresividad hacia todo ser viviente que hubiera cercano a él. Primero fueron animales, pero luego fueron personas. Un caso fue el de su amigo de la infancia y compañero Antoin: después de proponerle un duelo con machetes, a Gilles se le fue de las manos y le clavó el suyo en el cuello. En vez de ayudarle en salvarle la vida, Gilles observó como su amigo se desangraba y disfrutó con la escena. Tenía 15 años y fue su primer asesinato. Debido a su condición de noble y la intermediación de su abuelo, De Rais quedó sin condena y la familia - de origen humilde - de Antoin aceptó la indemnización que se les ofreció. Otros delitos que se conocen son alguna que otra perversión sexual que, claro, quedaron sin castigo.
Su abuelo De Craon - hombre sin escrúpulos - sólo quería engrandecer su fortuna y poder de forma calculadora, a diferencia de Gilles - hombre también carente de escrúpulos - que se dejaba llevar por sus impulsos violentos, pero que era un inútil en política. Un hecho describe la personalidad de abuelo y nieto: cuando intentaron extorsionar a una familia raptando a una gran dama; sus tres hermanos quisieron rescatarla y fueron encarcelados también por Craon, de forma que uno de ellos murió de hambre.
Acciones militares
Su enorme agresividad y psicopatía le llevó a alistarse en el ejército para desahogarse con los enemigos a los que se enfrentaba. Su abuelo De Craon quería que llegase a la cumbre del poder francés y para ello le recomendó a Guillaime La Jumelliers como consejero en política, estrategias militares y finanzas. Se puso a las órdenes de Juan V, duque de Bretaña en las querellas residuales de la Guerra de Sucesión Bretona, entre los Montforts y los Penthièvres. Luchó siempre en la vanguardia con sus soldados - tropas pagadas por él - y sus compañeros de armas lo admiraban porque parecía poseído cuando luchaba dando mandobles, con una rapidez y fuerza increíbles, pareciendo que eran los demonios quienes regían sus movimientos.
Con 17 años, de vuelta a casa después de esta campaña, Gilles raptó a su prima Catherine de Thouarscon - de 15 años - y se casó con ella ese mismo día, el 24 de abril de 1422. La familia Thouarson poseía varios castillos que, unidos a los suyos, harían de la unión la familia más rica y potente de Francia. Pero Gilles se equivocaba y la familia de su mujer no aceptó la unión matrimonial, por lo que en venganza Gilles raptó a su suegra y la encerró a pan y agua hasta que cedió los castillos que él pedía. Mientras tanto, Gilles y su primera esposa tardaron siete años en tener descendencia - Marie, nacida en 1429 - debido a las tendencias homosexuales que le hicieron desinteresarse por su mujer. Catherine, con su hija en brazos, huyó y se refugió en uno de los castillos de su padre y Gilles nunca mostró algún interés en ambas.
Después de las campañas de Juan V, Gilles rindió tributo a Carlos VII - delfín de Francia en aquel momento - para combatir contra los ingleses y sus aliados de Borgoña. Lo reclutó Georges La Tremoille - gran chambelán del rey - hombre astuto y hábil que vio la capacidad combativa y guerrera de Gilles, el cual arrastraba a los soldados hacia las batallas. Entonces, La Tremoille podía aprovechar para mantenerse en el poder mediante los éxitos militares. En esta época - en la cual, la guerra era un juego para los nobles - Gilles conoció en 1429 a Juana de Arco, con la que quedó fascinado y maravillado por su historia y belleza física.
El Delfín Carlos entregó un pequeño ejército a Gilles y a Juana para liberar Orleans del asedio inglés. Junto a ellos estaban otros generales como el Bastard de Órleans - Conde de Dunois - el Duque de Alençon y La Hire. En sólo 8 días las fuerzas francesas lograron levantar un sitio que duraba ya varios meses. Entraron triunfales en la ciudad y todo el mundo los veían como los salvadores de Francia. Poco después contribuyó en las victorias francesas en la Batalla de Jargeau y en la Batalla de Patay. Su audacia y violencia en combate era comparable a la de los berseker vikingos. Gilles llegó a decir durante las campañas con Juana que ella era Dios y que si debía de matar ingleses por mandato de Dios, así lo haría. Se convirtió en su escolta y protector salvándola en varias ocasiones en los fragores de las batallas, como en el ataque a París a finales de 1429. Pese a la matanzas y crueldades de la guerra, Gilles se sentía realizado espiritualmente, ya que Juana lo inspiraba y había rendido un gran servicio a su patria. Además, en este mismo año fue proclamado mariscal de Francia con tan sólo 25 años - caso único en la historia francesa-, amasando una inmensa fortuna y adoptó la flor de lis en su escudo de armas, mientras Carlos VII fue proclamado rey el 17 de julio en la Catedral de Reims.
Mientras disfrutaba de su mando de mariscal de Francia, ocurrió otro hecho que le marcó: la captura y condena a muerte en la hoguera de su amiga Juana de Arco el 31 de mayo de 1431. Pese a que intentó ayudarla contratando un pequeño ejército de mercenarios, aún no se sabe qué pasó para que no llegara a tiempo, ya que tan sólo se encontraba a 25 kilómetros de Ruán, localidad en que se llevó a cabo el juicio. Su última acción en la Guerra de los Cien Años fue en la batalla de Lagny en agosto de 1432, de la cual salió victorioso.
Además de la muerte de Juana de Arco, el chambelán La Tremoille - su protector - cayó en desgracia en 1434 después de la campaña de amparo al duque de Bourbon contra el duque de Borgoña, que sitiaba la ciudad de Grancey. Perdida su condición de mariscal, Gilles se refugió en el castillo de Tiffauges - ubicado en la Vendée - y se convirtió en un demonio que afloró sus instintos más perversos. Su mente se volvió más enfermiza debido a que no participaba en guerras para tranquilizarse y, tras la muerte de su abuelo en 1432, Gilles tuvo plena libertad para hacer lo que quisiera, como los emperadores romanos cuya vida leyó tiempo atrás.
Declive y crímenes
Su negra barba de azulados reflejos hizo que se le llamara Barba Azul. Era culto, aunque no reflexivo, ávido de riquezas pero más despilfarrador. Desde este momento se entrega a los más locos dispendios para satisfacer sus más caros caprichos. No se recuerda príncipe o rey que hubiese llevado un lujo semejante. Este hombre tenía pasión por todas las artes, especialmente por la música. Se exacerbaba con los cantos gregorianos llegando al éxtasis. Si oía decir que si había escuchado una hermosa voz, no descansaba hasta conseguir llevar a su servicio a quien la poseía, por muy lejos que estuviera, como los cantores contratados en Poitiers, André Buchet de Vannes y Jean de Rossingol, de La Rochelle, a quienes pervirtió haciéndoles partícipes de sus orgías y crímenes. Poseía muchos órganos de toda clase. El sonido de este instrumento le producía tal enajenación, que se los hizo construir portátiles para que le acompañaran en sus menores traslados. Consiguió en su exaltación religiosa ser nombrado canónigo de Saint-Hilaire-de-Poitiers y se rodeó de una comitiva de 50 eclesiásticos junto con 200 soldados de caballería cuya sede se encontraba en la capilla de los Saints-Innocents, en Machecoul.
Por otra parte, todo el que acudía a él participaba de su generosidad; el extranjero era bien recibido, cualquiera que fuese su condición, a cualquier hora del día o de la noche; tenía hospitalaria mesa, y era raro que abandonase esa mansión sin salir colmado de dones en especies o en metálico. Gastaba dinero en ostentación para recuperar el prestigio perdido. Realizaba grandes banquetes. Gastó la mayoría de su fortuna en obras teatrales que recordaban sus campañas con Juana y en fiestas para sus extraños amigos y consejeros. Especialmente significativa fue la representación de la batalla del Orleans en mayo de 1435. Esta representación teatral contaba con más de 150 actores, trajes lujosamente detallados, infantería dispuesta con auténticas armaduras y cuadros que simulaban multitudes. La entrada a este espectáculo era gratuita e incluso agasajaba a los asistentes con comida y vinos. La representación costó unas 80.000 coronas de la época. Gracias a la representación de la batalla de Orleans Gilles rememoró sus días de gloria. Además mandó a construir autómatas sobre distintos tipos de pájaros, algo que le hizo menguar su fortuna pero que levantó gran expectación entre las personas que le frecuentaban.
Para procurar el dinero, que le había llegado a ser cada vez más necesario, tuvo que apelar a numerosos recursos y ruinosos contratos. Aposentadores, burgueses y mercaderes son puestos a contribución, y le adelantan a un interés usurario las sumas que, por una generosidad imperiosa, se funden entre los dedos y se hunden en un abismo sin fondo. En 1437 vendió Ingrandes y Champtocé a Juan V de Bretaña por escasos 100.000 escudos. Gilles se aproxima al momento en que se anuncia, amenazadora, la ruina inevitable. Sus cofres están vacíos; su crédito, agotado; los que le rodean en las horas dichosas, presintiendo el desastre, se alejan de él. Ante esta situación se vuelve hacia el esoterismo buscando en la alquimia el modo de fabricar el oro que le falta (se interesó por el secreto de la Piedra filosofal). Se rodeó de una corte grotesca de brujas, nigromantes, alquimistas, entre los que se encontraban Guillaume de Sillé, Roger de Brinqueville, Antonio de Palerno, Heriet, Poitou, Corrillaut, ... Finalmente, cae en manos de un embaucador florentino llamado Prelati quien le asegura que llenará sus arcas gracias a la magia negra.
El mariscal visita con frecuencia a su cómplice, se informa con ansiedad del resultado de las investigaciones. Prelati asegura a su señor que, en una de sus invocaciones, ha visto cerca de él al demonio, pero que esta aparición fantástica se desvaneció sin que hubiera podido pronunciar palabra alguna. El crédulo mariscal tenía un pánico atroz al diablo aunque nunca lo veía, hizo caso de Prelatti, con quien tenía una relación homosexual, y mandó que se redoblasen los ensalmos y los conjuros. En otras ocasiones Prelatti salía herido después de una de sus invocaciones, que siempre se relizaban en un cuarto escondido, causando en Gilles más pánico. Sillé fue el proveedor de todos los elementos para las invocaciones en Tiffauges y el padre Eustache Blanchet el de contratar a los invocadores como Prelatti o La Riviére (el cual vio al demonio en una invocación en un bosque en forma de leopardo, ante la credulidad de Gilles) o alquimistas como Jean Petit, el cual realizó varios hornos para trabajar con mercurio. Sin embargo los hornos creados deben ser destruidos ya que el futuro Luis XI, el delfín, visita a Gilles por una orden del rey Carlos V que condenaba la alquimia como herejía. Es imposible que el mariscal salga bien de sus empresas -ha dicho uno de los familiares de Gilles de Rais - si no ofrece al demonio la sangre y los miembros de niños llevados a la muerte. Porque su lectura habitual la constituyen los más ardientes poemas de Ovidio y el relato que hace Suetonio de los criminales sacrificios que exige el rey del Infierno. ¿Qué le importa el sacrificio de vidas humanas si adquiere a ese precio el poderío que codicia? A esto se unía además de su voluntad de matar a niños para su disfrute y placer personal.
En su afán por procurarse víctimas para sus sacrificios, servidores de Gilles de Rais como Henriet y Poitou recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes prometiéndoles que les harían pajes en los castillos del señor de Rais. Siempre en lugares lejanos; incluso en algunas el propio Gilles con amabilidad acudía a casas de los plebeyos para asegurar a los parientes de los niños un prometedor futuro. De las víctimas los padres no tenían más noticias y si preguntaban les respondían que estaban bien. Pronto la gente se alarmó, y de Rais recurrió a los raptos. Entre 1432 y 1440 se llegaron a contabilizar hasta 1.000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña. Pero la gran locura llegaba por la noche cuando él y sus esbirros se dedicaban a torturar, vejar, humillar y asesinar a niños previamente secuestrados. Después de cada sangrienta noche Gilles salía al amanecer y recorría las calles solitario, como arrepintiéndose de lo hecho, mientras sus secuaces quemaban los cuerpos inertes de las víctimas. El temor se apoderó de los habitantes de los pueblos. Los criados tuvieron que ampliar su campo de acción con lo que el pavor se extendía más y más. Hasta que las murmuraciones se convirtieron en gritos que llegaron a las más altas autoridades.
Llegó a utilizar varias de sus posesiones (no sólo el castillo de Tiffauges) para cometer sus fechorías, como el castillo de Machecoul, el de Champtocé y la casa de la Suze.
Una vez se aprovechó de unos niños que eran mendigos y que fueron a pedir limosna inocentemente a su castillo. Gilles los violó y desmembró. A algunos los violó ya muertos y con las entrañas al aire. Una vez muertos los abrazaba fuertemente y deliraba; en otras ocasiones se reía ante los últimos estertores del niño y muchas veces cortaba la vena yugular haciendo brotar la sangre, causándole gran placer.
En algunas ocasiones cuando asesinaba a una de sus víctimas se arrepentía y juraba partir hacia Tierra Santa para redimir sus pecados, pero al poco tiempo volvía a cometer las mismas atrocidades.
Durante los ocho años de terror, Gilles parecía no vivir en un mundo real, rodeado de gran fastuosidad y como si no se diera cuenta de las brutales acciones que llevaba a cabo. Según contó en el juicio que se le hizo, junto con su grotesca corte, cortaban las cabezas de varios niños recién muertos y hacían competiciones para elegir los rostros más bellos. Las cabezas eran ensartadas en picas y las iban calificando. Se llegó a contar que estas calificaciones las firmaba el mismo diablo, que un brujo llamado Rivière podía invocar al diablo, o a uno llamado Barrón, al cual le ofrecían sacrificios como los órganos, ojos, corazones, etc., de las víctimas; todo esto bajo orgías sexuales y etílicas.
En continuadas ocasiones el hermano de Gilles, René, intentó salvar el patrimonio familiar que Gilles estaba vendiendo, incluso con la ayuda del rey crearon una ley por la cual no podían vender más posesiones. René logró comprar el castillo de Machecoul, y vio que en este lugar se encontraban los esqueletos de más de 50 niños. Quiso silenciar lo que vio para evitar posibles malentendidos contra él.
Investigación, captura y ejecución
Pero llegó el momento de que todo esto acabara, y ese momento fue cuando el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, investigó las desapariciones de Bretaña y vio que no eran casuales. Malestroit descubrió los crímenes gracias al hecho de que en plena depresión Gilles vendió uno de sus últimos castillos, el de Saint-Etienne-de-Memorte al tesorero de Juan V, Geoffroy de Farron; se enteró Gilles de que un primo suyo, señor de Villecigne, quería comprar el castillo y creyó que Le Farron no aceptó la anulación. Este dejó a su hermano Jean, hombre eclesiástico, al frente del castillo; Gilles en otro de sus impulsos atacó a la iglesia donde Jean celebraba misa y secuestró a este encerrándolo en Tiffauges. El ataque fue conocido por el duque de Bretaña y por el propio Malestroit. Juan V mandó a su hermano el condestable del rey a rescatar a Jean Le Farron mientras él intentaría la paz con Gilles. Al final Gilles de Rais fue capturado el 15 de septiembre de 1440 cuando se presentó a las puertas del castillo de Machecoul, donde estaba entonces Gilles de Rais, un grupo armado al mando del capitán Jean Labbé, que iba acompañado por el notario Robin Guillaumet, en nombre del obispo de Nantes. Portaban órdenes del duque. Era el fin. Gilles de Rais se entregó, junto con Prelatti, Blanche, Henriet y Poitou, y fue llevado a juicio, y el 19 del mismo mes, es decir, cuatro días después de su detención, empezó el interrogatorio que continuó el día 28, y los días 8, 11, 13, 15 y 22 de octubre.
En el juicio (altamente detallado y del que aún existen los escritos del siglo XV), pasaba del insulto a los jueces al hundimiento más absoluto y fue encerrado en una prisión acomodada por su condición de noble. Se declaró al principio inocente, pero en uno de los trastornos de personalidad que ya sufría de años atrás, rectificó y se declaró culpable quedando muy arrepentido de lo que había hecho el día 15 de octubre y finalmente el día 22 ante los jueces eclesiásticos, comandados por el obispo de Saint-Brieuc, documentó todos los asesinatos y las vejaciones que practicaba a los niños (de entre 7 y 20 años), actuaciones pedófilas, rasgaduras, colgamientos del techo por ganchos, decapitaciones, etc. Dijo que hasta había bebido la sangre de los niños, incluso cuando estos aún estaban vivos, que "necesitaba aquel goce sexual" y que escribió un libro de conjuros con la supuesta sangre de los asesinados. Fueron confesiones tremendas, toda Francia se convulsionó ya que la gente no se creía que uno de sus héroes fuera un hombre tan vil. Se llegaron a constatar 200 víctimas aunque probablemente fueran muchas más. Fue condenado por asesinato, sodomía y herejía.
Fue tanto el horror que provocó su confesión que durante el juicio, uno de los presentes cubrió el crucifijo que presidía la sala por la vergüenza que generaban sus palabras. Según crónicas de la época las paredes emanaron sangre que lentamente se deslizó hacia el piso como buscando redención.
Ante su desmedido arrepentimiento fue incluso objeto de compasión de clérigos y plebeyos y se concedió la petición de que fuera una comitiva detrás de él hacia su lugar de ejecución. Finalmente el día 26 de octubre de 1440, Gilles de Rais junto a dos de sus más perversos colaboradores, habiendo rechazado la gracia real (perdón de la pena que se le extendía por ser Par de Francia) fue conducido al prado de la Madeleine en Nantes para ser decapitado. Sus restos fueron enterrados con solemnidad en la iglesia de las carmelitas de Nantes, a petición del mariscal.
Fragmentos de la declaración de Gilles de Rais en el juicio
“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados".
"Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente".
"Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía...".
"Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el Infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos”.

“Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo… Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla

martes, 12 de agosto de 2014

Boda vikinga

El matrimonio es el acto más importante de la vida en la sociedad nórdica. El casamiento entre los nórdicos estaba estrictamente reglado y marcado por tradiciones y costumbres muy antiguas.
No es hecho estrictamente económico o de mero interés mutuo entre las dos familas o clanes implicados, pese a su relación directa, ya que la palabra brudkaup, la compra de la novia, ya lo indica en su traducción literal. La importancia y el rasgo más relevante de una boda es de carácter social. No se trata de que se casen dos fortunas dadas, sino de la asociación de dos familias o dos clanes, por medio de un vínculo sagrado y en principio indisoluble, aunque se da de forma implícita el hecho de que ni una ni otra parte es pobre. Se trata de unir dos fortunas y familias de similares características en un lazo estrecho que las vinculará a través de incontables generaciones, y fortalecerá mas el status social de ambas partes, así como su poder y prestigio. Así pues, podría decirse, que la novia no "se casa", sino que "la casan". Y salvo contadas excepciones, lo común y corriente es que fuese ella la entregada en mano a su esposo, aunque hay textos y sagas que narran casos en que son ellas las que desposan al varón.

En la sociedad nórdica, el concepto central y más importante, en torno al cual gira todo, es la familia. Es ella quien gobierna y controla hasta los menores detalles de la existencia. Desde el sentido militar al religioso, la familia rige un lugar vital en la escala de valores. Es pues lógico que los patriarcas o cabezas del kyn (familia o clan), tengan hasta cierto punto, total control en esta clase de asuntos, ya que afectan no solo al prestigio social, fortuna y futuro de su linaje e intereses, también a las cuestiones de honor y buen nombre, tan importantes o mas que la cuestión monetaria.
En el proceso normal de una boda, es necesario el casamentero que, por lo general, es un amigo o pariente muy cercano del futuro esposo. En muchos casos el propio padre o hermano mayor, o en defecto, un tío o familiar cercano Es quien se encargará de proponer la unión y de arreglarla posteriormente con la familia de la novia. Generalmente este tipo de encuentros se celebraban en las asambleas estacionales o en las reuniones festivas o por motivos de cosecha o traslado de ganado.
La primera misión del casamentero es consultar a los responsables legales de la novia para que le concedan el consentimiento de la unión y comprobar que ambas familias posean rango y fortuna similares y según los rituales y las normas legales comprobar igualmente que la familia de la novia no tenga causa legal alguna pendiente que enturbie la ceremonia, igualmente ellos, como padres de la futura esposa, enviaran un emisario a casa del novio, para hacer las mismas comprobaciones, y una vez se han cumplido estos tramites legales y no se ha hallado traba alguna, y recibido el "sí" por parte de la familia de la futura esposa, se acuerda y fija la fecha de la ceremonia de los esponsales (festarmál),el cual solía componerse de un banquete ritual de compromiso y se concede un plazo para fijar los ajuares, estos preliminares a la boda como ceremonia de unión, podrían extenderse un plazo de alrededor de un año.
Después se pactan las condiciones materiales. Lo ideal era que ambas familias fueran de rango y fortunas similares, aunque en contadas ocasiones una familia podría renunciar a ese derecho de prominencia social en pos de igualar a los dos clanes por alguna razón de peso, aunque esto significase cierta rebaja en el status social, por lo que, estos casos son rarísimos y totalmente fuera de la norma. En caso de que un hombre desease contraer matrimonio con una mujer de rango inferior, sencillamente se la tomaba como concubina, era bastante menos problemático a efectos sociales. Todos los tratos que a este tipo de asuntos se refieran, se harán frente a testigos, pues se trata de un acto determinante, una operación a la vez económica, social y, muchas veces, incluso diplomática o política. Así que se hace conveniente dejarlo todo bien atado y claro.
Conforme a la costumbre y la ley, se acuerda que la novia aportará como dote (heimanfylgia) un conjunto de bienes de todo tipo de un valor global determinado, equivalente a la aportación del novio, al que este añadirá una pensión de un montante fijado por la ley en acuerdo a sus bienes y pertenencias, llamado Mundr. Todo esto, reglado escrupulosamente, si una de las partes falta al cumplimiento de estas disposiciones, se puede dar por anulado el compromiso, incluso, ya en las postrimerías de la era Vikinga, en Dinamarca, romper el compromiso por esta u otra razón antes de celebrarse la ceremonia de esponsales, era motivo de grave daño para la familia “agraviada” a la que correspondía una compensación legal, por pérdida de prestigio y mancha en su “honor”.
Aunque después del matrimonio corresponda al marido administrar el conjunto compuesto por la aportación de la novia, la suya propia el Mundr, y mirar por su rentabilidad, la casada sigue siendo propietaria de su Heimanflygia y del Mundr, en caso de divorcio o separación, y es importante por tanto que se tomen todas las garantías para que el asunto se resuelva a satisfacción de todos. No en vano, la esposa no es para nada, una mujer objeto, su poder dentro de su casa y hacienda, era ciertamente envidiado por todas las demás mujeres de la sociedad europea, se podría decir que la Husfreya nórdica, contaba con una posición privilegiada si la comparamos con el status social de las demás mujeres de su época.
La mejor época del año para celebrar un matrimonio es a final de octubre, según nuestro calendario actual, durante las tres noches que inauguran el invierno o Vetrnaetr. Las cosechas están recogidas, el heno ha sido colocado en almiares y, una vez secado, almacenado; el ganado, o bien está recogido para el invierno, o bien se ha sacrificado y se ha preparado para su conservación, igual que el pescado seco (skreid) y la buena cerveza ya ha sido fabricada; los trabajos en el exterior permiten por fin un tiempo de descanso que, por otra parte, hará obligado el invierno, quien se aproxima con rapidez. Es tiempo de ceremonias y celebraciones pues, y en este contexto, las bodas, rituales de mayoría de edad y en muchos casos la presentación oficial de nuevos hijos o miembros de la familia se realizan en este tiempo.
Llegada la fecha indicada, los emisarios del novio irán a la casa de la prometida para conducirla hasta la casa de él. Esta costumbre, aunque no era obligatoria, ya que la novia y el novio podían habitar al menos un tiempo en casa de los padres de ella, se hace referencia en numerosas Eddas. Es lo que se llama “la carrera de la novia”.
En el ceremonial la novia salía engalanada de su casa, acompañada por un cortejo de amigas intimas, lo que hace las veces de damas de honor, los muchachos del pueblo o los amigos del novio, tienen licencia para ensalzar su hermosura y dones , de camino a casa de su futuro esposo, podrá pararse en las casas de amigos y conocidos, que la recibirán en la puerta, para con cierta ceremonia y ritual, darle sus parabienes, así mismo, ella tiene derecho a pasar de largo de las casas que no considera dignas, de lo que ha de tomar nota su futuro esposo, ya que estas relaciones de amistad o no, marcarán su futuro a partir de su unión.
Debe llegar a casa de su prometido al menos la víspera del matrimonio, porque ese día tendrá lugar el "baño de la novia". Un rito de lustración como el que conocieron todas nuestras culturas ancestrales, con el objetivo evidente de asegurar la "pureza" de la novia, es decir, liberarla de todos los malos espíritus o influencias negativas que pudieran estar ligados a ella. Este baño que, en realidad era una sauna, es colectivo y se extendía a la novia y a todas las damas de honor, y podía durar un buen rato, las participantes consumían dulces de distinto tipo. Obviamente los varones estaban excluidos de esta ceremonia, extríctamente femenina, donde ella recibía las ultimas instrucciones y consejos de sus familiares y amigas, se la desvelaba el secreto femenino. A este raro ritual que terminaba siendo una larga tertulia de damas con la casadera, se le conoce como "la dote de Frigga" era muy sagrado y ningún hombre osaba interrumpirlo, pues era gran ofensa molestar a la novia en este importante momento de despedida de su madre y recibir los postreros consejos de sus amigas para su matrimonio.
La preparación de la novia concluye con la confección de coronas de flores y hojas que engalanarán la cabeza de la prometida (de retirar esta corona ceremonial de la cabeza de la novia antes de acompañarla al lecho nace el termino “desflorar”, ligado a la primera noche, donde todos bebían sin control mientras la pareja compartía lecho). Aparte de este tocado, para su matrimonio propiamente dicho, cambiará de peinado. Por una parte llevará un velo de lino, costumbre que debe remontarse a antiguas creencias sobre la protección de energías negativas o bien como signo de que el novio debe ser el primero en desvelar el rostro purificado de su prometida. Por otra parte, ella se recogerá , en forma de un moño o lo sujetará en la nuca con una cinta o una joya, los cabellos que hasta entonces había llevado sueltos. Este será normalmente un indicativo en lo sucesivo de su nuevo estado, junto con el conjunto de llaves que como buena ama de casa (husfreyja) llevará a la cintura. Estas llaves solían ser pertenecientes a los cofres que contienen ropas de valor y objetos preciosos, a la despensa donde se guardaban los alimentos y víveres del hogar y a los armarios que constituyen el mobiliario de la casa vikinga que ella gobierna y administra. Es decir, tomará posesión de su hogar, al portar esas llaves, todo lo que ella decida de puertas adentro de su casa, será ley dentro de ella.
De las costumbres en cuanto al varón, se sabe poco, se habla de la “ronda del zorro”, una juerga de los amigos del novio un par de noches antes de su boda, incluso de que las mozas de los alrededores, poseen permiso para gastarle bromas pesadas e insinuársele hasta cierto punto. Esta costumbre indica que, entre todas las doncellas que hay en la comunidad, solo una ha logrado desposarle, el joven deja de ser con ello soltero, se supone que ahora asume su papel como cabeza de familia, y futuro padre, es lo que todos esperan de el. Se supone que este ceremonial, vendría a ser como nuestra popular despedida de soltero.
Finalmente llega el día de la celebración o los días, ya que el término medio de su duración solía ser al menos tres. A ella asisten todos aquellos que fueron invitados en su momento. En principio, su número debería ser semejante por ambas familias o clanes. Muchas veces, en la sala común (skáli) donde se ofrecerá el banquete (brúdveizla ), cada bando está colocado en uno de los dos bancos longitudinales, con un asiento para el marido y otro para su mujer, en el centro de cada banco, uno enfrente del otro. La proximidad y rango, cuando no el parentesco dictara quien se sienta mas o menos próximo a los novios, este tipo de cuestiones es muy importante en una cultura, donde el respeto a las jerarquías y posiciones sociales adquiere gran valor y significado.
Los invitados no llegan con las manos vacías. Habrá que tener mucho cuidado de acordarse de los regalos que traen y de mostrarse agradecidos, por razones de reciprocidad, una regla que en esta sociedad no tenía apenas excepciones y era una cuestión de suma importancia entre los nórdicos.
Por otra parte, se prestará una gran atención a la colocación de los invitados, pues para ellos este tipo de jerarquías y precedencias era un asunto muy delicado. Con todo el mundo situado, y los regalos recibidos, es momento de comenzar los festejos. 
El primer día de la boda tiene lugar la ceremonia del matrimonio propiamente dicha. De esto hay pocos datos aunque es evidente que existió un culto venerable del hogar (o del fuego del hogar, verdadera alma de la casa), posiblemente también ritos de reciprocidad, quizá unos gestos significativos del paso de un clan a otro y toda una serie de actos votivos, propiciatorios y de consagración de ambas familias en lazos fraternales. Se hacía una ofrenda a Frigg, la representación más expresiva de la antigua Diosa Madre, para atraer sobre los esposos el bienestar, la fertilidad o fecundidad y una convivencia pacífica. También se hacía esa ofrenda a Frey o a la diosa Freya, y a una diosa menor, poco conocida, Var, que escucha y promueve las promesas matrimoniales. Se hacían ritos venerables, tales como ofrenda de sacrificios de animales y, sobre todo, de la consagración por el martillo de Thor, práctica muy antigua y que ha sobrevivido hasta el siglo XIX o principios del XX, bajo la forma del hammarsäng, el hecho de ocultar un martillo en el lecho nupcial para asegurar la fecundidad de la pareja. Bajo las sabanas de ella, se esconderá un anillo o collar, símbolo de la fertilidad de la diosa madre. 
Sin embargo, no se puede afirmar que existiera una casta de sacerdotes dedicados exclusivamente a los ritos y actos religiosos. El cabeza de familia o del clan era el encargado de dirigir los oficios.
Cada uno de los grandes dioses podía presidir la fertilidad y por otra parte, el matrimonio se colocaba bajo el signo de una figura divina determinada, o bajo la tutela de deidades colectivas como dioses o alfes.
Es al jefe de familia o del clan a quien le corresponde la responsabilidad de abrir el banquete nupcial, en el curso del cual, los brindis se dirigen en primer lugar a los dioses, donde se nombran a Odín, Thor, Njörd, Frey y todos los demás dioses y luego a los grandes antepasados, de uno y otro clan o familia. Este momento era un tema capital, pues consagraba la perpetuación del linaje en una cultura en la que los antepasados no han muerto realmente, nunca según sus creencias y en la que el primer deber de un ser humano es no atentar contra lo establecido. Es preciso que, no solo los vivos y presentes den su apoyo y beneplácito a la unión, sino que la pareja se una también bajo la tutela de los ancestros . 
Un texto medieval Islandes, habla de que la doncella casadera, sirve hidromiel o cerveza a su padre, este cede la copa al padre de el, y este finalmente a su prometido, este, recibe su mano de parte del padre de ella, y a su vez, le ceñirá la cintura con un ceñidor que recibirá de su propio padre (las niñas llevan el vestido siempre suelto), También es en este momento cuando tiene lugar el rito, donde ella recibirá las llaves de casa. A partir de entonces, se le considera Husfreya: Ama de la casa. 
Una vez iniciado el banquete, se comienza a beber y comer sin límites, siendo la borrachera el final normal de un festín y más de esta índole, hasta el punto de que antes de comenzar se juran todos mutuamente que no tendrán en cuenta las palabras que se digan o den cuando estén embriagados por la bebida. En el fondo, es fiesta y se trata de divertirse y celebrar la unión de dos familias. El festín estaba entrecortado por diversos tipos de entretenimientos y desde luego, duraban mucho tiempo, tres noches, no se consideraba casados formalmente a la pareja, hasta el paso de estas tres luna rituales, en todo caso continuarán los festejos y se recitarán poemas o relatos, habrá cantos y danzas, estas últimas probablemente de carácter ritual, etc. 
En la primera noche de bodas, los recién casados serán acompañados a su lecho nupcial y se beberá y brindará por ellos hasta la saciedad. A la mañana siguiente de esa primera noche en común, el esposo debe hacer un bonito regalo a su esposa: una joya delicadamente trabajada, ropa de magnífico lino, un cofre de madera esculpida, etc. Es lo que se conoce con el nombre de Morgingjölf, el regalo de la mañana. 
También se habla de que era costumbre regalar a la pareja una mantequera y que uno de los ritos de la mañana después era que la recién casada saliese fuera y batiese la manteca delante de todos (un rito islandes que muchos asocian a la fertilidad ). Otro ritual era el de regalar un odre de hidromiel del que la pareja bebería cada noche antes de compartir el lecho hasta la nueva luna. De ahí deriva lo de "luna de miel".
Después de la celebración o durante ella, la esposa tomará las llaves de la casa y tendrá muchos hijos. Ella hará de sus hijos hombres y mujeres dignos del nombre de su linaje, los educará en el respeto a las tradiciones tanto de su clan como del de su esposo y velará por inculcarles el sentido del honor familiar que jamás debe perecer. Será el alma de su nuevo hogar, así como su marido será el brazo que traiga el sustento a la familia.

jueves, 7 de agosto de 2014

Vikingos en Inglaterra

A finales del siglo VIII, mientras Carlomagno creaba un inmenso imperio en el continente europeo, Inglaterra se hallaba dividida en siete reinos surgidos de sajones, anglos y jutos, los pueblos que habían invadido Gran Bretaña cuando declinaba el Imperio romano. De todos ellos sobresalía el reino sajón de Wessex, hasta el punto de que sus monarcas se creían soberanos de los ingleses. Sus reyes avanzaron hacia el norte, ocupando incluso el reino anglo de Northumbria, cuyos habitantes lloraban por su libertad perdida convencidos de que para ellos había llegado el final. Pero no fue así.
En 787, según la crónica anglosajona, atracaron tres naves en la costa de Wessex y de ellas salió un grupo de hombres procedentes del otro lado del mar del Norte. Eran los vikingos. Regresaron cinco años más tarde, en 793, esta vez a la costa de Northumbria, donde saquearon el monasterio de Lindisfarne, y un año después hicieron lo mismo con el de Jarrow. En la década de 870, la mayor parte de Inglaterra al norte del Támesis ya estaba sujeta a los vikingos. Pero aún no habían sucedido los acontecimientos más memorables de la historia.

Éstos comenzaron en el invierno de 878, cuando los vikingos se internaron en el reino de Wessex, una decisión que obligó al rey sajón Alfredo a huir a una ciénaga. Fue un momento crítico, en el que Wessex estuvo al borde del colapso. El reino perduró gracias a la inteligencia política y militar del rey, que mil años después le valdría la admiración de Voltaire: «No creo que haya habido nunca en el mundo un hombre más digno de respeto de la posteridad que Alfredo el Grande». El monarca expulsó a los vikingos de sus tierras y fundó ciudades a las que rodeó de fortificaciones, así como mercados a fin de cobrar impuestos que sirvieran para mantener un ejército permanente y evitar, así, la sorpresa de un ataque de los terribles vikingos Las batallas eran continuas, habida cuenta de la instalación de los vikingos en la costa de Northumberland y la facilidad de navegación desde su bases en el continente. Se sucedieron años de saqueos y de pactos, y los descendientes de Alfredo tuvieron que elegir entre la diplomacia o la guerra.
La resistencia
En 937, el rey Atelstan, nieto de Alfredo, optó por jugarse el reino en la batalla de Brunanburh, con resultado inicialmente incierto, pero que a la postre fue un triunfo que consolidó a los miembros de la dinastía sajona de Wessex como los verdaderos reyes de los ingleses. Fue tal la resonancia de su triunfo sobre los vikingos que los reinos continentales lo tuvieron como ejemplo a la hora de contener el ataque vikingo a sus tierras. Lo hizo, sobre todo, el duque de Sajonia Otón el Grande, que con el tiempo se ceñiría la corona del Sacro Imperio Romano Germánico. En 929, Otón se casó con Edith, hermana de Atelstan, para fortalecer los lazos con la emergente Corona inglesa.
Desde su privilegiada posición, Edith contribuyó a la estrategia política de su marido instándole a fundar el gran monasterio de Magdeburgo, clave de la expansión alemana hacia el este. Pero también siguió de cerca la política de su hermano Atelstan de fundar la ciudad fronteriza de Exeter para consolidar su dominio sobre el país de Cornualles y el suroeste de Gran Bretaña. En 938, Atelstan se hizo coronar rey en la ciudad de Bath, un lugar famoso por sus reliquias de santos de época romana, con el deseo de competir, sin lograrlo, con la brillante aureola de Roma. Convenció a algunos príncipes de dinastías célticas para que llevaran su manto río abajo en una ceremonia que vista de cerca era más tosca de lo que el rey de los ingleses había esperado.
Wessex era un reino compacto y Atelstan el rey más poderoso de su tiempo, aunque había señales de alarma en el horizonte. Por un lado, crecía una fuerte tensión en el seno de la casa real, entre los herederos al trono; por otro lado, persistía la siempre inquietante presencia de los vikingos en la frontera septentrional. Ambas circunstancias convergieron cuando falleció el rey Edgar, nieto de Atelstan, en el año 975. Cuando se reunió el Witan, la asamblea de hombres sabios más importantes del reino para elegir al heredero del difunto Edgar, tuvo que escoger entre dos personajes de temperamento muy diferente. El primero, Eduardo, hijo de la primera esposa del soberano, era un adolescente despiadado e inestable, cuya candidatura creaba todo tipo de resistencias. El segundo candidato, Etelredo, era hijo de Elfrida, la segunda esposa del monarca y la mujer más poderosa y ambiciosa del reino. Etelredo contaba con muchas credenciales para ser coronado, salvo una: la edad. Tenía siete años. Como era de esperar, el Witan se decantó por Eduardo. Elfrida se retiró resentida, y desde entonces comenzó a respirarse una atmósfera de guerra civil. En 978, el rey Eduardo se marchó a la costa para cazar. Allí fue rodeado por hombres armados que acabaron con su vida. Fue un escándalo porque por primera vez en la tradición sajona se asesinaba a un rey ungido, lo que llevó la inestabilidad al reino.
La ocasión fue aprovechada por Elfrida para elevar a su hijo Etelredo al trono. Éste pronto fue sospechoso de asesinato, y, lo que era más grave, la inestabilidad hizo crecer la sensación de que en poco tiempo podrían volver los vikingos con sus terribles saqueos de ciudades y aldeas. No era una exageración, ya que en la vecina Northumbria, donde numerosos aristócratas eran escandinavos, se difundían constantes rumores sobre una inminente invasión de los reinos sajones.
El ataque de Hueso de Cuervo
La diplomacia intervino para retrasar lo inevitable. Se gastaron grandes sumas en sobornar a los vikingos para que no atravesasen las fronteras; se prefería pagar a soportar sus incursiones, que eran incluso más gravosas económicamente y resultaban más terribles para la población. Fue entonces cuando apareció en escena Olaf Trygvasson, apodado hueso de cuervo, un noruego con excelente olfato para el pillaje, que en poco tiempo dominó las rutas de navegación inglesas con una pericia fuera de lo común. A comienzos de la década de 990, la fama de Trygvasson era tal que muchos jefes vikingos se unieron a sus expediciones por las costas de Kent y Essex. En cierta ocasión se reunieron más de noventa barcos, saqueando y prendiendo fuego a todo lo que salía a su paso. Fue entonces cuando tuvo lugar la batalla de Maldon, el hecho de armas más importante en Inglaterra en el primer milenio de la era cristiana. En agosto de 991, Trygvasson acampó junto la isla de Maldon, al norte del estuario del Támesis, no lejos de Londres. Allí acudieron los sajones y le retaron a cruzar desde su campamento a tierra firme. Frente a Trygvasson estaba el conde Britnoth, un sajón con un pequeño séquito de guardaespaldas con armaduras. La batalla fue encarnizada y sangrienta, al final de la jornada los sajones huyeron dejando el cadáver del valiente Britnoth, que se había negado a abandonar el lugar. La derrota no dejó a Etelredo más opción que pagar a Olaf un fuerte tributo de diez mil libras, el precedente de otros muchos tributos convertidos en impuestos ordinarios que pasaron a llamarse danegeld.
En 994, Trygvasson regresó a por más tributos, atacó Londres y asoló los territorios adyacentes. De nuevo se le pagó para comprar su retirada, lo que generó el sobrenombre de Etelredo, un soberano apocado y cobarde al que comenzaron a llamar Unroed, el desaconsejado. La ironía era clara: no había reino en Europa que recaudara más dinero que Wessex, pero Etelredo lo debilitó cada vez más al no tener ningún plan para frenar las ambiciones vikingas salvo el pago de rescates permanentes.
Los vikingos, reyes de Inglaterra
Olaf no se contuvo a la hora de exprimir el reino, y la gente comenzó a creer que los ataques de sus huestes eran un presagio de que el final del mundo estaba cerca. A pesar de que el obispo Wulfstan de Londres afirmó que nadie sabe ni el día ni la hora del fin de los tiempos, el pueblo estaba cada vez más convencido de que la espada flamígera de los jinetes del Apocalipsis tenía la forma de espada vikinga. En un significativo episodio, los vikingos quemaron una iglesia en Oxford con todos los feligreses dentro; habían acudido allí a refugiarse con la esperanza de que Dios les librara de la muerte. Se produjo un respiro cuando Trygvasson marchó a Noruega con el deseo de ser coronado rey. Pero el vacío de poder que dejó en Gran Bretaña pronto fue ocupado por un jefe tan frío y calculador como él, y más cruel. Era danés, se llamaba Sven y llevaba el apelativo de barba de horquilla. Sin embargo, tras una primera etapa dedicada al saqueo, Sven cambió de estrategia y decidió apoyar a la casa real sajona con la intención cada vez menos oculta de crear un reino danés en Gran Bretaña. Al final consiguió aislar a Etelredo.
Éste envió a su esposa Emma a Normandía, y él languideció en una especie de exilio interior. A su muerte, en 1016, los vikingos se hicieron con el trono gracias a la habilidad de su nuevo jefe, Canuto el Grande, hijo de Sven. Su primer gesto fue contraer matrimonio con la reina viuda Emma y buscar su apoyo en un proyecto político que terminó por convertir a sus sucesores en reyes de los ingleses, poniendo un broche de oro a la historia de los vikingos en Inglaterra.

domingo, 20 de julio de 2014

Namaah

También llamada Naamah, Nahama Nhama, Nammah o Na´ Ammah (agradable, encantadora o complaciente) es un demonio femenino de la cultura hebrea, se la representa como un demonio o un ángel caído, es un súcubo como Lilith y al igual que ella tubo relaciones con Adán.
Según se cuenta Namaah y Lilith vivieron juntas en la costa del mar rojo donde ambas fueron expulsadas por Dios.
Namaah es de apariencia semejante a Lilith pero siendo mas bella y sensual.
Es una de las mujeres de Satanás y es conocida como la madre de los demonios y una de las que corrompió a los ángeles caídos y su lider Semyaza.
El zohar, libro mas importante de la kabbalah, la menciona como uno de los cuatro ángeles de la prostitución, y en ocasiones es mencionada como madre de Asmodai, el íncubo consorte de Lilith y padre de ;Merlín.
Según cuenta la mitología tiene el poder de ser la responsable de causar la epilepsia en los niños.
Según cuentan los estudiosos, su nombre se refiere a su propia naturaleza, significando la complaciente de los dioses.
Lleva una vida cotidiana de una mortal vulgar, pero cada cierto tiempo debe desaparecer de los lugares que frecuenta para no despertar sospechas de su incorruptible juventud y belleza. 

Otras leyendas de Lilith

- Lilith es llamada la Isheth Zenunim (la Mujer de la Prostitución) en la literatura judía, y vive dentro de los espejos para seducir la vanidad de las mujeres jóvenes.
- Algunos estudiosos de la Biblia la relacionan con la forma femenina del demonio leviatán, y la "gran Ramera de Babilonia" en el Apocalipsis.
- En la Cábala, Lilith es asociada con la Cáscara Qliphotica de Nehemoth, la antítesis de la Esfera de Malkuth en el árbol de la Vida. Malkuth / Nehemoth es el "reino" de la Tierra en Assiah, o el Plano Material. Esto coincide con las leyendas del Zohar, donde Lilith está atada a la Tierra eternamente, libre de la maldición de la Muerte pero incapaz de trascender a los reinos superiores.
- El profeta hebreo Nahum se refiere a los ejércitos de Asiria guiados por Lilith: " Los jinetes levantaron tanto la espada brillante como la refulgente lanza : Y hay una multitud de masacrados, y una gran cantidad de animales muertos; Y no hay final para sus cadáveres; Ellos se tropiezan con sus cuerpos: A causa de la multitud de prostituciones de la agraciada ramera (Lilith), la concubina de las brujerías, que las naciones fueron vendidas mediante sus prostituciones, y familias enteras a través de sus brujerías ". Nahum 3:1-4
- Ella regresó al edén con la apariencia de la serpiente, quien tentó a Eva con la fruta del árbol de la sabiduría. Ésta fue una imagen recurrente en el arte cristiano de la Edad Media, donde la serpiente es representada con la cabeza de una mujer.
- Lilith fue una vez la consorte de Samael (Lucifer) en el infierno, pero ella resultó demasiado difícil de manejar aun para el príncipe de las tinieblas, quien eventualmente la expulsó de regreso al desierto.
- Como el primer vampiro, quien vino a Caín después de que fue desterrado por Dios por el asesinato de Abel y juntos engendraron la maldición del vampirismo en el mundo.
Ella se pareó con los genios en el desierto, centenares cada día, según la leyenda y así también fue la que crió a los "Lilum", o los demonios atados a la tierra;
- En las leyendas teutonas, Lilith es a menudo asociada al fuego, ya que ella ha sido descrita como una criatura bella de la cabeza al ombligo, pero como un fuego ardiente del ombligo hasta los dedos de los pies.
- Lilith fue la diosa de guerra que destruyó los hijos de Job en el desierto, y liberó los animales que ellos habían capturado. (Lilith ama a todos los animales, lo ha hecho desde que ella dominó en el edén, por su fiereza y su inocencia pura.)
- Algunos dicen que Lilith estuvo al mando como Reina de Saba, y otra vez en Zmargad; Y se apareció delante del trono de Salomón disfrazada como una ramera de Jerusalén. Sospechando quién ella era, Salomón la persuadió con engaños a dejar expuestos sus pies de búho al cubrir el piso del cuarto del trono con espejos, dándole la apariencia de agua, así es que Lilith tuvo que levantar sus faldas cuando entró.
Todo esto es posible porque aunque Lilith fue un ser humano, ella se libró de la maldición de la muerte que alcanzó a Adán, ya que se habían separado mucho antes de la Caída.
Mucho del trabajo de contacto con Lilith corresponde a la sabiduría exotérica de su mitología contemporánea.
De acuerdo con el conocimiento general y popular que señala a Lilith como la primera esposa de Adán, Eva representa el símbolo de la idea masculina de sexualidad femenina, y Lilith representa una sexualidad más femenina primitiva. Estas dos figuras juntas tanto en forma mitológica como arquetípicamente se ve una relación entre las dos la cual ofrece comprensión bastante eficaz en lo que respecta a lo femenino como una fuerza oculta en su totalidad.

martes, 15 de julio de 2014

Los fantasmas del cementerio Bachelor’s Grove (Chicago, EEUU)

El Cementerio de Bachelor’s Grove es un pequeño cementerio abandonado de Chicago.
El Cementerio ahora sólo cuenta con 20 lápidas, es muy conocido por sus historias encantadas y sus fantasmas.
Se cuenta que el cementerio debe su nombre a que sólo se enterraban hombres en él, pero en realidad vino a partir del nombre de una familia de inmigrantes alemanes que se asentó en la década de 1820 en la zona.
El lugar se utilizó como Cementerio por primera vez en 1844, cuando se registró el entierro de Eliza Scott, señora de Leonard H. Los dos últimos entierros fueron el de Laura M. McGhee en 1965 y Robert E. Shields que fue incinerado y enterrado en la parcela familiar en 1989.
Más allá de la alambrada trasera del Cementerio, existe un pequeño estanque con gran actividad paranormal.
Una noche de finales de 1970, dos policías del Condado de Cook patrullaban cerca del estanque cuando vieron aparecer un caballo que emergía de las aguas del estanque. El animal tiraba de un arado guiado por el fantasma de un anciano. Cruzaron por delante del coche iluminados por el resplandor de los faros, para luego desaparecer en el bosque.
Informaron del incidente y desde entonces han sido muchos los que han visto al caballo y al anciano.
Según se cuenta en la década de 1870, un agricultor estaba arando un campo cercano al Cementerio cuando algo asustó al caballo. El agricultor cogido por sorpresa, se enredó en las riendas y fue arrastrado por el caballo hasta las turbias aguas del estanque, ahogándose por el peso del caballo y el arado.
La carretera que pasa cerca de Bachelor’s Grove, también está embrujada. En numerosas ocasiones personas que viajaban hacia el oeste por la autopista de peaje de Midlothian, han visto las luces traseras de un coche que viaja delante de ellos. De repente se encienden las luces de frenado y el coche se aparta para  detenerse en el arcén. Cuando el conductor que iba detrás adelanta el coche detenido en el arcén, no hay coche alguno.
Otros conductores han informado de otros coches fantasma, a los que ven desvanecerse en sus espejos retrovisores.
Otro suceso que ocurre en esta zona, es el avistamiento desde hace varias décadas, de una casa perteneciente a una granja fantasma. Lo que más veracidad da al caso es que las personas que la han visto no tenían ni idea de que la casa no debería de estar allí en absoluto.
La casa ha sido vista tanto de día como de noche. Los testigos la describen como una casa antigua de madera de dos pisos, pintada de blanco, con un columpio y una luz acogedora que arde suavemente en la ventana.
No hay ningún registro histórico de la existencia de una casa en este lugar. Nadie ha intentado nunca poner un pie en el porche de la casa, ya que según se acercan a la casa ésta se va haciendo más y más pequeña hasta que finalmente desaparece.
El fantasma más famoso del Cementerio de Bachelor’s Grove, es conocido como “La Virgen de Bachelor’s Grove”, “La Dama Blanca” o “La Señora Rogers”.
Es el fantasma de una mujer que fue enterrada en el cementerio junto a la tumba de su hijo pequeño. El fantasma se dedica a vagar por el Cementerio en la noches de Luna llena, con un niño envuelto en sus brazos.
El fantasma parece caminar sin rumbo ni dirección aparente, completamente ajena a la mirada de las personas que la han visto. No hay evidencia real de quien podría ser esta mujer, pero a lo largo de los años se ha convertido en uno más de los muchos espíritus que habitan este Cementerio.
En 2006, Ken Melvoin-Berg un psíquico de Chicago junto a un periodista del “Chicago Tribune”, entraron en el cementerio. Poco después de llegar, Ken escuchó la voz de un niño llorando, al acercarse al pequeño éste le dijo que había perdido algo. Instantes después Ken comprendió que el niño se refería a que había perdido el dinero.
Según el reportero del Chicago Tribune, Ken salió del Cementerio para dirigirse al estanque adyacente al mismo. Se metió en el agua turbia y agachándose, metió las manos temblorosas en el lodo, de allí sacó una moneda de medio dolar de 1942. Exactamente donde el niño fantasma le dijo que la perdió.

viernes, 11 de julio de 2014

El monasterio del diablo, Carmona (Sevilla)

Era el año 1620 cuando se fundó este montasterio de monjes Franciscanos y Dominicos en el pueblo de Carmona, a 40 km de Sevilla, conocido como el monasterio del diablo.
Son muy pocos los documentos que existen en el Archivo Histórico del Ayuntamiento sobre este edificio. Únicamente existen dos manuscritos que acreditan su existencia y han sido recientemente descubiertos.

Hoy día el monasterio está casi completamente derruído pero aún conserva su estructura. Las paredes se encuentran profanadas con pintadas satanistas , especialmente en la alacena, debido a las sesiones de Ouija. El suelo está lleno de cascotes, animales sacrificados y restos de cristales.
Uno de los pocos documentos que se encuentran en el archivo histórico cuentan esta inquietante historia. De una parte, José Díaz de Alarcón, escribano, y por otra, Juan Rodrigo Perea, fraile dominico, en unión con alguaciles y demás fuerzas públicas y religiosas narra así los hechos:
Yo, señores, me hice fraile dominico en el convento de San José, donde entré al noviciado hace ya tres años poco mas.
En la mañana del 20 de noviembre de este año de nuestro señor (1680) entró por parte de Cantillana, un aspirante al noviciado que dio llamarse según recuerdo D. Jaime Malvidas y que fue aceptado con plena satisfacción por parte del prior y demás.
Este hombre era alto, de cejas muy pobladas, de nariz aguileña, y su cara era tan fina como la de una espada. Nunca le ví en compañía de otros en la huerta o en la capilla, por lo que  nos extrañó... Yo señores, no sé como ocurrió, que en la mañana del 2 de noviembre del susodicho año, cuando desperté, no encontré la puerta de mi celda abierta como era la costumbre (pues como ustedes saben todas las noches nos echan la llave y cerrojo) y creyendo que era aún muy temprano, me entregué a profundas meditaciones.
Después de esperar mucho rato, sentí por fin unos pasos débiles que provenían del pasillo y que venían a morir justo en la puerta de mi celda. La puerta, de un suave golpe, quedó abierta; pero cuanta fue mi sorpresa, cuando pude comprobar que atrás de esta no había nadie... Entonces fue cuando pensé que quizá la misa primera ya hubiese empezado, y me hubiese quedado dormido y castigado, pero al ver las puertas de las celdas de mis compañeros estaban abiertas de par en par, quédeme pensativo un momento, para después salir corriendo hacia la capilla. Cuando llegué a esta, no vi a nadie, y entróme un calor desde la garganta hasta el pecho, cuando oí unos lamentos a media voz que al parecer provenían de la cocina que estaba al lado de la capilla... Cuando llegué a la cocina, los quejidos se oían más fuertes dentro de mí, que pensé que era yo mismo el que los producía. Pero pronto me di cuenta de que el lugar de procedencia era el sótano y sin poderlo remediar, me vi no se cómo bajando sus empinados escalones. Y maldita sea, señores, maldita sea el momento en el que entré en aquella habitación, pues al entrar encontré al padre prior y a los demás frailes colgados de los ganchos donde solíamos colgar los cerdos, jamones y chorizos. Yo señores, al ver aquel marco infernal y sangriento, comencé  a ver unos seres pequeños, que apiñados alrededor de los cuerpos muertos, comían sus carnes. En aquel momento sentí un desmayo pasajero, y pude ver señores, cómo los seres que antes os había hablado se reunían en uno solo, de aspecto repugnante. Mirándome me dijo estas palabras; “te dejo vivir, para que plocamaras mi venida al mundo”. Entonces, un fuego comenzó a propagarse por el sótano... No pude músculo alguno, para moverme y salir corriendo, y cuando pude hacerlo, la misma voz que referí anteriormente, me volvió a decir, “ve y dí que Satán está aquí”.   

domingo, 6 de julio de 2014

Poveglia, la isla del no retorno

Poveglia es una isla situada entre Venecia y el Lido en la laguna de Venecia. Un canal divide la isla en dos partes, y su visita está prohibida. Los venecianos la conocen como la isla del no retorno, a veces el oleaje arrastra restos humanos carbonizados.
La oscura historia de la isla comenzó en la época romana cuando se usó para aislar víctimas de la peste de la población general. Siglos más tarde serviría para el mismo menester.
A comienzos del  renacimiento, Europa sufrió una epidemia de peste bubónica. En Venecia se cebó especialmente, un
lugar del que era imposible escapar, sus ya sucias aguas, la humedad y el trasiego de mercaderes hicieron el resto. Se llegó a tal extremo que no había sitio dónde dejar los cadáveres, se apilaban amontonados unos sobre otros, pero no era suficiente y había que buscar una salida a la situación desesperada. Ante tal desastre humano las autoridades de la ciudad deciden en consenso con el clero que los cuerpos sean trasladados a la isla de Poveglia.
Los cadáveres eran trasladados a la isla y en enormes fosas eran incinerados. Mientras Venecia y media Europa era devastada por la peste negra, según un censo de la época fue aniquilada más de un tercio de la población europea. Las autoridades médicas y civiles decidieron que no sólo había que llevar a los muertos, sino también a los que padeciesen los síntomas. Hasta allí eran llevados hombres, mujeres y niños todavía vivos y lanzados a las piras crematorias. En pocos años más de 160.000 personas acabaron sus días en aquella isla.
Tal fue el enorme crematorio que se originó y tal fue la cantidad de restos humanos calcinados que a día de hoy el oleaje aún arrastra despojos humanos a las costas más cercanas a la isla. Nadie puede visitar la isla salvo los dueños de los viñedos que allí existen, incluso los pescadores temen acercarse al lugar por si acaso sus redes capturan huesos humanos.
El suelo de la isla junto con los restos carbonizados de los cuerpos arrojados allí, han creado una capa gruesa de ceniza pegajosa, el núcleo de la isla es, literalmente, los restos humanos que ha dado a la isla una reputación detestable, pero al parecer muy bueno para las vides allí plantadas.
Tuvieron que pasar muchos años hasta que la isla quedó totalmente abandonada, pero en el año 1922 construyeron allí un psiquiátrico completo con un impresionante campanario que puede verse en toda la isla. Los recluidos allí (enfermos mentales, psicópatas)  fueron los primeros en informar de que veían a los fantasmas de las víctimas de la peste y escuchaban los lamentos de sus espíritus atormentados por el sufrimiento, pero nadie, por el estado mental de los testigos, quiso creerlos.
El Director del psiquiátrico comenzó a experimentar con los pacientes nuevos métodos de curación, lobotomías y trepanaciones eran prácticas habituales en los pacientes con herramientas rudimentarias como taladros de mano, cinceles y martillos. Muchos de ellos fueron llevados a la torre del campanario, donde fueron torturados y sometidos a una serie de inhumanos horrores.
Según se dice, después de muchos años de realizar estos actos, el doctor empezó a ver los torturados espíritus de los muertos por la peste. Esto le llevó a subir a la torre del campanario desde donde saltó y según una enfermera que fue testigo de la caída, ésta no le mató en el acto, sino que mientras el médico se retorcía de dolor en el suelo, una especie de niebla salió del suelo y lo estranguló hasta la muerte. Se rumorea que el espíritu del médico sigue entre los ladrillos del campanario y alguna que otra noche, se puede escuchar el repicar de la campana en toda la bahía. Aquel acontecimiento fue el final del psiquiátrico que hoy día aún permanece cerrado en Poveglia.
Durante un tiempo, el gobierno italiano fue el propietario de la isla, pero fue vendida más tarde. El dueño la abandonó en la década de 1960 y fue la última persona en tratar de vivir allí. Una familia recientemente trató de comprar la isla y construir una casa de vacaciones en ella, pero después de pasar la primera noche allí, se marcharon al día siguiente corriendo muy asustados y se negaron a comentar nada sobre lo sucedido. El único hecho que sí sabemos es que una de sus hijas sufrió un desgarro en la cara y requirió catorce puntos de sutura.
Varios psíquicos han visitado la isla y  el hospital abandonado, pero todos ellos han sentido allí un miedo a la muerte atroz. De vez en cuando algunos temerarios han esquivado las patrullas de la policía para explorar la isla, pero todo el mundo que lo ha hecho se ha negado a regresar diciendo que hay una atmósfera pesada maligna, que sientes como si alguien respirara sobre tu cuello, ves sombras en movimiento y que los gritos y gemidos de los torturados que atraviesan la isla hace insoportable permanecer allí.

Un informe dice que después de entrar en el hospital abandonado, una voz sin cuerpo les ordenó, “Salgan inmediatamente y no vuelvan”.Ellos nunca pudieron hacerlo.

viernes, 4 de julio de 2014

Gabriella Erzsébet Báthory-Nádasdy de Ecsed

Existen muchas leyendas acerca de vampiros. Sin embargo existen documentos oficiales que demuestran la existencia de una auténtica vampira del Siglo XVII. Elizabeth Bathory.

Gabriella Erzsébet (o Alžbeta = Isabel, Elísabeth) Báthory-Nádasdy de Ecsed (Nyírbátor; 7 de agosto de 1560 - Castillo de Čachtice, actual Trenčín, Eslovaquia, 21 de agosto de 1614), Fue hija que nació de un matrimonio consanguíneo, su madre Anna Báthory de Somlyó, quien se casó en terceras nupcias con su primo Jorge Báthory de Ecsed. Báthory era sobrina por via materna de Esteban Báthory (1533-1586), Gran Príncipe de Transilvania y rey de Polonia entre 1575 y 1586. Entre sus familiares se encuentran personajes poderosos (un cardenal, varios Príncipes y su primo Segismundo Báthory que fue Gran Príncipe de Transilvania, mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo).
A diferencia de la mayoría de mujeres y hombres de su tiempo, Isabel había recibido una buena educación y su cultura sobrepasaba a la de la mayoría de los hombres de entonces. Era excepcional, hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán, mientras que la mayoría de los nobles húngaros no sabían ni deletrear ni escribir, hasta el Príncipe de Transilvania era prácticamente analfabeto.
Aristócrata húngara, perteneciente a una de las familias más poderosas de su país. Ha pasado a la Historia por una supuesta serie de crímenes vinculados con la obsesión por la belleza que le han valido el sobrenombre de "La Condesa Sangrienta". No obstante, numerosos historiadores contemporáneos consideran que estos crímenes pudieron ser invenciones de sus enemigos en un contexto político muy complejo para buscar su perdición y muerte, tal como ocurrió.
Además de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial atracción por la sangre, y no sólo se contentaba de beberla, como es habitual en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de impedir que su piel envejeciese al paso de los años.
Si bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la alquimia, entre los que se puede contar a la propia Báthory, ya que desde su infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba a las prácticas de  brujería.
Cuando sólo contaba con 15 años se casa con un noble, el conde Ferenc Nadasdy, que contaba con 26 años. gran guerrero conocido como "El Héroe Negro", y se van a vivir en un solitario castillo en los Cárpatos.
.La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el castillo de Varannó (su nombre eslovaco es Vranov nad Toplou); incluso se invitó al emperador Maximiliano II, que no pudo acudir. Fue Ferenc quien adoptó el apellido de soltera de su esposa, mucho más ilustre que el suyo.
Existe registro epistolar de cómo Ferenc e Isabel intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes, esto era normal entre los nobles de la época. Las posesiones de esta pareja de nobles húngaros eran enormes, y se requería además un férreo control sobre la población local, de origen húngaro, rumano y eslovaco.
El conde no tarda en ser reclamado en una batalla, por lo que se ve obligado a dejar sola a Elizabeth por un tiempo.
Al cabo de muchos momentos en espera de su marido, ésta se aburre por el continuo aislamiento al que estaba sometida, y se fuga para mantener una relación con un joven noble al que las gentes del lugar denominaban "el vampiro" por su extraño aspecto. En breve regresa de nuevo al castillo y empieza a mantener relaciones lésbicas con dos de sus doncellas.
Desde ese momento, y para distraerse de las largas ausencias de su marido, comienza a interesarse sobremanera por el esoterismo, rodeándose de una siniestra corte de brujos, hechiceros y alquimistas.
A medida que pasaban los años, la belleza que la caracterizaba se iba degradando, y preocupada por su aspecto físico pide consejo a la vieja nodriza. Ésta, le indica que el poder de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados en los hechizos de magia negra, y le aconseja que si se bañaba con sangre de doncella, podría conservar su belleza indefinidamente...
En esa época, la Condesa tubo su primera hija, en 1585, Ana a la que siguieron tres más en los nueve años siguientes, Úrsula, Katrynna y Pablo, y si bien su papel maternal le absorbía la mayor parte del tiempo, en el fondo de su mente seguían resonando las palabras tentadoras de la nodriza: "belleza eterna". Al principio intentó alejarlas de sí, posiblemente no por falta de deseo o valor, sino por temor a las consecuencias de cara a la aristocracia, pero años más tarde cuando su marido fallece no tarda en probar los placeres sugeridos por la bruja.
Esto dejó a Erzsébet en una situación peculiar. Señora feudal de un importante condado de Transilvania, metida en todas las intrigas políticas de aquellos tiempos convulsos, pero sin ejército con que proteger su poderío. Por la misma época, su hermano Gabriel Báthory se convirtió en Príncipe de Transilvania, con el apoyo económico de la riquísima Erzsébet. Gábor se metió pronto en una guerra con los alemanes; por complejas razones políticas, esto la ponía en peligro de ser acusada de traición por el Rey Matías II de Hungría -quien probablemente ambicionaba sus extensos dominios-. Viuda como era, se vio más vulnerable y aislada que nunca.
Al poco tiempo moriría su primera víctima: una joven sirvienta estaba peinando a la Condesa, cuando accidentalmente le dio un tirón. Ésta, en un ataque de ira le propinó tal bofetada que la sangre de la doncella salpicó su mano. Al mirar la mano manchada de sangre, creyó ver que parecía más suave y blanca que el resto de la piel, llegando a la conclusión que su vieja nodriza estaba en lo cierto y que la sangre rejuvenecía los tejidos. Con la certeza de que podría recuperar la belleza de su juventud y conservarla a pesar de sus casi cuarenta años, mandó que cortasen las venas de la aterrorizada sirvienta y que metiesen su sangre en una bañera para que pudiera bañarse en ella.
A partir de ese momento, los baños de sangre serían su gran obsesión, hasta el punto de recorrer los Cárpatos en carruaje acompañada por sus doncellas en busca de jóvenes hembras a quienes engañaban prometiéndoles un empleo como sirvientas en el castillo. Si la mentira no resultaba, se procedía al secuestro drogándolas o azotándolas hasta que eran sometidas a la fuerza. Una vez en el castillo, las víctimas eran encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos bien por un verdugo, un sirviente o por la propia Condesa, mientras las víctimas se desangraban y llenaban su bañera.
Una vez dentro de la pila, hacía que derramasen la sangre por todo su cuerpo, y al cabo de unos minutos, para que el tacto áspero de las toallas no frenase el poder de rejuvenecimiento de la sangre, ordenaba que un grupo de sirvientas elegidas por ella misma lamiesen su piel. Si estas mostraban repugnancia o recelo, las mandaba torturar hasta la muerte. Si por el contrario reaccionaban de forma favorable, la Condesa las recompensaba.
En algunas ocasiones, las víctimas que le parecían más sanas de mejor aspecto eran encerradas durante años en los sótanos para ir extrayendo pequeñas cantidades de sangre mediante incisiones afín que la dueña del castillo pudiera bebérsela.
Por otro lado, las calaveras y los huesos eran también aprovechados por los hechiceros del castillo, convencidos que sólo un sacrificio humano podía dar buenos resultados para realizar sus experimentos alquímicos.
Durante once años, los campesinos aterrados veían el carruaje negro con el emblema de la Condesa Báthory rastrear el pueblo en busca de jóvenes, que desaparecían misteriosamente dentro del castillo y que nunca volvían a salir.
Los cuerpos sin vida eran sepultados en las inmediaciones del castillo, hasta que finalmente, sea por pereza o descuido, tan sólo los arrojaban al campo para que las alimañas acabasen con ellos.
Algunos aldeanos no las tenían todas consigo por los gritos estremecedores que se oían salir del lugar, y se empezaron a extender rumores por todo el pueblo de que algo raro sucedía en el castillo.
Finalmente estos pueblerinos empiezan a rondar por las inmediaciones, en dónde se encuentran con los restos de más de una docena de cuerpos sin vida. Éstos armaron una revuelta insistiendo que el castillo estaba maldito y era además una residencia de vampiros, quejándose ante el propio soberano.
Atacar a una familia de poder en esa época era algo verdaderamente difícil, y sobre todo si como en este caso, el acusado además de ser una persona distinguida entre la nobleza tenía amigos igual de poderosos por todas partes. Por ese motivo, el emperador comienza por no prestar atención a las quejas de su pueblo, pero finalmente envía una tropa de soldados que irrumpen en el castillo en 1610.
Al entrar, los soldados encuentran en el gran salón del castillo un cuerpo pálido y desangrado de mujer en el suelo, otro aún con vida pero terriblemente torturada, que había sido pinchada con un objeto para extraerle la sangre, y una última ya muerta tras ser salvajemente azotada, desangrada y parcialmente quemada. En los alrededores del castillo, desentierran además otros cincuenta cadáveres.
En los calabozos, se encuentran a gran cantidad de niñas, jóvenes y mujeres aún en vida a pesar que algunos de ellos tenían señales de haber sido sangrados en numerosas ocasiones. Una vez éstos liberados, sorprenden a la Condesa y a algunos de sus brujos en una de las habitaciones del castillo en medio de uno de estos sangrientos rituales. Rápidamente son detenidos y conducidos a la prisión más cercana.
Los crímenes sádicos de Báthory habían durado aproximadamente diez años.
En el juicio, sobraban pruebas para condenar a Elizabeth Báthory culpable de los múltiples crímenes cometidos, pues no sólo se habían encontrado ochenta cadáveres sino que los guardias estaban de testigos para declarar que la habían visto matar con sus propios ojos.
Ésta confesaría haber asesinado junto con sus hechiceros y verdugos, a más de 600 jóvenes y haberse bañado en "ese fluido cálido y viscoso afín de conservar su hermosura y lozanía".
Le seducía el olor de la muerte, la tortura y las orgías lésbicas. Decía que todo lo mencionado poseía un "siniestro perfume". Sus cómplices fueron condenados culpables, unos decapitados y otros quemados en la hoguera.
Báthory, aún contando con el privilegio de pertenecer a la nobleza y ser amiga personal del rey Húngaro, fue condenada por éste mismo a una muerta lenta: la emparedaron en el dormitorio de su castillo, dejándole una pequeña ranura por la cual le daban algunos desperdicios como comida y un poco de agua.
Murió a los cuatro años de permanecer en esa tumba, sin intentar comunicarse con nadie ni pronunciar la mínima palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó de tocar alimento alguno y fallece en 1614 cuando contaba con 54 años.
El 31 de julio de 1614 Erzsébet, de 54 años, dictó testamento y últimas voluntades a dos sacerdotes de la catedral del arzobispado de Esztergom. Ordenó que lo que quedaba de las posesiones familiares fuese dividido entre sus hijos.
El 21 de agosto de 1614, uno de los carceleros la vio caída en el suelo, boca abajo. La Condesa Isabel Báthory estaba muerta después de haber pasado cuatro largos años emparedada, sin ni siquiera ver la luz del sol. Pretendieron enterrarla en la iglesia de Čachtice, pero los habitantes locales decidieron que era una aberración que la "Señora Infame" fuera enterrada en el pueblo, y además en tierra sagrada.
Finalmente, y como era "uno de los últimos descendientes de la línea Ecsed de la familia Báthory" la llevaron a enterrar al pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, el lugar de procedencia de la poderosa familia. Todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo, y se prohibió hablar de ella en todo el país.
Dos años después, las hijas y el hijo de Isabel fueron finalmente acusados de traición por el apoyo de su madre a la guerra contra los alemanes; Anna Báthory, una prima de la condesa, llegó a sufrir tortura por este motivo en 1618, cuando contaba 24 años, pero sobrevivió. Finalmente la mayor parte de la familia Báthory-Nádasdy huyó a Polonia; algunos retornaron después de 1640. Un nieto sería ejecutado en 1671 por oponerse al Emperador Alemán.
Resulta curioso señalar un paralelismo entre esta mujer y otro vampiro histórico muy conocido: Gilles de Rais, pues aunque éste cometió sus crímenes dos siglos antes, procedían de manera muy similar: ambos pertenecían a la alta nobleza. Él era homosexual y ella lesbiana (de ahí que sus víctimas fuesen principalmente mujeres), y lo más sorprendente e inquietante es que tanto los sirvientes de uno como de otro participaban en los macabros baños de sangre.
Los Archivos Nacionales de Hungría conservan abundante documentación sobre ella, particularmente cartas personales y actas del juicio. Sin embargo, sus míticos diarios, al igual que su retrato original, se hallan en paradero desconocido.